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En cuanto típica religión profética, el Islam, al igual que el judaísmo y el cristianismo, se diferencia tanto de las religiones indias, de carácter místico, como de las religiones chinas, de carácter sapiencial, esto es, tanto del hinduismo y el budismo como del confucionismo y el taoísmo. Pues, también en el Islam, la iniciativa crucial en el acontecimiento salvífico corresponde a Dios, con el que el ser humano ni es uno por naturaleza ni puede llegar a serlo por su propio esfuerzo. En las religiones proféticas, el ser humano se encuentra y actúa "ante" Dios, ante su "rostro". A Él puede confiarse en la fe. También el Islam es, como hemos visto, una religión de fe.

Con el fin de comprender de forma más precisa, por contraposición, el carácter profético del Islam (así como el del judaísmo y el cristianismo), conviene subrayar lo siguiente: mientras que lo que marca el tono religioso fundamental en la India es la mística de la unidad y, en China la armonía del Universo, lo determinante en el Islam es-dicho gráficamente- que Dios y el ser humano se hallan frente a frente. Así pues, el Islam es, al igual que las otras dos religiones proféticas, una religión de la confrontación entre Dios y el ser humano, entre el Dios santo y el hombre creado. Pero, a través de la palabra que el Dios uno dirige al ser humano y a través de la fe de éste en el Dios uno, el Islam se convierte en una religión relacional, una religión del diálogo. La afinidad con el judaísmo y el cristianismo puede determinarse de forma aún más precisa:

  • También el Islam es una religión revelada: para él, la revelación de Dios ha sido dada de una vez para siempre - con carácter normativo - en forma de texto revelado, esto es, en el Corán.
  • También el Islam es una religión que piensa históricamente: no piensa con el esquema de los ciclos mitológicos del retorno, sino que defiende una visión teleológica de la historia: ésta da comienzo con la creación del mundo por Dios y se dirige hacia su fin, que acontecerá a través de la consumación del mundo operada por Dios.
  • También el Islam es una religión de orientación ética: al igual que el judaísmo y el cristianismo, incluye una ética básica de elemental humanidad que encuentra su fundamento en la palabra y la voluntad de Dios.

De cara a la convivencia de musulmanes, judíos y cristianos, sobre todo en la actualidad, tiene una importancia fundamental el hecho de que, también para el Islam, Dios mismo es el abogado del género humano, de la verdadera humanidad. Tampoco en el Corán se trata de leyes impersonales, sino de exigencias del propio Dios: todo se dice "en nombre del Dios clemente y misericordioso". Para una ética de la humanidad son irrenunciables aquellos imperativos humanitarios que originariamente fueron formulados para el pueblo de Israel en las "diez palabras" (Decálogo). El cristianismo los ha hecho asimismo suyos al pie de la letra (salvo la ley ritual del sábado). Igualmente, el Corán ofrece, al final del periodo mediní, un compendio de los más importantes deberes éticos en el que se constata una llamativa abundancia de paralelismos (a excepción nuevamente del sábado) con los "diez mandamientos" del judaísmo.

Así pues, podemos hablar —como ya he constatado en otras ocasiones en el contexto del judaísmo y el cristianismo—de una ética básica común a las tres religiones proféticas, capaz de realizar una contribución de significado histórico a la incipiente ética mundial.

Fuente: Küng, Hans, El Islam, Historia, Presente y Futuro, Editorial Trotta, pp. 114-115

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