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SOBRE SU DICHO, EXALTADO SEA:
1.- En el Nombre de Dios, El Clementísimo, El Misericordioso.
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EXÉGESIS:
Es una costumbre extendida en todo el mundo que la gente al iniciar algo importante y valioso, lo haga invocando el nombre de uno de los grandes hombres que más respetan en su historia. Así, cuando se coloca una piedra fundamental para dar inicio a una obra importante, se le coloca el nombre de alguien a quien respetan y quieren mucho, relacionando dicha obra con esa personalidad importante ante ellos. ¿No resulta mejor, acaso, invocar el Nombre de un Ser Permanente y Eterno, que jamás desaparece, para que dicho trabajo sea también eterno, perpetuo e imperecedero? Pues todo lo que existe en el mundo y en el ser se dirige inexorablemente a la extinción, excepto aquello que se relaciona con un Ser de Esencia Eterna... Y tal es la Esencia de Dios, Glorificado sea.
El motivo de la perpetuidad de los nombres de los Profetas (P) es su relación con Dios y sus vinculaciones con la justicia y la realidad. Por esta razón, ellos nunca envejecerán ni desaparecerán. De todos los seres, el Unico Perpetuo y Eterno es Dios. Por eso, lo más adecuado es comenzar todas las cosas con Su Nombre, bajo Su Sombra, pidiendo Su Ayuda. Por eso, la primera aleya del Corán es el "Bismil.lah" ("En el Nombre de Dios...").
Decir "En el Nombre de Dios..." no debe ser un mero formalismo ritual, sino que se debe vincular con la realidad sinceramente, haciendo que esto surja del espíritu y del interior mismo. De esta forma, el individuo queda en un rumbo correcto, preservado del extravío, obteniendo como resultado seguro algo bendito y deseado.
Por eso figura en la conocida tradición del Profeta (BPD) que "cada trabajo importante que se inicia sin el Nombre de Dios está privado de posteridad (y no tiene un buen resultado)."
Abdullah ibn Yahia le preguntó a 'Alí (P): "¡Oh, Amir Al Mu'minin! ¿Qué significa 'En el Nombre de Dios, El Clementísimo...'?" El le contestó (P): "Por cierto que cuando un siervo quiere leer algo o realizar una obra e inicia invocando el Nombre de Dios, esta obra resulta bendita para él."
También el Imam Baquir (P) ha dicho: "Han robado la más noble aleya del Libro de Dios, 'En el Nombre de Dios...'. Es conveniente expresarla como apertura de todos los asuntos, ya sean grandes o pequeños, para que los mismos resulten benditos." 
En resumen: la continuidad de una obra y su perpetuidad dependen de su relación con Dios. Por eso, en la primera aleya que Dios le ha revelado a Su Profeta (BPD) le ordena que comience su gran Misión en el Nombre de Dios, cuando dice: "¡Recita, en el Nombre de tu Señor...!" (96:1).
Por eso, vemos también que cuando Noé (P) se embarcó en el arca, en el momento en que las gigantescas olas lo cubrían todo y debían enfrentar diversos peligros, le dijo a sus seguidores que al embarcarse invocaran el Nombre de Dios: "Dijo: '¡Subid a ella! Pues navegaréis y llegaréis a buen puerto, en el Nombre de Dios..." (11:41). Y este viaje colmado de riesgos, finalmente concluyó con la paz, la bendición y el triunfo, tal como menciona el Corán: "Se dijo: '¡Noé! Desembarca con la paz venida de Nosotros y con bendiciones sobre ti y sobre las comunidades que desciendan de quienes te acompañan..." (11:48).
También vemos que Salomón (P) encabezó su carta a la reina de Saba con "En el Nombre de Dios": "Es de Salomón y dice: 'En el Nombre de Dios...'" (27:30).
Esta es la razón por la cual todas las suras del Corán se inician con "En el Nombre de Dios...", para que su principal objetivo, el cual es encaminar a la Humanidad hacia la felicidad, se realice con éxito desde el comienzo hasta el final.
Únicamente la sura 9, "El arrepentimiento", no se encabeza con "En el Nombre de Dios...", pues esta sura comienza con el anuncio de la guerra santa contra los idólatras y los que rompieron el pacto (de paz con el Profeta -BPD-), y el anuncio de una guerra no condice con los dos Atributos de Dios mencionados en la frase: "El Clementísimo, El Misericordiosísimo".
Es conveniente señalar además que la frase a usar debe ser "En el Nombre de Dios" y no "En el Nombre del Creador" o "del Sustentador", u otro Atributo.
El punto importante es que la palabra "Dios" ("Allah"), como pronto veremos, es un término que abarca todos Sus Nombres y Atributos, mientras que cada uno de los demás Nombres indica parte de Sus Perfecciones, por ejemplo, la Misericordia o la cualidad de Creador.
Hemos declarado que mencionar "En el Nombre de Dios" al inicio de una obra tiene dos sentidos: comenzar invocando el Nombre de Dios y pedirle ayuda a El para el trabajo en cuestión. Ambos sentidos tienen una misma raíz y se condicionan mutuamente, aunque algunos exegetas los han separado.
De cualquier forma, es natural que al iniciar un trabajo con el Nombre de Dios, nos apoyemos en Su Poder, que está por encima de todos los poderes. Esto provoca que desde la perspectiva mental sintamos más poder dentro de nosotros mismos y surja en nosotros la fuerza, la voluntad y la resolución necesaria para el trabajo, dándonos confianza ante las adversidades, sincerando nuestro esfuerzo y purificándolo apartando de él las partes oscuras. De este modo nos sentimos tranquilos en nuestra vida y nuestra obra.
Iniciar las obras con el Nombre de Dios es otro secreto para el éxito de las mismas.
Por mucho que nos extendamos en la exégesis de esta aleya, siempre diremos poco de ella. Es conocido el relato de 'Alí (P) sobre que comenzó la noche explicándole a Ibn Abbas la interpretación de esta aleya y amaneció sin haber concluido lo referente a la letra "ba" de la misma (la primera letra del texto en árabe). Pero nosotros terminaremos nuestra explicación con una tradición, aunque volveremos sobre el tema en análisis posteriores.
Abdullah ibn Yahia se presentó ante Amir Al Mu'minin (P) y se sentó sin decir "En el Nombre de Dios...". Entonces su cuerpo trastabilló y se cayó, golpeándose la cabeza hasta sangrar. 'Alí (P) le lavó su cabeza y luego puso su mano sobre ella diciéndole: "¿No sabes que el Profeta (BPD) me ha dicho de parte de Dios, Poderoso y Majestuoso, que cualquier asunto que no se inicie con el Nombre de Dios es privado de posteridad?" El le dijo: "Sí. No volveré a abandonarlo (o a olvidar decirlo)." El agregó (P): "Entonces serás afortunado y feliz".
El Imam Sadiq (P) -en el momento de relatar este dicho - agregó: "Muchas veces algunos de nuestros seguidores en el comienzo de sus obras olvidan decir el Nombre de Dios. Entonces Dios los prueba con alguna dificultad, para que despierten, lo elogien y agradezcan, y así se les borra su negligencia acerca de esto (en su registro de sus acciones)."

Fuente: Exégesis del Sagrado Corán, Tomo I, Fundación Imam Ali

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