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«El Islam cambió mi vida»,testimonio de Hassan Salomé (El Salvador):

Nací un 7 de julio de 1981, En la ciudad de San Salvador, El Salvador, mi nombre castellano es Salvador Salomé; pero al convertirme al Islam adopté el nombre de Hassan por recomendación de unos hermanos, soy de ascendencia palestino-libanés y como la gran mayoría de los musulmanes que viven en este país nací bajo la religión cristiana de rito protestante.

A pesar de ello nunca me sentí totalmente convencido de la misma, más bien la practicaba como parte de una tradición familiar muy arraigada sobre todo en mi madre. Sin embargo al pasar el tiempo me fui desligando poco a poco de esta, dejé de asistir a los servicios religiosos y empecé a buscar otras opciones de vida que resultaron ser equivocadas pues empecé a tener una vida muy licenciosa: probé las drogas, el alcohol, las fiestas etc. Fue así como un buen día me cansé de esa vida y decidí dar un cambio radical, decidiendo cambiar primero de religión pues considero que cambiar la condición del espíritu es fundamental. Empezó así una búsqueda que me llevó a estudiar muchas tradiciones de las cuales ninguna parecía convincente, cabe decir aquí que El Islam fue de las pocas tradiciones en las que no profundicé, es por ello que considero que mi conversión fue un llamado de Dios pues el primer contacto que tuve con el Islam se dio hasta que lo busqué. Así un buen día transitando en el centro de la ciudad visualicé por primera vez una mezquita, sentí una sensación de atracción y a la vez de curiosidad muy fuerte, cuando empecé a leer por primera vez las páginas del Sagrado Corán, la vida del Profeta Muhammad (P) y de algunos de sus ilustres compañeros, me di cuenta de que esta era la religión a la que deseaba pertenecer, es así como llega mi conversión al Islam.

El Islam entonces cambió mi vida, abandoné los vicios, mejoré mis hábitos intelectuales y sociales, adquirí mucho autocontrol, paciencia y mejoré mis relaciones interpersonales; debo destacar que personalmente nunca fui objeto de discriminación por el hecho de ser musulmán, sin embargo me he dado cuenta que existe por parte de la mayoría de la gente un desconocimiento muy profundo sobre el Islam, lo cual desencadena muchos prejuicios, bastante gente no sólo aquí sino en buena parte de el mundo desconoce las prácticas islámicas, lo que significa que los musulmanes tenemos mucho trabajo aún por hacer. Bien después de un tiempo de asistir a la mezquita experimenté un cierto desencanto por algunas conductas que no me parecieron correctas dentro de la comunidad islámica del país: peleas en Ramadán, poco compromiso, poca organización, poca cordialidad, de tal forma que esta situación en parte me empujó a alejarme de la fe, lo que me llevó a experimentar muchas dificultades en mi vida personal, llegaron las depresiones, problemas familiares, descuidé totalmente mi apariencia, fue tanta la desesperación que en algunas ocasiones llegué a pensar hasta en el suicidio. Ahora gracias a la Misericordia de Dios, me he reencontrado con el Islam a través de la Comunidad Islámica Shiita con la cual pienso trabajar de ahora en adelante para difundir el Islam, pues uno de mis mayores deseos es contribuir a la expansión de la fe, convertirme en mejor musulmán, además deseo ser un buen ejemplo para mis hijos y mi familia, ojala que Dios acepte mis obras buenas.      

Asalamo aleikom



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