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¿ Qué buscaba Jesús con su prédica?, ¿ los evangelios qué nos dicen?. Es interesante cómo se fue construyendo una imagen de este galileo exaltado contra el orden vigente de su época, la ruta del proceso en que la figura real se trasformo en un ideal religioso es el camino de los cambios de las estructuras de un orden socioeconómico que buscaba una revolución social.


La carne es verbo

Jesús nunca se propuso construir una religión nueva, ni de crear un sacerdocio célibe, más bien su objetivo era una reforma social. En su tiempo la región donde vivía pasaba por una fuerte crisis de identidad, la presencia del imperio romano impuso los ideales del mundo helénico y las estructuras de poder locales quedaron mediadas por la figura del emperador de Roma, el medio urbano de comerciantes y funcionarios eran favorables a los intereses del invasor de esas tierras. Galilea donde era originario este predicador, soportaba un fuerte conflicto de clase por un lado los sectores pudientes estaban en las ciudades y los sectores rurales se veían empobrecidos por los impuestos de las autoridades políticas y religiosas (del templo de Jerusalén). Los más resistentes al poder del imperio romano eran de ese lugar los llamados Zelotes, que empleaban tácticas de guerrilla contra las tropas ocupantes.

Sometido al peso de la religión judaica veía Jesús que los problemas políticos tenían una continuidad en una crisis mayor en el campo de la religión, mientras las creencias de los pueblos politeístas vecinos al espacio judío penetraban más y más en el pueblo, donde la “idolatría” tenía sus adeptos.

Los predicadores que denunciaban esa crisis y las sectas como los esenios que se alejaban del mundo para armar su propio paraíso debieron ser la fuente de inspiración para que Jesús iniciara su ruta de tres años de divulgación de sus ideas por la zona norte de Palestina, especialmente en las aldeas que bordeaban el lago de Genesaret

( o también conocido como Tiberiades o mar de Galilea) hablando en arameo y tal vez en lengua hebrea, a sus seguidores mayoritariamente campesinos, sobre la importancia del mantener el sábado como descanso y la pureza ritual, lo que lo llevaría a enfrentarse a las autoridades del templo de Jerusalén y los grupo religiosos; saduceos y fariseos, que en el trasfondo de la disputa religiosa se ocultaba un conflicto político, la opresión del campesinado por los impuestos y la mercantilización de los rituales, sin importar el bien del hombre, lo que cuestionaba el pilar de esa estructura social y terminaría con la muerte violenta en la cruz, de este hombre nacido en Belén.



Los evangelios de los intérpretes


El invento de la religión católica fue de San Pablo por allá en el año 36 d.C., el reflejo la aspiración de un sector de judíos helenizados que ya no podían soportar las rígidas normas de su religión, junto con la convicción de que era necesario una nueva creencia que explicara la caída paulatina de las estructuras de esa sociedad imperial donde la explotación esclavista se desmoronaba y el aparato militar debía soportar un mayor carga de resistencia a su empuje en la periferia imperial por los pueblos bárbaros, esos extranjeros alejados del influjo de la lengua griega. Todo esto sumado a las divagaciones filosóficas de los pensadores griegos como Platón que buscaban a ese motor, a la entidad que era constructor de ese mundo de ideas o apariencias que era la humanidad en su visión. Los males sociales, el sentido de crisis y termino de un tiempo era generalizado, la huida a rituales extraños, donde la sangre y el vino se unían a una liturgia que adoraban a figurillas que ya no decían nada, no podían soportar la arremetida de esa idea fuerza la de “Dios” como un emperador que se alzaba en los cielos.

¿ Y Jesús?. La figura era muy conveniente, su visión critica a los rituales judaicos, como su énfasis a los temas éticos se acomodaba bien a ese clima de pensamiento. Claro está que la mirada de este personaje no era única, como la forma como se debía organizar esta iglesia, donde se mezclaban ideologías religiosas anteriores, el caso de la institucionalidad egipcia, como las del medio oriente, que se unía al choque de las visiones nacionales a la visión de la autoridad de Roma que ya se hacía insoportable. Así si nos fijamos en la visión de los evangelios clásicos de Marcos, Lucas, Juan y Mateo que aparecen a partir del año 170 d.C. se mezclan intereses en las escrituras, ya que la redacción fue una suma de disputas que crearon los textos a veces hasta llegar a la violencia para imponer una verdad como lo fue la elección de los evangelios canónicos en Nicea 325 y Laodicea ( 363), donde más que el influjo del “espíritu santo”, fue la imposición de un acuerdo entre los jerarcas de la iglesia católica y del emperador Romano que pactaron para imponer un orden en el plano espiritual y político.

La carne de Jesús se hizo palabra y esa palabra pasó a tener muchas versiones. Su imagen lejana, colgado en la cruces de los templo nos habla de un triunfo, la verdad de un imperio de fe, que marcaría la historia de la humanidad para siempre.

*Wladimir Cárcamo es historiador, escritor y antropólogo del Sur de Chile, colaborador ocurrente de la Revista Biblioteca Islámica, visite su blog en http://wladimircarcamo.blogspot.com

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