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La Unión Europea, los Estados Unidos e Israel, promueven que, antes de apoyar la creación del Estado de Palestina, debe de negociarse la paz, ¡como si nunca se hubiera negociado! La solicitud de Palestina para tener el reconocimiento pleno de las Naciones Unidas como Estado, obedece precisamente al fracaso de las negociaciones de paz.El conflicto entre Palestina e Israel es el más antiguo de nuestra historia contemporánea, e inicia cuando unitariamente Israel decide tomarse una parte del territorio palestino y fundar su propia nación con el apoyo de las grandes potencias, en especial de Inglaterra.

Tras esa decisión unilateral, las Naciones Unidas proponen en 1947, en claro favorecimiento a Israel, dividir la zona de Palestina en dos, una para Israel y la otra para Palestina. Apenas transcurridos dos años de esta propuesta, Israel es reconocido como Estado miembro en la ONU, dejando congelada la situación palestina.

Treinta y cinco años después de fundado Israel, la ONU acepta a Palestina como “observador”, y 54 años después Palestina sigue esperando y aguantando la represión de Israel, el robo de su territorio que no se detiene, el asesinato de su población con armamento sofisticado, bloqueando la ayuda humanitaria a Palestina, e Israel burlándose de las resoluciones de las Naciones Unidas, que a otros países les ha costado invasiones de parte de las llamadas potencias.

Las conferencias de paz entre Israel y Palestina, inician en 1991, año en que se firma el Tratado de Oslo, entre cuyos puntos relevantes están el repliegue de Israel, el reconocimiento de un Estado Palestino. Pero Israel no se retiro de los territorios ocupados, por el contrario inició el endurecimiento de la ocupación al iniciar el establecimiento de colonos en territorio palestino.

En 1997, se logra otro acuerdo para la retirada de Israel, pero Israel sigue saboteando las iniciativas de paz con la política de asentamientos, que continúa hasta nuestros días.

En el 2003, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas presentan a Israel y a la Autoridad Palestina una hoja de ruta para lograr la paz, cuya meta fue lograrla en el 2005, también establece la retirada de Israel de los territorios ocupados desde el 2002, la congelación de la política israelí de los asentamientos.

El principal obstáculo para la paz es Israel y sus padrinos los Estados Unidos, la Unión Europea y las naciones Unidas.

Así, cuando Palestina promueve, con pleno derecho, su papel de Estado pleno en las Naciones Unidas, lo que recibe es la vieja receta de “las conversaciones de paz” que Israel siempre ha burlado, y que pese a ello nunca es sancionado.

Conversar de paz es prolongar la agonía del pueblo palestino, es darle tiempo a que Israel absorba los territorios que aún quedan de Palestina.

La pregunta de la vieja propuesta de las “conversaciones de paz” es si Israel será obligado, primero a negociar y segundo, si se llegara a llegar a algún acuerdo, si Israel lo cumpliría. En ambos casos la respuesta es dudosa y en nada favorable al Estado Palestino, como nos lo demuestra la historia de este conflicto.

Por Néstor Martínez

Indamislam Press

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