Menu

Ariel Sharon

El fundador del sionismo político, Theodor Herlz, ya mostraba a los europeos en sus Diares (pág. 122) "las ventajas que presenta un estado judío para los intereses del conjunto de Europa". En su libro L'Etat Juif proclamaba: "será un bastión de avanzada de la civilización occidental frente a la barbarie oriental" (pág. 32).

En ruptura con la gran tradición de los profetas judíos y a despecho de la radical condenación del sionismo político y de Theodor Herlz por casi todos los rabinos de entonces, que denunciaban esta sustitución del Dios de Israel por un Estado de Israel, se crea un Estado basado en los principios más arcaicos, que constituyen el fundamento de su política permanente de agresión, de expansión, de colonización de territorios ocupados. Se organiza a partir de una concepción confesional y racista del Estado.

Según la ley fundamental de Israel -porque no hay constitución después de cuarenta y dos años de existencia- , es judío quien "haya nacido de madre judía" (criterio racial) o bien "se haya convertido según la Halakah" (criterio confesional).

El Estado de Israel brinda además un típico ejemplo de integrismo, pues reivindica Palestina en nombre de una concepción regresiva y tribal de la religión: los dioses que ceden las tierras a las tribus que las honran. Es un fenómeno general en todo el Medio Oriente, desde Egipto hasta la Mesopotamia. En la estala del faraón Thutmosis III, en Karnak, el dios entrega la tierra al faraón. En Mesopotamia el dios Marduk "asigna" a cada pueblo su lote de terreno, según el poema babilónico de la creación (versículo 46). Entre ambos polos los hititas, agradecen a la diosa Arinna por haber "establecido las fronteras del país". Si los hebreos no hubieran recibido esta promesa serían una excepción.

Blandiendo la Thora como un título de propiedad cuyo signatario es Dios, los rabinos integristas brindan el pretexto ideológico para la expulsión y matanza de los palestinos, musulmanes o cristianos autóctonos. Este terrorismo de Estado se puede desplegar impunemente merced al respaldo incondicional, político y financiero, de los Estados Unidos durante cuarenta y dos años, y a la complicidad de todo Occidente.

Semejante presencia de Occidente, tan próxima y tan descarada, en el corazón del mundo musulmán, ha nutrido por reacción las corrientes "islamistas" e incluso ha favorecido la instauración de dictaduras militares que justifican su dominación y su despotismo mediante gestos -sobre todo verbales- contra las exacciones de Israel.

Por último, el movimiento sionista mundial es un órgano del Estado de Israel en el mundo entero, como lo proclama la ley de Israel. Ley de la Knesset del 24 de noviembre de 1952 sobre la "Organización Sionista Mundial", artículo 5: "El Estado de Israel cuenta con la participación de todos los judíos y todas las organizaciones judías en la edificación del Estado". El lunes 9 de julio de 1990, el gran rabino de Francia, Joseph Sitruk, declara a la radio israelí , en Jerusalén: "cada judío francés es un representante de Israel". El mismo día, el primer ministro israelí Itzhak Shamir declara: "tenga la seguridad de que cada judío de Francia defiende lo que usted defiende". Al regresar a París, afirma: "Ni siquiera pienso en la idea de una doble lealtad".

Esta politización de la religión y esta sacralización de la política son características del integrismo.Esta concepción está oficializada por la decisión de la Knesset de julio de 1954, artículo 59: "De acuerdo con la Organización Sionista Mundial y la convención entre el gobierno y el ejecutivo sionista, el gobierno acordará su leal sostén al movimiento sionista". El movimiento sionista es así un órgano oficial del Estado de Israel. Una suerte de sección de propaganda de sus embajadas, que trabaja eficazmente, sobre todo en los Estados Unidos, pero también en toda Europa, para obtener apoyo incondicional y consentimiento, o al menos silencio, ante todas las empresas de Israel, desde las anexiones de 1948 y 1967 y la invasión del Líbano, hasta la represión salvaje de la Intifada en los territorios ocupados.

Entre los pueblos musulmanes, pues, se ha generado la angustia de un complot mundial y de un cercamiento, con la aprobación de los Estados Unidos a todos los acosos del Estado de Israel, y con una campaña periodística sistemática a favor del espíritu de cruzada contra el Islam.

Semejante atmósfera evidentemente favorece, en todos los países de mayoría musulmana, a las demagogias y los sectarismos integristas que se consideran defensores puros y duros de la tradición islámica contra el Occidente y la vanguardia de sus nuevos cruzados: el integrismo israelí.

Fuente: Garaudy, Roger, Los Integrismos, El fundamentalismo en el mundo, Editorial Gedisa, Barcelona, España 1990, pp. 74-76

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

No se permite bajo ningún criterio el lenguaje ofensivo, comente con responsabilidad.

 
Top