Menu

Comité de Solidaridad Roque Dalton


















El nuevo milenio trajo consigo la consolidación del bloque europeo como potencia económica emergente. Se creía que países como Italia y Francia, que antes habían sido asiduos conquistadores y saqueadores del continente Africano, estaban transitando hacia un nuevo estado más culto y más humano. Sin embargo hoy, con la cruzada franco-italiana en Libia,  han demostrado que dentro de ellos hay una bestia conquistadora al acecho.

Italia invadió y conquistó Libia en 1912 y mantuvo su hegemonía sobre dicho país, hasta 1947 cuando se firmó un Tratado de Paz que ponía fin a la hegemonía política italiana sobre Libia. El sucesor político de Liba fue el Rey Idris I, reinado que duró desde 1947 hasta 1951, año en el que Gadafi diera un golpe de Estado para adjudicarse en el poder como líder de la revolución “verde” de Libia.

Desde entonces la mente de Gadafi transitó por varias ideologías bajo las cuales trataba de gobernar Libia. No es propósito de este artículo evaluar la gestión de Gadafi, o enjuiciarlo sobre si fue un dictador o no; simplemente se busca evidenciar ciertos hechos específicos que hacen concluir que el caso de la “revuelta” libia en contra de Gadafi no era como las demás.

En 2010, Libia tenía el mayor Índice de Desarrollo Humano de África. Además, poseía una población culta y los megaproyectos de construcción libios daban trabajo no solo a libios, sino también a egipcios, tunecitos, europeos, entre otros. Además, por su cercanía, Libia era el acreedor ideal de petróleo para el viejo continente, tanto así que el 79% de la producción Libia era destinada para ellos. En primer lugar estaba Italia con el 32%, luego  Alemania (14%), Francia (10%), España (9%) y el resto de Europa (14%).

Entonces, ¿cómo es que estas “democracias” occidentales no habían visto nunca, hasta este año, a ese temible y sangriento dictador? Claro, la respuesta es simple: no lo habían visto porque él les vendía su petróleo. La opinión mundial poco o nada sabía, más allá de los lujos y excentricidades, de Gadafi. Pareciera que Gadafi nació hace unos meses, curiosamente ya con 50 años en el poder y siendo un asesino desalmado.

Como se dice popularmente, “el diablo mal paga a quien bien le sirve”. Las potencias europeas decidieron apoyar, e incentivar, el descontento Libio hacia Gadafi. Utilizaron la coyuntura de descontento social en los países árabes, el desgaste interno y los errores
-que seguramente- había cometido Gadafi para inyectar armas a Libia. Las mismas armas que Gadafi les compraba, y pagaba en efectivo, ahora llegaban gratis.

Sin embargo, con la crisis interna y el desgaste político de los presidentes, los países europeos no apoyarían una invasión en Libia. Es preciso aclarar que, ellos “entienden” como invasión “poner un pie en suelo enemigo”; por ello decidieron enviar apoyo aéreo (con misiles y bombas). Así explicaban, entonces, que como ni un soldado europeo ponía un pie sobre Libia, ellos no estaban invadiendo… nada más estaban “apoyando”, pero jamás invadiendo.

Y es así que nueve meses después, los rebeldes libios, con el apoyo de la OTAN, Italia, Francia y Estados Unidos logran vencer a Gadafi y tomar el poder, y los recursos, de Libia. Estos sucesos han evidenciado de una manera sin precedentes la doble moral y la hipocresía de las potencias. De ser socios comerciales, amigos, tomar café y hacerse visitas mutuas, los de siempre pasan a ser los “defensores de la democracia y de los pueblos” y aquel que le sirve pasa a ser “el villano”: triste y repetido espectáculo.

Usted puede estar de acuerdo o no con Muamar Al Gadafi, elementos como los mencionados en el medio de este artículo pueden contribuir al debate. Lo que no es posible tolerar es, en primer lugar, la hipocresía de las grandes potencias y, por supuesto, la intervención extranjera de las mismas en los asuntos de política interna. Es decir, el problema de Libia que los resuelvan los libios, así como los problemas salvadoreños los debemos de resolver nosotros, los salvadoreños. 

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

No se permite bajo ningún criterio el lenguaje ofensivo, comente con responsabilidad.

 
Top