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Desde que Gorbachov, la Perestroika y el consecuente derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)  en las postrimerías de los años 80, dejaron al imperialismo yanqui sin ‘’enemigos importantes’’ a la vista, la inteligencia norteamericana decidió buscar el sustituto que justificara una industria armamentista en plena expansión, un presupuesto de defensa muy generoso y la posibilidad de utilizarlo como argumento convincente frente a la comunidad internacional, cuando de justificar alguna de sus aventuras colonialistas en cualquier país del mundo se tratara. El nazismo en su momento y el comunismo después, le habían significado sin lugar a dudas importantísimos réditos al Pentágono, pero tales ‘’cucos’’ ya habían sido fagocitados por la historia y era necesario convocar a su consejo de de brujos para que ellos invocaran al ´´demonio’’ necesario.

Desde mucho tiempo atrás, a instancias de su engendro geopolítico protegido, el Estado de Israel, se consideraba la posibilidad de ‘’Demonizar’’ el Islam, asociándolo con el nazismo, al fin de cuentas, según sus razonamientos primarios, los musulmanes ‘’no eran generosos, ni paternales, ni  cómplices del sufrido, castigado, perseguido y vilipendiado pueblo judío’’, se oponían a que se les quitara a los palestinos su patria para darles una patria a los judíos, ergo, eran nazis y seguramente también fascistas. Porque toda la humanidad, desde el 45 en adelante, todos y cada uno de los seres nacidos en donde quiera que fuese, aún en el último escondrijo del planeta y cuando fuese, o por nacer ahora o dentro de mil años más, ‘’deben amar, proteger, dar absoluta prioridad y justificar todos sus desatinos al pueblo judío’’. Porque Hitler, en su irracional aventura, decidió perseguirlos por toda Europa, asesinarlos y cometer con ellos uno de los más terribles genocidios de la historia de la humanidad y la cuenta de este desaguisado histórico nos la pasaron a todos los habitantes del planeta y la debemos pagar de por vida por los siglos de los siglos, so pena de ser considerados si así no lo hacemos o intentamos no hacerlo, antisemitas, nazis, fascistas, etc., etc.

Es así que nuestros hijos, nietos, bisnietos y demás generaciones futuras de nuestros genes, están condenados a heredar esta parte de la deuda que nos tiraron encima y seguirla pagando calladitos la boca y sin chistar si es que no quieren ser tildados de ‘’asquerosos antisemitas, racistas o nazis…’’
Y los hijos, los nietos y bisnietos y vayan a saber cuántas generaciones más de judíos, recibirán como herencia los réditos y beneficios de ella y la seguirán cobrando puntualmente sin lástima. Y así será por los tiempos de los tiempos, aún cuando llegue un tiempo sin tiempo.

Y es entonces, cuando nosotros, simples mortales, ni genios de la diplomacia y la geopolítica, ni siquiera expertos en temas del derecho internacional y todas esas cosas, es entonces decíamos cuando los ‘’tipos simples’’ como nosotros, nos preguntamos qué posición tendrían los norteamericanos, los ingleses, los franceses o los propios alemanes con respecto al Estado de Israel, sin en lugar de ser los palestinos los despojados de su patria para beneficiar a los judíos perseguidos de la diáspora, hubiesen sido ellos y la ONU hubiese concebido para establecer el nuevo estado-digamos-el  Valle del Rhin, o el territorio de Arizona o la campiña francesa o una buena porción de la gran isla de la Reina Isabel o simplemente los parques de sus palacios, cotos de caza del zorro, de su ‘’deportiva’’ prole de sangre azul.

¡Pero no…! Los imperios siempre tratan de tirar más allá de sus propios territorios lo que pueden llegar a molestarles. Desde los residuos tóxicos y la mierda, hasta la diáspora judía. La clásica y ordinaria filosofía del hijo de puta: ‘’salvándome yo, que los demás se jodan… ¡me importa un carajo!’’
Y justamente fueron los musulmanes los que de acuerdo a la inteligencia yanqui, reunían las condiciones exactas para convertirlos en el nuevo ‘’fantasma’’ de terror para agitar ante los foros de imbéciles lameculos internacionales, para lograr los votos necesarios para seguir justificando sus aventuras expansionistas para asegurarse recursos y sostener su prevalecía mundial y además para continuar apañando a sus hijos putativos sionistas en su propia expansión en la tierra usurpada, que les habían concebido como parte de la ‘’reparación eterna’’ de la humanidad a los judíos de todo el mundo.

Pero además había otro argumento contundente que a los norteamericanos les inspira para esto: los musulmanes estaban parados sobre las mayores reservas petroleras y energéticas del mundo y eso, sumado a la necesidad de crear un ‘’monstruo’’ para ‘’hacer de nene malo’’ en la comedieta imperialista de siempre, inclinó la balanza en contra del Islam definitivamente.

Y  así entonces nació el ‘’islamofascismo’’, que en los hechos lo presentaban como el ‘’islamonazifascismo’’, tratando de embutir en los cerebros de la gente la idea de que el Islam era algo tan malo, repudiable y pernicioso como el fascismo o el nazismo.

Y hecha la receta, los ‘’pacientes’’ comenzaron a administrarse las dosis necesarias del brebaje. Los medios de comunicación serviles, amanuenses y cipayos- es decir, los mayores y masivos medios informativos del mundo-, digamos BBC, CNN, TVE, RAI, NBS, AFP, ANSA, EFE, REUTERS, DPA y toda esa pléyade de siglas parecidas, empezaron con ‘’la cantarela’’, repitiendo siempre el mismo estribillo. Y la política del ‘’embudo’’ resultó.

Y entonces envalentonados ya, algunos, (como Alexander del Valle en su tratado ‘’Politique internationale’’ editado en Paris en el 2002), llegaron a hablar del ‘’Totalitarismo verde’’, haciendo alusión al verde, que es el color del Islam y para ampliar aún más el espectro, definiéndolo también como el ‘’Eje Islamo Confuciano’’. Fue justamente por entonces que George Bush, en uno de sus discursos preparatorios de alguna de sus irracionales aventuras, habló enardecidamente de ‘’Los estados canallas Irán, Irak y Corea del Norte’’-nótese que siempre que Bush habla de esta manera, el primer lugar entre los enemigos diabólicos lo ocupa Irán- a quienes acusaba de haber gestado un pacto nuclear para destruir a los Estados Unidos de Norteamérica. Y los llamo ‘’El Eje del mal’’.

Porque Bush será loco, hipócrita, hijo de puta y asesino, pero no es boludo. El sabía perfectamente que no podía generalizar lo de los musulmanes terroristas, porque tiene socios en Medio Oriente que se dicen musulmanes y que podían sentirse afectados y molestarse. Entonces se la agarró con los Iraníes que no son árabes, ni sunnis, son Shías y a la mayoría de los musulmanes o de los que se dicen musulmanes, los shías los joden mucho porque desnudan sus hipocresías y aunque duela decirlo, muchos de esos supuestos musulmanes, dudarían seguramente entre ‘’borrar el mapa’’ al sionismo, o a los shías.

El Imam Jomeini, a pesar de su incesante prédica contra el cisma entre musulmanes, no dejaba de reconocer la cualidad combativa del shiísmo. ‘’Chiísmo- dijo- es una ideología revolucionaria y continuación del genuino Islam, como los mismos Chiítas, siempre ha estado bajo los ataques cobardes de los dictadores y colonizadores’’
Bush en su parafernalia idiomática, metió en una misma bolsa al dictador Saddam Hussein, un engendro de su propio vientre, pero caído en desgracia y como a la naranja cuando se le saca todo el jugo y la pulpa y sólo queda la cáscara, se le tira donde no ensucie ni moleste, así estaba haciendo él ahora con su ex protegido, aliado, socio y vaya a saber cuántas cosas más… Y lo agrego al ‘’Eje del mal’’. Pero como sabía bien- siempre lo supo Bush aunque ahora se haga el sorprendido- que ni Irán ni Irak tenían armamento atómico, integró el terceto con Corea del Norte, que si tiene arsenal atómico y que es en cierta forma una especie de asignatura pendiente desde el fin de la guerra entre el sur y el norte coreanos.

Esa palabrita ‘’Eje’’, seguramente fue idea de algunas de las lumbreras intelectuales de sus asesores, ya que para los memoriosos-y si nadie lo recordaba había que hacérselo saber-traía reminiscencias de lo que fue allá por el año 30 el llamado ‘’Eje fascista’’ y la otra palabrita ‘’Mal’’ había sido muy llevada traída más recientemente en la Segunda Guerra Mundial, es decir en la posguerra, cuando al Stalinismo y los bolcheviques soviéticos se les denominaba eufemísticamente  ‘’El Imperio del mal’’. Claro, todo fue-como siempre-una jugarreta sucia de Bush y sus aliados, porque nunca lograron probar que efectivamente existiera ese acuerdo tripartito con intenciones de acabar con los Estados Unidos. Pero como dicen que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad, tanto machacaron, tanto machacaron, que nuevamente se comenzó a generar el odio, el miedo, la desesperanza entre la gente, especialmente en occidente y entonces allí aparecía George Bush, una especie de engendro contemporáneo de Superman, Batman y Hombre Araña, para hacer justicia.

Es decir, ya los yanquis no podían agitar más las banderas del anticomunismo o de la guerra contra la agresión, porque la Hoz y el Martillo, Lenin, el Kremlin y la Plaza Roja de Moscú ya eran cosa del pasado.
Ahora el asunto era contra el terrorismo islámico, contra el ‘’Eje del mal’’, contra los ‘’estados canallas’’. Como siempre, el fascismo y la mentira, aparecen también como herramienta genocida en manos de los más poderosos.

Pero es tan, pero tan sucia esta mentira y este proyecto, que los supuestos ‘’formadores de opinión’’ se regodean con el término ‘’islamofascismo’’ al extremo de que aparezca por allí algún imbécil que incluso se hace llamar ‘’filósofo’’ como el francés Henry Lévys (¡Perdónalos Platón, ellos no tienen la culpa de lo que hacen…!), utilizándolo sin ninguna piedad, ni responsabilidad.

Pero algunos se envalentonaron y jugaron más fuerte aún, como el neo conservador publicista Kenneth Timmersmans (bueno, de apellido Martínez no podía ser, seguro…) que comparó al presidente de la Republica islámica de Irán Mahmud Ahmadineyad con Adolf Hitler. Y se le ‘’subió al caballo’’ del disparate, otro fulano de estos que lucran con la paz, fomentando la guerra (es lógico, ¿de qué iban a vivir los sesudos ideólogos occidentales de la paz, si los yanquis no les dieran una guerrita que otra día por medio…?) Daniel Pipes, dirigente del Instituto de la Paz de los Estados Unidos, afirmó exactamente lo mismo, asegurando que Ahmadineyad es el ‘’Nuevo Hitler’’.

A este tipo de personajes nefastos, no les importa que el Islam sea justamente una doctrina opuesta frontalmente a los nacionalismos extremos, les importa hacer creer a la gente, a los que se lo creen por ignorantes y los que dicen creérselo por conveniencia, que Hitler fue antisemita y los iraníes con Ahmadineyad a la cabeza también son antisemitas, por lo tanto como que dos y dos son cuatro, Hitler fue nazi y Ahmadineyad también. ¡Así de simple y fácil!
Pero lo que no dicen estos sinvergüenzas, es que realmente ni Ahmadineyad, ni los iraníes, son antisemitas. Son, eso sí, anti sionistas, que no es lo mismo. Porque todo el mundo e incluso dentro de Israel, hay miles, cientos de miles de judíos también anti sionistas. (Ver: En el apéndice testimonial, Testimonio 3 : ‘’Encuentro con los rabinos anti sionistas en Nueva York’’ que ilustrará más ampliamente sobre el tema).


Libro: Irán, el país que Estados Unidos quiere destruir (Retrato urgente de un ‘’condenado a muerte’’ Autor: Julio César Martínez (Juma) pag.16-21

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