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 “La fe” no únicamente es un “término”, sino que es una “creencia de corazón”. Una creencia que da “dirección”, “razón” y “consideración” a la vida del hombre, y juega un papel importante en la “forma de vivir” de éste, así también es el fundamento para valorizar los pensamientos y actos del ser humano.

Es por esta misma importancia por la cual “la fe” es el primer paso para entrar al camino de la servidumbre, la obediencia y la sumisión (que es el camino del Islam). Al poseedor de esta santa creencia se lo llama "creyente".

¿Acaso hasta el día de hoy habéis pensado en las promesas y obligaciones que provoca la fe en el “creyente”? ¿Qué papel juega la fe en la vida del hombre? ¿En dónde se encuentra el punto de diferencia entre un creyente y un incrédulo?

“La fe” es la tendencia del corazón y el apego del pensamiento de las creencia y del alma a un Ser Superior, a un Creador Poderoso, a una escuela salvadora, a una vida después de este mundo (el día del Juicio Final), a un Libro Sagrado legado por Dios (el Corán), a los Profetas que son los enviados de Dios para dirigir a los humanos, a la revelación, a la metafísica y a otros asuntos más.

Estos y otros asuntos son “adjuntos a la fe” o sea, deberemos admitirlos y llevarlos a cabo después de aceptarlos y creerlos.

Según la interpretación del Corán los Profetas Divinos estaban comisionados para plantar la semilla de esta fe en los corazones de la gente y para que la vida pueda ser disfrutada bajo la sombra de la fe, colmada de embelesamiento, espiritualidad, pureza y equidad.

Por lo general el intelecto de la gente se restringe a lo perceptible. Y ya que muestran mayor interés en aquello que ven, escuchan y sienten, les es difícil la aceptación de "un Dios oculto”, “ángeles invisibles” y “un mundo después de esta vida”. Por ello a veces muestran terquedad y obstinación, y no creen en “Dios Único”, rechazan la “vida después de la muerte” y acusan con palabras indignas a los Profetas.

El Mensajero de Islam manifestó: “La fe, es una atestiguación de lengua, conocimiento y aceptación del corazón, y una actuación con todos los miembros del cuerpo”. Esta forma de describir la fe proviene de aquello que se encuentran en el generoso Corán.

En el Corán también respecto a la fe se ha hecho gran hincapié en dos aspectos: en la “creencia de corazón” y “la obra”. Cuando recitáis el Corán muchas y repetidas veces os habéis topado con la aleya: “La fe se encuentra junto al buen obrar”. Si considerásemos a la fe como una planta o un árbol, la “actuación” sería su fruto. ¿Acaso podéis aceptar que una persona admita a Dios, al día del Juicio Final, al Paraíso y al Infierno, a la revelación, al Corán, a los Profetas y ángeles, que tenga fe y creencias, sin embargo su comportamiento sea igual al de los hombres que niegan a Dios y al día del Juicio?

La fe deberá contagiar al “corazón” y a “todos los miembros del cuerpo”, y correr desde el interior hacia el exterior, así también la creencia interna deberá hacer efecto en los actos externos del hombre, de lo contrario ¿qué fe es esa?

Algunas creencias son superficiales, imitadas y contienen fanatismo; algunas también son profundas, con conocimiento, reflexión y comprensión. Por ello decimos que tenemos dos tipos de fe: una “la fe establecida” y la otra “la fe prestada”.

“La fe establecida” se asemeja a un árbol viejo que tiene raíces y está firme, no puede ser destruida con nada. Tal creyente no duda nunca al escuchar las ambigüedades. Empero “la fe prestada” tiene una situación semejante a una casa alquilada y muebles prestados, no es eterna ni firme, se gasta rápidamente y cambia de color, y ya que no está fundada sobre la lógica y la razón es destruida con el más mínimo daño o, por lo menos, no hace efecto en lo más mínimo en la vida del hombre.

¿En qué cosas debemos tener fe?

Al principio hicimos referencia a aquello que pertenece a la fe, sin embargo lo hicimos en forma superficial. Ahora con un poco más de reflexión repasaremos este mismo tema basándonos en aleyas coránicas en forma más profunda. El Corán describe tanto las cualidades del creyente, como las tareas y obligaciones de los poseedores de fe, así también los signos de la vida acompañados de la fe; y aquello en lo cual habrá que tener fe. Todos sabéis que el primer paso para ser musulmán, es tener fe en Dios, como: El Creador, el Administrador de este mundo, el Sustentador de las criaturas, el Guía de todo el Universo y los humanos. No obstante, a pesar de la fe en Dios habrá que tener fe en otros asuntos, por ejemplo:

“Fe en el otro mundo” – la vida eterna después de la muerte, bajo la sombra de los actos realizados en este mundo.

“Fe en los ángeles” – criaturas que se encuentran en toda la creación, y son obedecedores y ejecutante de todas las órdenes del Creador.

“Fe en el Libro Celestial” – todos los mensajes de Dios mandados para la felicidad de la humanidad que fueron enviados por medio de la revelación a los Profetas.

“Fe en los Profetas” – personas elegidas por Dios y envidas hacia la gente.

“El Mensajero del Islam” - como el último enviado Divino y el más destacado entre los Profetas.

“El Corán” – el último Libro Celestial más completo-.

“Los signos de Dios” – ya sean las palabras de Dios en el Generoso Corán (las aleyas)-, así como los señales que muestran Su existencia sobre la Tierra.

A veces al describir a la fe, se hace referencia al principal pilar de los musulmanes, o sea, la fe en “el origen” y en “el día del Juicio Final”.

Los puntos recordados se encuentran en algunas aleyas coránicas, por ejemplo en esta aleya: “Todos creen en Al.lah, en Sus ángeles, en Sus libros y en sus mensajeros” (Al Baqarah, 2:285). En otra de las aleyas, encontramos que considera extraviados a aquellos que niegan a Dios, a los ángeles, a los Libros Celestiales, a los Mensajeros Divinos y al día del Juicio Final: “Y quien niegue la creencia en Al.lah, en Sus ángeles, en Sus libros, en Sus mensajeros y en el Último Día, se habrá alejado en un gran extravío” (An Nisâ’, 4:136).

Por cierto, ¿quién es un creyente?

Según lo que dice el Corán los creyentes aceptan a Dios, son sumisos a Sus órdenes, temen al Día del Juicio, sus esperanzas las centran en Dios, evitan pecar, constantemente andan en busca de buenos actos, son virtuosos y devotos, en el camino de Dios ayudan económicamente a los demás sin interés, el nombre de Dios tranquiliza sus corazones, por medio de la oración y la adoración se acercan a Dios, tienen esperanza en las promesas y buenas nuevas Divinas, por la causa de Dios luchan contra el enemigo, rechazan con firmeza a los incrédulo, recomiendan el bien y vedan el mal, ofrecen sus vidas por la religión, aman a Dios y a Su enviado, en caso de que se equivoquen o pequen se arrepienten, dicen la verdad y realizan buenos actos, hacen el bien a sus padres, están alegres el día del Juicio, respetan la promesa que pactaron con Dios, y… muchas otras cualidades y especialidades, que en este corto escrito nos es imposible mencionar.

La fe (imân), el creyente (mu‘min), los creyentes (mu‘minûn), los que tienen fe (âminû), los que tendrán fe (îû’minûn) son términos utilizados en el Generoso Corán en forma abundante.

Vosotros mismos podéis con la ayuda del Kashful Âîât o índices temáticos del Corán encontrar otras muchas aleyas respecto a la fe. Muchas otras cuestiones interesantes se encuentran en el “Libro de Dios”, el mejor Libro entre los libros.

No olvidemos al Corán y familiaricémonos más con él.

Traducido del persa por:

Martha Golzar y Rahmatul.lah Golzar.

Fuente: al-shia.org

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