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Entrevista con el Dr. Rafael Lara Martínez, lingüista, escritor y académico salvadoreño:

La Revista Biblioteca Islámica conversó con el Dr. Rafael Lara Martínez, licenciado en antropología lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH, ciudad de México) asimismo es Doctor en Lingüística por la Universidad de La Sorbonne (París).

Ha realizado estudios posdoctorales en literatura latinoamericana en la Universidad de Carolina del Norte (Chapell Hill, Estados Unidos), se ha desempeñado como catedrático de lengua española y francesa, cultura y literatura latinoamericana, literatura centroamericana, historiografía literaria latinoamericana, lingüística, antropología y semiótica  en México, Francia, Costa Rica, El Salvador y Estados Unidos. Actualmente es profesor del Departamento de Humanidades del Instituto de Tecnología de Nuevo México, Estados Unidos.

1 Profesor Lara Martínez, es un gran honor tenerlo en la Revista Biblioteca Islámica. Cuéntenos un poco sobre su ocupación actual

Hace una semana estuve en el país, de visita intelectual, digo.  Presenté un libro que juzgo clave para entender la identidad nacional salvadoreña, pese a que ha quedado olvidado por casi un siglo.  Se intitula "Mitos en la lengua materna de los pipiles de Izalco en El Salvador", el cual transcribe más de cincuenta relatos en la lengua indígena más importante del país.  Se trata de hacer una propuesta de una literatura y filosofía no-occidental que sigue vigente en el istmo.  En breve hablaré más en detalle del libro.
Gracias al apoyo editorial de la Universidad Don Bosco,  espero que en el transcurso del año se publiquen otros dos breves libros, uno "Bicentenario.   Enfoque alternativo" y un segundo "Política de la cultura del martinato".  Lo importante es mantenerme activo a nivel intelectual y literario.  El primero ofrece una visión pacifista del fracaso de la independencia salvadoreña, según la visión de una generación olvidada, la de Alberto Masferrer y la de los fundadores del Ateneo de El Salvador, cuyo legado intelectual —como el de los mitos náhuat— ha quedado en el olvido por un siglo de desdén.  Todo el mundo desea celebrar el bicentenario, pero muy pocos reflexiona sobre las matanzas pos-independentistas que se justifican en nombre de la unidad o separación centroamericana.  Se trata de un enfoque crítico al bicentenario.
El segundo libro rescata en estrecho enlace entre el auge del indigenismo artístico y literario en el país y la "política de la cultura" del general Maximiliano Hernández Martínez en el país.  Fíjese que mucho se refiere que el general Martínez gobernó de manera autoritaria y mucho se habla sobre la oposición a su régimen hacia la década de los cuarenta, antes de su caída en 1944.  Pero aún no existen estudios avanzados sobre el apoyo que recibió -luego de 1932- de todos los intelectuales salvadoreños.  Y cuando digo todos, aclaro que se trata de los grandes pintores como Alfredo Cáceres Madrid, José Mejía Vides, etc., cuyos cuadros puede apreciar en el Museo de Arte (Marte), de los grandes escritores como Francisco Gavidia, Claudia Lars, Salarrué, etc., hasta personajes que consideraríamos ahora de "izquierda" como los seguidores de Masferrer (Casamalhuapa, etc.), los sandinistas y la propia viuda de Masferrer.  Todos apoyaron al general Martínez durante su despegue presidencial.  Imagínese que hay una carta del padre de César Augusto Sandino, ni más ni menos, en apoyo al general Martínez.

2 El español que hablamos en El Salvador y en muchas partes de nuestra América Latina tiene una gran deuda con las lenguas nativas, ¿podría ampliarnos un poco sobre esta influencia?

Lo más obvio es el vocabulario.  El nombre de frutas y animales que no existen en España.  Pero también hay giros gramaticales que pasan desapercibidos.  Le menciono uno solo para extenderme más en las otras preguntas de carácter literario y filosófico, las cuales me interesan de sobremanera.  En español estándar se dice "ven a bañarte", "ve a bañarte".  El segundo verbo aparece subordinado al primero.  Sin embargo, en el español hablado en El Salvador  se dice "vení bañate", andá bañate" o "está va de hablar", etc.  Hay dos verbos conjugados en serie, tal cual lo ofrece el náhuat pipil.   Es decir, hay influencias sintácticas más profundas que el simple vocabulario en el español coloquial, las cuales pasan desapercibidas.

3 ¿Cuál es el estado actual de las investigaciones que sobre las lenguas nativas se hacen en El Salvador?

Resulta incipiente ya que no existen estudios académicos de la diversidad lingüística en el país.  Casi todas las investigaciones se concentran en el náhuat o pipil del occidente del país y falta expandir los estudios hacia las lenguas del oriente como el lenca, cacaopera, etc.  Además, incluso para el pipil, la mayoría de trabajos se limitan a estudiar la gramática.  Son estudios de corte lingüístico, sin una relevancia para entender la literatura, el arte, el pensamiento, en una palabra, la filosofía propia a esa lengua y cultura.  Fíjese así como la "Revista Biblioteca Islámica"  publica un artículo sobre "Mulla Sadra, Heidegger y la filosofía islámica", en El Salvador aún no existen estudios que indaguen las diversas filosofías indígenas.  Hay un terreno baldío que la memoria histórica nacional no explora, como si la historia comenzara y terminara con lo castellano.  Fíjese que ni la Dirección de Publicaciones edita libros sobre literatura indígena ni el Museo de antropología cuenta con una sala sobre filosofía indígena.   En El Salvador hay un enorme vacío y casi un desdén oficial que debemos corregir.  

4 ¿Qué papel han jugado las lenguas nativas en el desarrollo de la literatura de América Latina?

El aporte es innegable, pese al desdén referido en la pregunta precedente.   Aun si las historias consagradas sobre la literatura salvadoreña -la de Luis Gallegos Valdés, entre otras- excluyen lo indígena, lo cierto es que su presencia aparece en la mayoría de los clásicos.  No aparece como debería ser, es decir, con una lengua propia, con un Logos pensante e idiosincrásico.  Pero aparece disimulado para validar la posición del escritor, tal cual el indígena-atlante en Salarrué o el indígena-guerrillero en Roque Dalton.  El indígena aparece a imagen y semejanza de la filosofía del autor.  Esta asimilación testimonia el rezago de los estudios filosóficos y literarios en El Salvador con respecto a otros países de América Latina.  Si en la mayoría de países vecinos hay trabajos sobre las lenguas, literaturas y filosofías indígenas, en el país no existe un solo volumen al respecto.   Hay un eurocentrismo demasiado arraigado que debemos romper para crear este campo de estudios como existe en México, Guatemala, Costa Rica, Perú, etc., donde se reconocen los textos clásicos y la creatividad artística indígena actual.  Fíjese que el diccionario más completo sobre el náhuat pipil nunca se ha publicado en El Salvador.  Eso le informa del desfase entre lo que se conoce en el extranjero y lo que el país desconoce. 

5 Hace poco usted presentó en El Salvador el libro "Mitos en la Lengua Materna de los Pipiles de Izalco en El Salvador" , podría hablarnos un poco sobre este libro

El libro lo concibo como el cimiento de una casa, de un edificio o de una construcción.  Si quiere como una biblioteca interminable que podría erigirse sobre este primer fundamento y trabajo académico.  Intento asentar las premisas de una filosofía pipil, de un pensar en una lengua salvadoreña no-occidental.  La tesis es simple.  Una lengua como el pipil ofrece una filosofía que llamo una 'ciencia de lo concreto' y una vivencia.  Estos dos pilares forman la base de los mitos.  Verá que la mitología no despliega una simple imaginación desbordante.  La mitología inaugura una manera singular del pensamiento racional y de la vivencia de sus hablantes nativos.  Me interesa anotar el aporte particular del pensar pipil al conocimiento humano universal.  Como estamos en una breve entrevista elijo dos ejemplos, uno racional y el otro vivido.  

A diferencia de las lenguas occidentales, las indígenas mesoamericanas ofrecen un sistema aritmético vigesimal (base 20).  Si el castellano cuenta decimalmente, de diez en diez (10, 100, 1000…), el náhuatl mexicano clásico cuenta de veinte en veinte (20, 400, 8000…).   Así, fíjese, lo que en castellano es trescientos ochenta ( 3 x 100 + 80) en mexicano es diecinueve-veinte (19 x  20), o mil (1000) en mexicano sería dos-cuatrocientos más (2 x 400 + 10 x 20).   Las lenguas nos enfrentan a diversas estrategias de concebir el mismo número; de ahí que hablo de una filosofía nahua o de una ciencia de lo concreto.   Hay diversas maneras de percibir el mundo. Pero el pipil posee una idiosincrasia irreconocida a ese sistema vigesimal generalizado desde México hasta Centroamérica.  Antepone otro sistema quintesimal (base 5), cuyo órgano material y tangible es la mano.  Además asocia este miembro, con sus cinco dedos o "hijos de la mano (maapipil)", a cinco mazorcas y a los rayos luminosos de una estrella distante.  En breve, el pipil, propone una correlación estrecha entre varios ámbitos del saber que en castellano se hallan escindidos, recortados.  La anatomía del cuerpo se asocia al número (5), a la agricultura (maíz) y a la astronomía (estrella distante).  El pipil plantea una unidad en el saber que la ciencia occidental desgaja en ámbitos separados.  A esto es lo que llamo filosofía, ciencia de lo concreto, y aporte del pipil al conocimiento humano universal.  En cuanto a lo vivido, le refiero una temática central de la literatura pipil.  Se trata del descenso a los infiernos, el clásico descenso ad inferos.  Es un tema universal que aparece hace siglos en Gilgamesh, en Dante y, más recientemente, en Juan Rulfo, es decir, en la literatura latinoamericana.  Esta temática no es una simple invención narrativa.  Es una vivencia real que los jóvenes pipiles experimentan durante ritos de iniciación hacia la edad adulta, más específicamente, durante rituales religiosos o chamanísticos.  Es asombroso sin ningún bagaje de literatura universal los pipiles predicen una temática ecuménica.
Este viaje al inframundo posee todavía una gran actualidad, ya que la migración ilegal salvadoreña hacia los EEUU la concebiría como tal.  Los motivos del relato pipil son casi idénticos.  La migración es una salida de casa hacia un sitio extraño e inhóspito, en el cual el migrante o neófito encuentra a un desconocido —un guía como Virgilio, o un enemigo, o coyote—, se interna hacia un sitio peligroso que puede causarle la muerte.  Si logra éxito regresa con un trofeo que le facilita el ascenso social.  Ahora lo llamamos el "American dream", antes se llama una pluma, un hueso, un pito, o las reliquias de los antepasados.
En fin, con esos dos ejemplos —aritmética y descenso— le resumo lo que considero una filosofía pipil que la mayoría de los salvadoreños desconoce. 

6 Algunos arabistas hablan sobre la deuda que la literatura de la Península Ibérica tiene con la cultura árabe-islámica, ¿podemos decir que la literatura latinoamericana heredó algo de esta influencia árabe-islámica?

Es obvio que setecientos años de influencia islámica dejan una huella indeleble en la península.  También la dejan en América, ya que esa influencia viaja desapercibida de España hacia América Latina.  Fíjese que hasta la virgen morena, Guadalupe, reconocida por su trasfondo indígena, lleva un nombre de origen árabe que comienza con guada.  Faltan estudios al respecto, sobre todo en Centroamérica y en El Salvador.  Pero le aseguro que de rastrear las verdaderas raíces de la identidad ístmica, regional y nacional, se encontrará que lo español no se reduce a lo castellano.  Tampoco se limita a lo catalán, vasco, gallego, etc.  Tanto lo sefardita como lo islámico son parte de este mosaico demasiado complejo para reducirlo a una sola cultura.  La riqueza cultural salvadoreña consiste en aceptar lo diverso como algo propio y nuestro, en vez de diluirlo en el clásico mito del mestizaje. 

7 El mundo está experimentando una especie de reconfiguración, como antropólogo qué reflexiones  hace sobre los últimos sucesos acaecidos en Túnez y Egipto

Entreveo la posibilidad de una democracia en países gobernados por regímenes autoritarios.  Creo que es una oportunidad inédita para el norte de África y el mundo entero, el que se forjen democracias surgidas de movimientos populares de tal envergadura como el que existe en Egipto.  Hay una esperanza y esto cuenta como ejemplo para toda la faz de la tierra.  
Leo algunos periódicos aquí en EEUU y advierto cómo el pensamiento conservador sigue vigente.  Les preocupa más la famosa doctrina de la seguridad nacional, la pérdida de la hegemonía estadounidense que la democratización.  Parecería que el valor universal no fuese la libertad, el libre arbitrio de los pueblos, la soberanía, etc.  Lo que interesa es continuar la sumisión.  En resumen, hay esperanza de un vuelco hacia regímenes políticos más abiertos a valores democráticos y de pluralidad política y cultural.  Es lo valioso de la actualidad política.

8 Para terminar qué mensaje desea dejar a los lectores de la Revista Biblioteca Islámica tanto de El Salvador como de Hispanoamérica

Mi mensaje es de apertura hacia la diversidad de todo tipo —cultural, religiosa, política, de pensamiento— en El Salvador, en el istmo y en América Latina como en el mundo.  Creo que esta Revista es un ejemplo patente de la urgencia por mantener abiertos múltiples canales de expresión para el mosaico cultural salvadoreño.  Los felicito por esta labor de difusión y los motivo a seguir publicando y difundiendo maneras alternativas de pensamiento que difieren del mito oficial de un país mestizo unificado, sin lugar para la diversidad y para formas alternativas de pensamiento filosófico.  Junto a las lenguas indígenas, etc., el legado islámico nos enseña a respetar la variedad y lo complejo de un país tan pequeño como El Salvador.


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