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En el nombre del Altísimo:

No nos queda duda que el trabajo de difusión del Islam trae consigo implicaciones, las mayoría de las veces es satisfactoria; pero en algunos casos resulta un tanto incómoda: las calumnias, la persecución, el exilio, la cárcel y en algunos casos hasta la muerte se pueden contar entre éstas. Hace algunas semanas el agente sionista Ely Karmon en una entrevista concedida a una revista digital colombiana y en un estudio elaborado por él, arremetió en una serie de acusaciones en contra de diferentes entidades y personas musulmanas (entre ellas esta entidad y algunos de sus colaboradores) a las que acusó de promover discursos "anti-occidentales", por el hecho de denunciar las atrocidades del sionismo internacional. Debemos dejar en claro que atacar al sionismo no es, ni será nunca lo mismo que atacar lo "Judío" o lo "occidental" pues esto implicaría entrar en una contradicción social, ética y religiosa, sobre todo para los que practicamos el Islam y vivimos en países occidentales, a los que por cierto amamos y tratamos de ayudar en la medida de nuestras posibilidades.

Por otra parte sabemos que al "hacernos cargo" de la responsabilidad de difundir el Islam y denunciar la maldad, venga ésta de dónde venga nos enfrentamos a los "poderes del mundo" como bien dice el padre Sobrino. En nuestro país El Salvador y de seguro en muchos otros, los musulmanes se enfrentan a muchas dificultades no sólo a la hora de practicar la fe sino también a la hora de promoverla, sin embargo creemos que es nuestro deber seguir adelante y no amilanarse ante las dificultades. Por lo tanto aquellos musulmanes que nos hemos comprometido con este trabajo no debemos poner pretextos (como lo hacen muchos) a la hora de trabajar por la difusión. Lamentablemente a veces nos hemos topado con gente que tiene miedo de "poner en peligro" sus intereses económicos, sociales o de cualquier otra índole, aducen "que tienen mucho que perder", actitud que denota su abulia; pero lo más reprobable de esta situación es que en muchos casos los que se comportan así son personas que se hacen llamar "líderes musulmanes" "guías religiosos" "asesores espirituales" y otro sin fin de títulos que ni por cerca les son merecidos. Esto sucede con cierta frecuencia, sin embargo como musulmanes de El Salvador y de otros rincones de nuestra América-Latina debemos empezar a cambiar esta actitud, dejar de creernos el cuento que algún día vendrán musulmanes extranjeros a tomar esta responsabilidad, la experiencia (nuestra por lo menos) nos ha demostrado todo lo contrario: en lugar de "construir" muchos musulmanes extranjeros vienen a "destruir" la reputación de los musulmanes. La responsabilidad de la difusión del Islam queridos hermanos por lo tanto es sólo nuestra.

Redacción Revista Biblioteca Islámica


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