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Imam Jomeinî

"No estés desatento ni un momento de Allâh, puesto que estar negligentes del Principio del Poder, te llevará a la aniquilación".
Hablar en términos políticos sobre el Imam Jomeinî, es inentendible; igualmente si hablamos sólo en términos gnósticos sería incomprensible. Solamente en la fusión de lo gnóstico y lo político, podemos comprender y entender la personalidad y la vida del Imam Jomeinî.

El Imam Ruhullâh Seyyed Al-Musâwî Al- Jomeinî, nace el día del aniversario del nacimiento de la luz de Hadrat Fâtimah Az-Zahrâ (as)[2], en el seno de una familia descendiente del Profeta Muhammad (saws) a través del séptimo Imam duodecimano Musa al-Kazim (as), proveniente de una familia de mucho conocimiento, piedad y emigración por la causa de Allâh.

Su participación en los estudios superiores luego de terminar sus estudios clásicos, se inicia con el Ayatullâh Hâ'erî Yazdî. Es ante este gran profesor que llega a completar y consolidar su elevado nivel científico de los Fundamentos y los Principios de la Jurisprudencia hasta alcanzar la jerarquía de Iytihâd = Interpretación[3]. Además de obtener el destacado rango de jurisconsulto se especializa también en las ciencias de Cosmografía, Filosofía, Gnosis y Moral. Su profesor y maestro en las ciencias de la Cosmografía, Matemáticas y Filosofía, fue el Seyyed Abûl Hasan Rafîh Qazuînî. Paralelamente a estos estudios el Imam Jomeinî se introduce en las ciencias espirituales y místicas ante Mirza Ali Akbar Hekamî Yazdî. Estudia también ciencias de la Prosodia, Composición Poética y Filosofía Occidental ante el Sheij Muhammad Reza Masyedshahî Isfahânî y las ciencias de Moral y Gnosis ante el Ayatullâh Hayy Mirza Yawâd Mâlikî Tabrîzî. Finalmente por un período de seis años el Imam Jomeinî se somete por completo ante el gran maestro de Irfân (Gnosis) el Ayatullâh Agâ Mirza Muhammad Alî Shah Abadî.

El recorrido de sus estudios nos da la visión y la impresión de un eminente hombre que lideró una revolución con la grandeza, con la profundidad y con los frutos de la revolución Islámica en un territorio que estaba encadenado al despotismo de la monarquía Pahlevi y a las sombras acechantes del imperio-colonialismo de Occidente.

Por primera vez en mil cuatrocientos años, los sucesores verdaderos del Califato estipulado por el Profeta Muhammad (saws)[4], merced a la lucha de un sabio descendiente de Ahlul Bait (La Casa Profética), a través del legado Imamita, logró el poder e imponer como modelo la Shâri'âh (Ley) [5] del Islam en un país que cambió la faz política del mundo.

Fue con una mirada fija en la Fuente de la Magnificencia, un modo de visión completamente diferente a la de un líder político común, que el Imam Jomeinî llevó al éxito a un gran movimiento revolucionario. Esta aspiración de atravesar los velos de la luz y alcanzar la Fuente de la Magnificencia puede, por lo tanto ser considerada como un elemento constante en la devota vida del Imam Jomeinî y solamente percibiendo, la totalidad de sus esfuerzos y logros, incluyendo lo político puede ser entendida correctamente.

La capacidad de integrar lo profundo de la personalidad del Imam Jomeinî y su visión del Islam, eran tales que las distinciones analíticas entre sus variadas dimensiones son, de alguna forma de menor grado, reflejando solo un esfuerzo por entender al Imam y no su realidad. No obstante, es inevitable hablar del aspecto gnóstico y de los aspectos políticos de su vida y conceder alguna primacía al estado místico anterior, en términos no solamente cronológicos sino también de significado. El Imam Jomeinî es considerado generalmente tanto por occidentales como por musulmanes, nada más que como un líder revolucionario poco común, sin embargo, todos los que lo conocieron íntimamente, pueden testificar que poseía una visión que trascendía la política en todos sus niveles. Es precisamente esta inclusión de lo político en lo gnóstico el aspecto más distintivo del carácter del Imam.

Su primera guía en la busqueda del Irfân fue Mirza Ali Akbar Hekamî Yazdî, un discípulo de Husein Sabzavari, quien a su vez había estudiado con el gran místico Hâyy Mullâh Hâdî Sabziwari, autor del Sharh Mandzûmah (El tratado del método), uno de los textos básicos del gnosticismo Shiíta duodecimano. De esta manera el Imam Jomeinî estuvo afiliado a una de las cadenas y líneas principales de la enseñanza y transmisión del Irfân imamí.

El maestro principal del Imam Jomeinî en la gnosis fue el Ayatullâh Mirza Muhammad Alî Shah Abadî. Conoció al Ayatullâh Shah Abadî cuando llegó a Qom en 1920 y la respuesta que le dio al Imam a una pregunta sobre Irfân lo convenció de que estaba ante la presencia de un verdadero maestro. Así el Imam Jomeinî escuchó los discursos del comentario de Dawud Qaisarî, acerca del Fusûs al-Hikam (Los engarces de la sabiduría) de Ibn Arabî, el Miftah al-Gaib (La clave de lo oculto) de Sadr al-Din Qunawi y el Sharh Manazil as-Sâ'irîn (El tratado de las estaciones de los marchantes) de Abdullah Ansarî. El interés del Imam en estos textos, particularmente, se manifestó en él a lo largo de toda su vida.

En la medida en que la fusión entre el interés de lo gnóstico y lo político en el Imam Jomeinî, de aquella intuición iluminativa inmersa en el Sagrado Corán  y las enseñanzas de los Profetas e Imames infalibles, se puede atribuir un aspecto de la influencia del maestro Shah Abadî sobre él. El Ayatullâh Shah Abadî fue uno de los relativamente pocos sabios en la época de Reza Shah en levantar su voz en contra del defectuoso proceder de la dinastía Pahlevi. Con frecuencia predicaba su disconformidad hacia esta monarquía durante la conmemoración  del Día de Ashura[6], manifestándose en una ocasión con un retiro de once meses al Santuario del Shah Abdul Adzîm. Un compromiso similar con la esfera política es visto en uno de sus libros Shayara al-Ma'ârif (El arbol de la plenitud), una obra que ha sido descrita en su contenido como social y gnóstico a la vez. Aquí, el Ayatullâh Shah Abadî analiza las causas de la decadencia y el descontento de la sociedad musulmana. Propone la difusión del auténtico conocimiento Islámico como medio para remediar la situación y crear la unidad. Concluye diciendo que aunque el establecimiento del gobierno Islámico perfecto es una tarea renovada para el Sâhib al-Zamân (El Señor del tiempo) [7] , la dimensión política del Islam, implícita en todas sus ordenanzas jurídicas, no puede ser rechazada de ninguna manera porque "el Islam es en realidad una religión política". 

Los temas gnósticos y espirituales también forman el tema de interés de los primeros escritos del Imam Jomeinî:

En 1928, escribió un comentario detallado sobre el  Duâ al- Sahar (La súplica del alba).[8] Esta obra fue seguida en 1931 por Misbah al-Hidâiah Ilal-Jilâfah wa al-Wilâiah (La lámpara de la guía hacia el Califato y la Wilaya), una breve pero densa exposición de la realidad más recóndita del Profeta Muhammad (saws) y de los Imames infalibles (as), que se inspira no solo en una meditación del hadîz de los inmaculados sino también en el concepto akbarî del al-Insân al-Kâmil (El hombre perfecto) de Ibn Arabî. En 1937, el Imam Jomeinî terminó una serie de glosarios sobre el comentario de Qaisarî de "Los engarces de la Sabiduría" y sobre el comentario de Hamzah ibn Fanarî, sobre "la clave de lo oculto" de Qunawî. En 1939 terminó su primera obra en persa Sharhe Chehel Hadîz (El tratado de los cuarenta hâdices), un comentario voluminoso sobre el contenido predominantemente ético y gnóstico. Finalmente, se debe mencionar una obra Sharhe hadîze yunûde aql va yahl (Un comentario al hadîz de los ejércitos del intelecto y de la ignorancia), finalizada en 1944 la cual ha sido descrita como la exposición más completa y sistemática de la visión del Imam Jomeinî sobre la ética y la gnosis. [9]

No obstante, en conexión con la trayectoria de la vida del Imam Jomeinî, es necesario consignar que sus obras de gnosis no son un compendio de escritos y formulaciones recibidas y redactadas durante su juventud para ser olvidadas en su madurez, sino que son el fruto manifiesto de una visión original, tenaz y duradera. Como dijo el Seyyed Ahmad Fihri: "Es evidente que el Imam tenía conocimiento vivido de todo lo que escribió". Las obras del Imam Jomeinî sobre Irfân fue la expresión literaria inicial de un proceso de  Sulûk (peregrinación espiritual), de continúo avance hacia la Fuente de la Magnificencia.

El liderazgo del Imam en la revolución Islámica y el establecimiento de la República Islámica de Irán, puede decirse que llegó a constituir, desde un cierto punto de vista, un estadio posterior a ese proceso de viaje espiritual. Los frutos de su lucha introspectiva llegaron a trascender al final a su propia persona, manifestándose con efecto profundo en el terreno de lo político.

Esta caracterización puede ser justificada con referencia a los primeros tres de los cuatro viajes de al-Asfar al-Arba'ah (Los cuatro viajes espirituales ) de Mullâh Sadr, una obra con lo cual el Imam estaba íntimamente familiarizado. El primero es el viaje desde la creación hacia la Realidad Divina, un movimiento lejos de la inmersión a la multiplicidad de la creación, hacia la conciencia exclusiva de la única realidad que colinda con la Esencia Divina. El Segundo viaje se da dentro de la Realidad Divina por medio de la realidad misma, que consiste en la percepción de las Perfecciones Divinas y de una serie de extinciones en los Nombres Divinos seguido por la subsistencia a través de ellos. El tercer viaje es el que lleva de regreso desde la Realidad Divina hacia la creación, sin embargo, no lleva al viajero espiritual de regreso a su punto de partida, porque es un viaje que se logra por medio de la Realidad Divina y tiene como resultado la percepción de los misterios de los Actos Divinos a medida que se desenvuelve en el mundo de los fenómenos.

En el progreso espiritual del Imam Jomeinî, podemos sugerir que sus primeras etapas en el énfasis sobre la gnosis corresponden a los dos primeros viajes descritos por Mullâh Sadr y que su implicación en la esfera política y su liderazgo de la revolución Islámica eran análogos al tercer viaje espiritual. Lo que es cierto es que la perspicacia singular del Imam exhibida en las coyunturas críticas durante la revolución y sobre todo durante los primeros años de la revolución Islámica, no pueden explicarse puramente en términos de sagacidad política; porque había una claridad de visión en acción que lo capacitó para ver más allá de la coyuntura inmediata y puede ser permisible describir esta capacidad como testimonio de un acto divino a medida que se hizo manifiesto en la esfera política. Si esta caracterización es justificable, se hace evidente que el Imam generalmente se abstuvo de la actividad política hasta 1962, no solamente porque no estaba dispuesto a disputar la actitud pasiva de los sabios más prominentes de la época, sino también porque estaba en camino un proceso esencial de preparación interior. Fue el mismo progreso del Imam Jomeinî hacia la Fuente de la Magnificencia que le indicó la virtud para liderar una revolución que era como un peregrinaje espiritual colectivo del pueblo iraní.

Sin embargo, debemos reconocer que el esquema de los tres viajes sucesivos tiene un carácter metafísico inevitable, en el que la precisión y la accesibilidad definida de un destino terrenal carecen de la inexplorada esfera del viaje hacia el interior. Además, la aplicación del esquema a una vida dada no quiere decir que se insinúe una correspondencia exacta con los distintos períodos cronológicamente. No cabe duda por esta razón, de que los rasgos de la conciencia política y el interés pueden discernirse en la vida del Imam, incluso antes de su surgimiento en la escena política en 1962. El Imam tuvo algún contacto con los sabios que se oponían al sistema político de Reza Shah, no solamente con su maestro Shah Abadî, sino con muchos otros que lideraron protestas en las ciudades de Isfahan, Tabriz, Mashhad, etc. Además el Imam Jomeinî por lo general mencionaba los temas políticos en las poesías que escribía en el momento, las cuales circulaban en secreto en Qom. En cualquier suceso, ese era el clima de los días en Irán, hasta tal punto que ese componente esencial de la espiritualidad Shiíta como el  Rouzejoni (Sonido de los lamentos)[10], automáticamente tomaba connotaciones políticas.

Sin embargo, algo que le disgustaba mucho más al régimen Pahlevi que aquellas manifestaciones tradicionales de piedad, eran los discursos públicos sobre ética dados por el Imam Jomeinî en Qom, basados en "Las estaciones de los marchantes" de Ansarî, uno de los textos que el Imam había estudiado con el Ayatullâh Shah Abadî, estos discursos sirvieron de vehículo para una exposición exhaustiva del Islam como un todo, incluyendo sus dimensiones políticas. El Seyyed Ahmad Fihri recordaba: "Considero el tiempo que pasé asistiendo a aquellas charlas como las horas más preciosas de mi vida. En sus discursos el Imam enseñaba la verdadera ética Islámica, la cual no puede separarse de la revolución, de tal forma que dejó una profunda impresión en todos los que asistían a ella".

La interrelación de lo gnóstico y lo sapiente con lo político y la confrontación también saltó a primer plano en  Kashf al-Asrar (La manifestación del secreto), el cual al aparecer en 1945 se convertía en la primera obra publicada del Imam. El libro es en primer lugar una respuesta apabullante a Asrare Hezar Sale (El secreto de los mil años), una polémica de inspiración Salafî [11] en contra de muchas de las doctrinas principales del Shiísmo. Esto se logró no solamente por medio de la organización de un gran número de argumentos racionales y religiosos, sino que también el Imam recurrió a las grandes autoridades de  Hikmat (Sabiduría) e Irfân, tales como Ibn Sina, Suhrawardi y Mullâh Sadr. Es en este libro "La manifestación del secreto" en donde el Imam Jomeinî expone por primera vez la doctrina del gobierno del Jurisprudente, del más sabio Wilayat al-Faqih (Supremo liderazgo), que llegará a convertirse en el fundamento constitucional de la República Islámica de Irán. En mayo de 1944 el Imam Jomeinî lanzó su primera proclamación política al mundo musulmán, exhortando considerablemente una cita del Sagrado Corán: 

Sura 34, versículo 46: "Di: En verdad os recomiendo una cosa: Que os levantéis ante Allâh y reflexionéis". 

Este es el mismo versículo que abre el capítulo del despertar al comienzo de "Las Estaciones de los Marchantes" de Ansarî, la guía del viajero espiritual amado por el Imam desde cuando estudiaba con el Ayatullâh Shah Abadî. En esta obra se remarca la frase "El levantamiento por Allâh", que es un punto esencial de partida para el viaje espiritual, Ansarî lo define como "Despertando del sueño profundo, al surgimiento desde la lasitud profunda". Similarmente el Imam Jomeinî dice acerca del versículo en cuestión que en el "Dios todopoderoso, ha expuesto el progreso del hombre desde la esfera de la oscuridad de la naturaleza hacia el punto más distante de la verdadera humanidad", de tal forma que el mandato contenido en el, es "el único camino de reformar este mundo". No obstante, inmediatamente después de ofrecer esta interpretación ética y gnóstica del versículo, el Imam procede a analizar el lamentable estado del mundo Islámico, atribuyendo al hecho de que todos están comprometidos en levantarse por la causa de los apetitos de sus almas, es solo por el medio del levantamiento por Allâh que pueden rectificarse los asuntos. El levantamiento por Allâh se vuelve tanto un acto de redención personal como un compromiso para cambiar y reformar la sociedad Islámica, una insurrección igualmente contra la lasitud espiritual y el rechazo en uno mismo en contra de la corrupción, lo irreligioso y la tiranía en el mundo. No existe quizás indicio textual alguno más claro y más preciso de la interconexión de lo ético y lo gnóstico con lo político en la cosmovisión del Imam por la causa de levantamiento por Allâh.

El Imam Jomeinî se dedicó en detalle a esta tarea del entrenamiento espiritual y ético de sus estudiantes en las exposiciones sobre el Yihad al-Akbar (Combate mayor), la lucha en contra de las tendencias de la propia alma que dio en Nayaf (Irak) en 1972. Porque el establecimiento del gobierno Islámico era visto por el Imam tanto dependiente de la purificación y dirigido a la purificación espiritual de la sociedad musulmana y a aquellos llamados a liderarlo como los sabios religiosos, al éxito en el Yihad al-Asghar (Combate menor), de la lucha contra las fuerzas externas hostiles al Islam; que está indisolublemente unido al ejercicio del combate mayor. Así el Irfân y el Yihad como dos aspectos de una misma doctrina trascendental, estaban adheridas a la esencia del Ser del Imam. Parafraseando un hadîz tradicional en donde se narra el regreso de un grupo de combatientes los cuales el Profeta Muhammad (saws) había enviado al frente, les dijo: "Bienvenido sea un grupo que ha cumplido con el combate menor, ahora les falta completar el combate mayor". Ellos preguntaron: "Oh Mensajero de Allâh, ? Cuál es el combate mayor?". El Profeta Muhammad (saws) contestó: "El combate contra la propia alma".

Las numerosas proclamaciones y directrices reunidas en una colección de 22 volúmenes titulados Sahife-ie Nur (El libro de la Luz) que el Imam Jomeinî lanzó primero en el curso de su lucha que lo llevó a la fundación de la República Islámica. También contiene numerosas alusiones a los temas gnósticos y éticos, demostrando así la inseparabilidad de lo espiritual y lo ético en la cosmovisión del Imam; un índice temático del "Libro de la Luz" enumera más de 700 pasajes de variada longitud que concierne a las nociones gnósticas.

Después del inicio de la agresión iraquí en Setiembre de 1980, el Imam Jomeinî dijo repetidamente acerca de los mártires que se habían marchado hacia la contemplación de Allâh. Esta contemplación, un tema de importancia dentro de la gnosis, había sido un pequeño tratado escrito por el Imam en la época de los años 30 y publicado como un suplemento de la obra más voluminosa sobre el mismo escrito de su profesor Yawâd Mâlikî Tabrîzî. Aquí aclara que el significado de la contemplación divina, no es el conocimiento racional exhaustivo de la esencia divina, sino una globalidad del testimonio gnóstico alcanzado por la visión interior. Por lo tanto, se puede concluir que para el Imam, el mártir era alguien que por medio de su muerte penetraba en los velos de la luz para alcanzar la Fuente de la Magnificencia.

Cabe señalar también el recuerdo de los enardecidos sucesos por los cuales estaba pasando la nación iraní, el intensificado enfrentamiento con los Estados Unidos que siguió a la entrada del derrocado Shah a América y la ocupación de la embajada de los Estados Unidos en Teherán por los estudiantes seguidores del Imam, la lucha por institucionalizar el nuevo orden, los diversos planes contrarrevolucionarios y la agitación de las fuerzas armadas. Fue en contra de estos antecedentes de agitación que el Imam Jomeinî decidió con la tranquilidad perfecta que lo caracterizaba, exponerle a la nación iraní sobre las nociones claves de la gnosis que se habrían podido pensar como temas irrelevantes, teniendo en cuenta las urgentes necesidades del día. Para comprender esta decisión del Imam nos remitimos a un episodio de la vida del Imam Alî, el Príncipe de los Creyentes (as); cuando avanzaba hacia una batalla contra Mu'awiah, el Imam Alî (as) comenzó a hacer un discurso sobre el significado profundo del Tawhid (Unicidad)[12]. Unos de sus compañeros le preguntó si el momento era apropiado para esa discusión. El Imam Alî (as) contestó: "Esta es la razón por la cual estamos combatiendo a Mu'awiah y no por alguna ganancia mundanal".

Es precisamente en el medio de la lucha por el establecimiento del orden Islámico que se pueden evocar los significados de la unicidad divina de la manera más apropiada entre lo gnóstico y lo político. De esta forma se resalta por última vez, sutilmente el vínculo entre estos dos elementos que ha sido la huella de la vida del Imam Jomeinî y una medida de su asimilación creativa y completa de la guía del Sagrado Corán y de los Profetas e Imames infalibles que lo transportaron a la Fuente de la Magnificencia. Como dijo una vez el Seyyed Ahmad Fihri: "El Imam Jomeinî fue capaz de demostrar la conformidad de la Shârî'ah con la lógica del Irfân, así como la conformidad del Irfân con la lógica de la Shârî'ah".

Como conclusión diremos que las formas políticas tradicionales y trascendentales que se desarrollaron y se desenvolvieron en Illus Tempus (a decir de Eliade), no solo se fusionaron con el aspecto gnóstico sino que se sometieron por completo al plano de la totalidad de lo divino, adoptando la visión única de la metapolítica. Así los elementos de Gnosis y de Combate son vistos una vez más, como una unión indisoluble en el proceso eterno de la transformación del mundo.



Notas:

1. Artículo elaborado y compaginado desde el artículo original en persa "La fusión de lo Gnóstico y lo Político en la personalidad y vida del Imam Jomeinî", de Hamid Algar. 

2. Hadrat Fâtimah Az-Zahrâ, hija del Profeta Muhammad (saws) nació el 20 de Yumâdâ az-Zânî de 1320 de la hégira lunar. Según la tradición musulmana, Fâtimah az-Zahrâ nace en efecto de un fruto del paraíso que el Angel Gabriel dió a gustar al Profeta Muhammad en el curso de su ascención celestial.

3. En el derecho de las leyes Islámicas, el Iytihâd es el razonamiento jurídico realizado por analogía. 

4. Dijo el Profeta Muhammad (saws) en el día de la advertencia, alzando el brazo del Imam Alî, el Príncipe de los Creyentes (as): “Este es mi Hermano, mi Representante y mi Califa despues de mí, por lo tanto escuchadlo y obedecedle”. (Ta'rij At-Tabari, Vol.2, pag.319 / Ta'rij ibn Al-Azir, Vol.2, pag.62 / As-Sirah Al-Halabiiah, Vol.1, pag.311 / Shawahid At-Tanzil, Vol.1, pag. 371 y otros).

5. El término árabe Shâri'âh, denominado como la ley religiosa dentro del Islam, es literalmente el acato en todas sus formas que asimila la comunidad musulmana y que comprende toda la estructura religiosa, social y legislativa del Islam.

6.  El día de Ashura, es el evento religioso del mundo islámico del décimo día del mes de Muharram, el primero del calendario de la hégira lunar. En la conmemoración del día de Ashura, el mundo musulmán Shiíta recuerda el martirio del Imam Husein (as) y su familia, que murieron juntos con sus 72 fieles seguidores ante 3,000 soldados enemigos en un combate de 10 dias en Karbala (Irak).

7.  El Imam Mahdi (que Dios apresure su llegada), es el duodécimo Imam del Imamismo Shiíta, oculto en la actualidad por mandato divino.

8. Duâ al Sahar, una súplica recitada antes del amanecer durante el mes de Ramadhan inspirada por el Quinto Imam Muhammad al-Bâqir (as).

9. Más allá de esta enumeración bibliográfica, es menester referirse a la excelente obra de síntesis y análisis del francés Christian Bonaud: "El Imam Jomeini, un gnóstico desconocido del Siglo XX". (Beirut, 1997)

10. Rouzejoni, es la recitación de los textos sagrados y de los actos devocionales que se conmemoran al martirio del Imam Husein (as), tercer Imam y nieto del Profeta Muhammad (saws).

11. Movimiento Wahhabi, surgido en el seno Sunnita en el siglo XVIII por el reformista puritano Muhammad Ibn Abd al-Wahhab. El Wahhabismo tiene como doctrina jurídica la escuela Hanbali (una de las cuatro escuelas jurídicas del Sunnismo). Su teología se enmarca en la ortodoxia pura y totalmente legalista en las materias de fe y prácticas religiosas. Hamadi Redissi comenta que el Wahhabismo a través de la dinastía saudí y el apoyo estadounidense, ha conseguido convertir actualmente a una diminuta secta retrógrada en ortodoxia activa.

12. El Tawhid, es uno de los fundamentos principales del Islam, una forma verbal que significa la proclamación del único, afirmando así la unicidad de Allâh y la creencia en la unidad divina.

* Yibril ibn al-Waqt, ejerció estudios de Filosofía Clásica en la Universidad Pontificia y Civil de Lima. Actualmente cursa estudios en Ciencias Islámicas en la Madrasah Elmieh Hakimieh de la ciudad de Isfahan en Irán y es colaborador de la Revista Biblioteca Islámica

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