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I.  Yúltuk - Renacimiento
Como seres vivientes emblemáticos, mazorca y humano tienen "corazón", espacio-tiempo-energía.  "Muchi yúltuk", "todo [lo que existe] está acorazonado/vivo".  Despliega su ser en el Taltíkpak, entre los humanos, por "encima de la superficie de la tierra".  Pese a su origen etimológico -de yúlu, "corazón"- resulta imposible localizar el yúltuk en esa víscera. 

Todo tendría "corazón".  "Ini tumin [se pula uan se kakáuat] yúltuk!", "¡este tesoro [bananos y cacao] está animado!".  Las plantas en general guardan en lo más íntimo y a flor de piel esa energía que les permite su renovación cíclica, primaveral.  Sin yúltuk no se multiplicarían.  Esta cualidad común a seres humanos y plantas la asegura "el Anciano de la Montaña" (ne chulet/chuulet), figura antropomórfica de la Tierra misma, la cual también se halla viva y palpitante.  En su cuaternidad de Tierra-Anciano-Serpiente-Árbol, el globo terráqueo también posee un "alma-energía" que mantiene su vigencia como morada del Ser, "ni yulu ini kal!".

Asimismo, si todo lo que "se siembra/entierra (mu-tuga)" pertenece, "es beneficio de (im-pal)" los Tepehuas, del Creador, también lo difunto guarda una porción similar de energía en su sepultura momentánea al interior de la Tierra.  La capacidad reproductiva proviene de un hálito vital común a lo existente que se conserva y transforma según leyes biológicas y termodinámicas.  La semilla que brota de las entrañas terrestres -el hueso, simiente duradera del cuerpo humano- renace porque un aura vivaz permanece dinámica en el grano, pese a su somnolencia otoñal. 

Todas las entidades comparten un principio anímico que les concede su calidad de existentes y su potencialidad de renovación.  Acaso lo sustantivo posee ese mismo elemento energético-espiritual, "cordial", que funda su hálito viviente, su permanencia sobre y dentro de la Tierra.  Por esta cualidad de aliento intramundana resulta difícil equiparar el yúltuk al alma. 

Su equivalencia presupone un principio anímico común a toda entidad viviente e inorgánica.  Además, esta carga energética mantendría su solidez espiritual en los cuerpos que se entierran y siembran para hacer posible su renacimiento.  El  primer "alma de las cosas" se dota de propiedades semejantes a la energía.  Si el cultivo expresa su cualidad transformativa -"el alma-energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma"- su antónimo, la degradación por entropía, manifiesta la irrupción de la violencia en la historia humana (entropía: cantidad de alma-energía que no se utiliza en el renacimiento cíclico, sino se disipa o provoca el desorden).

II.  Yúltuk - Entropía
En efecto, toda muerte criminal o suicida produce un rebajamiento del alma-energía hacia un inframundo lúgubre.  Sólo un ritual llamado memoria histórica extraería esa carga anímica de su destino funesto.  Sin justicia ni perdón, sin acuerdo común entre víctima y victimario, la energía psíquica del desaparecido proseguirá su pena comalesca en un infierno tormentoso y sombrío.  También el asesino irá a acompañarlo hasta expiar su afrenta en diálogo cara a cara con el ejecutado.

El destino de los muertos

Ína-t ne antiújmet: ne ga miki mik-tik-tuk, yáui te-má kan nimi se eui tit, ga nimi me-melaka. Ne mu-x-túga-t ne yáui-t te-má-t ne mij-miki-ni uan mu-kuépa-t nexti. (A)
Keman miki ne gi-mik-tíj-tuk, ne yáui te-má nusan; uan ína-t, ga ne nexti mu-yul-kui uan tagetsa. (B)
G-ilía ne ga gi-mik-tíj-tuk: ti-ualaj-kía taja?  Nusan nigan ti-au ti-taxtáua muchi tei ti-k-chiú-ki nu uan!". (C)
"Naja ijtiuni taja nusan tí-au ti-mu-tati: nigan ti-taxtau-ki tei ti-k-chiú-ki, keman ti-nimi-tuya yúl-tuk, - nigan muchi mu-taxtáua!". (CH)

Cuentan los ancestros.  Quien muere asesinado se dirige hacia donde hay un gran fuego que trepida sin cese.  Ahí penetran los muertos -los que se dirigen (al fuego)- y se vuelven ceniza. (A)
Al morir quien ha asesinado, también se dirige (al fuego).  Y cuentan que la ceniza resucita y habla. (B)
La (ceniza) del asesinado dice.  "¿Igualmente vendrías tú (a este mismo sitio)?  Aquí también expiarás todo lo que hiciste conmigo". (C)
Al igual que yo, tú también arderás.  Aquí expías todo lo que obraste mientras permanecías en vida.  Aquí todo se expía. (CH)

Más allá de toda amnesia y, de su sinónimo, la amnistía, el reclamo actual por restituir la memoria de las víctimas lo resume este fragmento mítico.  Los cuatro versículos citados le atribuyen un destino fúnebre común a la víctima y al victimario, hasta que el recuerdo los restituya por medio de un pacto entre ambas "cenizas parlantes" (reglón B del recuadro anterior).  En breve, al primer principio que estipula la conservación inframundana y transformación primaveral del alma-energía, se agrega una segunda ley de degradación en caso de muerte violenta. 

III.  Túnal/Tuunal - Estética

Sin embargo, no sólo el yúltuk enlaza la humanidad  a la naturaleza.  También existe otro principio anímico-energético de origen solar, túnal, "sol, día, alma".  El túnal se halla presente, sino en toda entidad, al menos en ciertas esencias naturales privilegiadas.  Al igual que la primera carga de energía, resulta imposible localizarlo en un órgano específico del cuerpo humano o en sitio particular de un ente vegetal o inorgánico (véase renglón y nota 9 del mito transcrito al final del artículo).  El símbolo supremo lo exhibe la flor.  Su poder energético se lo otorga una segunda fuerza espiritual, una nueva alma, cuyo valor calorífico la emparienta al Sol. 

De los dones terrestres que los Tepehuas distribuyen, la flor ocupa un lugar excelso.  "Lo que nosotros tenemos aquí, igual Ellos lo tienen.  Por eso donde hay flor, todas las flores, Ellos vienen, las contemplan" (renglones 1-2).  Hay un goce soberano que deriva de la contemplación de flores como si, más allá de su materialidad propia, connotara una abstracción estética desinteresada.  Acaso florilegio, anthos-logos…

De considerar estudios clásicos (Miguel León-Portilla), me embargaría la tentación por asimilarla al concepto náhuatl de poesía: "in xochitl in cuicatl".  Asimilar la periferia a la metrópolis -para el caso, la mesoamericana- define un pensamiento que rehúsa despegar hacia la poscolonialidad.  Consiste en apegarse a equivalencias coloniales como constitutivas de una identidad social irrebasable.  El centro regiría siempre la periferia. 

Empero, no sólo el difrasismo se halla ausente en todos los textos náhuat y trascritos por Leonhard Schultze-Jena (1930-1935), sino también su forjador, el poeta mismo, le correspondería a una instancia divina más que humana.  El forjador de flores serían los Tepehuas mismos, en recuerdo de un clásico "Canto de Macuil Xochitl" cuyo primer verso reza "xochitl ihcacan", "donde está la flor parada/enhiesta" (Garibay, 1958: 219 y 221).  A ese sitio mítico se le denomina Tlalocan, Tamoanchan, Xochitlalpan; pero su traducción al náhuat resulta incierta, salvo de establecer equivalencias unívocas, en fauna y flora, entre el altiplano central de México y el occidente salvadoreño, entre el páramo del maguey y el trópico del cacao. 

Si la "flor" fuese "poesía", su articulación carecería del canto -sería anthos sin logos, según el cognado griego- que de manera ritual vuelca el arquetipo divino en acción humana tangible sobre la Tierra.  El concepto más cercano a un difrasismo que explicita una contemplación estética desinteresada aparece en una sola ocasión en el "Capítulo IV.  Los astros", relato "XXII.  Saludo al sol naciente", renglón noventa y cinco (95), bajo la figura plural de "flores y pájaros", "flores con pájaros": "ne xujxúchit uan ne tujtútut giyekchíuat ne tal".  En giro feminista, le corresponde a una anciana entonar el canto por la contemplación de la belleza tropical.  "Las flores y los pájaros adornan la Tierra". 

No habría evidencia para generalizar, para proyectar un concepto metropolitano hacia la periferia sur.  En cambio, la noción que la flor deja traslucir nos revela la dimensión espiritual que recobra la naturaleza desde una perspectiva náhuat común -la del informante  de Schultze-Jena- sin especialidad en las artes ni en la filosofía.  A la idea de poesía o florilegio en el altiplano central de México, la falta de difrasismo náhuat insiste en la simple contemplación estética de lo hermoso.  Lo visual sustituye la palabra; la imagen plástica reemplaza la lengua, el cuicatl, en náhuat, tacuical.  

De todo el follaje tropical, hay una flor que sobresale de las demás.  Su color azul-celeste-poniente -"xuxukna-tani"- la coloca en un punto cardinal específico antedicho, el oeste u occidente (renglón 5 al final).  Esta correlación restablece un antiguo diseño de asociaciones: punto cardinal-color-planta.  No obstante, más relevante que restaurar alianzas vivas -para "se taltikpak", para un mortal/terrestre (renglones 6 y 8)- interesa restituirle a lo natural su carácter perdido, olvidado.  "Gipía se túnal ini xúchit" (renglón 9).  Al igual que el yúltuk caracteriza a todo objeto terrestre, el "túnal" de la flor le concede una responsabilidad especial. 

Ella cuida de todas las demás ya que "inté kuchi", no duerme (renglón 4).  Posee un sentido  de vigilancia sobre las cosas que remeda la omnisciencia de los Tepehuas, del Creador.  Más que poesía, la flor nos otorgaría el arquetipo de lo vivo por una carga anímica solar sobresaliente, túnal.  Su ingestión regula la vida o muerte de un paciente sumamente enfermo (renglones 7-10 del relato transcrito al final). 

Ella vigila el curso de las aguas las cuales se secarían si ella misma "se marchitara" (renglón 11).  Esta tarea de asistencia y salvaguarda se halla tan íntimamente ligada a la idea de posesión que el náhuat las expresa por términos comunes que dejamos pendientes: pía/piya, "tener/poseer", tajpía/tajpiya, "cuidar/vigilar".  De la propiedad y el disfrute de un bien terrestre procede su cuidado.  Sólo así se asegura que el renacimiento primaveral de las almas supere todo peligro de entropía, de desorden o degradación.   

IV.  Túnal/Tuunal - Entropía II
Qué caminos había para salir de Comala…

No sólo el yúltuk se recicla o deteriora por asesinato.  También el túnal queda latente en las  entrañas de la Tierra de fracasar todo intento de alianza entre los opuestos, entre la víctima y su verdugo.  El mito del hallazgo del cacao y banano narra la manera idónea de lograr el retorno de los desaparecidos.  Para que su segunda alma, túnal, no expíe eternamente en los recintos subterráneos, el homicida acuerda con el Padre de los inmolados un reintegro en carne y hueso de cada uno de sus hijos.   

Antes de hacer efectiva tal devolución, el Padre de los sacrificados -ne chulet/chuulet- le concede el cuerpo de su propia hija al ejecutor de sus vástagos.  El criminal debe permanecer en la morada subterránea que alberga los huesos de los asesinados, copular con la hermana menor hasta restituir el número total de familiares caídos. 

Empero, como acto biológico, la sexualidad no se basta a sí misma.  Culturalmente, se acompaña de símbolos sociales que recubre lo genético y lo completa.  En el fragmento mítico transcrito a continuación, esa insignia la manifiestan los huesos, úmit/yujumiiu (renglones 3-4), como médula vital o semilla humana del grupo oprimido.  Junto a la cópula, su presencia propicia la reintegración de los desaparecidos.  Coito y huesos conforman una unidad tan indisoluble como singular. 

Alianza conyugal
víctima-victimario

Ina-k ne siuapil: "nu teku, ini ne tágat, ne nemi-tuk gi-mik-tía ne nech-kauan uan ne nu pipiuan!". (1)
"A, ini né!".  Kuaguni í-na-k ne chulet: "Taja tagat, ne ti-k-mik-tix-tuk ne nu pilauan?  Axan xiui nigan xi-g-ida teiné ti-k-chiu-tuk!". (2)
"Ida: nigan nemi ini in y-uj-umi-iu!  Ini in-té ni-g-ix-kets-ki, ga ini yu-ual-mu-kuepa-t, -axan ijkía!".  (3)
"N-ina, ga yauit uítset: kiexan niu-ni-mets-má se ne nu-siuapil-tsin, pal ti-nech-má muchi ne nu-pilauan, ti ne ti-k-mik-tix-tuk. (4)
"Ini úmit, pal sej-se, ini nemi pal uits achtu, ni ti-k-mij-ti-k-tuk achtu, -Kiuni axta kan tiu-ti-tami, ti-gin-etsa muchi nin túnal ni nu pilauan!". (5)
Uan gi-ma-k ne siuapil.  Uan ta-tuui-k utsti-tuka, tatuui-k séyuk túnal gi-pía ume kukúnet, tatuuik seyak túnal gi-pía séyuk ume kukúnet. (6)

Le dijo la muchacha.  "Padre mío, éste es el hombre que continuamente ha estado matando a mis hermanos mayores y mis hermanas mayores!". (1)
"Ah, ¡éste es!".  Luego preguntó el anciano.  "¿Tú eres el hombre que ha matado a mis hijos?  Ahora ven aquí a observar lo que has realizado". (2)
"Mira; aquí están.  ¡Éstos son sus huesos!  Estos difuntos nunca lo imaginé que fueran regresar junto a mí.  Pero ahora sé que es verdad". (3)
"Afirmo que vendrán.  Al instante te otorgaré a una de mis hijas.  Así me devuelves a todos mis hijos, a esos que has matado". (4)
"Este es un hueso.  Progresivamente te daré uno a uno.  Por el momento éste es el que viene primero.  Es el que mataste primero.  Igualmente habrás de concluir tu labor, restituyendo todas las almas de mis hijos". (5) 
Y le dio la muchacha, la cual al día siguiente estaba preñada.  Otros días después tuvo dos niños.  Los días seguían transcurriendo.  Otro día dio a luz a otros dos niños. (6)

Notas a renglón número
(3)  Ni-g-ix-kets-ki, ix, "ojo", ketsa, "levantar", es decir, "acordarse, pensar", Campbell, 1985: 241, establece la diferencia entre ixketsa, "levantar", e ixkehketsa, "imaginar, pensar" que no se mantiene en el texto de Schultze-Jena; náhuatl ixquetza, "ofrecerse para hacer algo […] como garantía de alguien", Rémi Siméon, 1977: 225.

(5)  En este renglón "túnal" refiere el retorno de todas las almas -muchi nin túnal- de los hijos desaparecidos, gracias a la ofrenda de huesos e hija, paradójicamente, a favor del victimario quien insemina ambos elementos juntos, hueso y mujer.  En el renglón siguiente la palabra "túnal" cobra un sentido distinto al significa "día". 

(6) Nótese que el anciano guarda el poder de redistribuir las mujeres -gimak ne siuapil- y de señalarle al cazador el primer hueso a fecundar.  Parecería que el retorno de los desaparecidos implica la conjunción de ambos elementos, huesos y muchacha, inseminados ambos por el propio victimario.  Acaso los huesos sean los recipientes que conservan viva la segunda energía anímica o túnal. 

La exigencia cultural hace de lo biológico y de lo simbólico un doble prerrequisito complejo para que el túnal de los mártires retorne a la superficie de la Tierra, Taltikpak.  Los huesos representarían el receptáculo de la segunda alma, a la vez que el suplemento necesario para que el acto biológico de inseminación cumpla su función social de reproducción del grupo masacrado.  Por su asentimiento y solidaridad en la multiplicación de la etnia vencida, el homicida recibe una de las mayores recompensas que los mitos le otorgan a un ser humano: las plantas cultivables del cacao y banano, bajo la promesa del "no matarás". 

En resumen, la alianza entre el sicario y el Padre de las víctimas logra trazar el único "camino para salir de Comala", de la intensa entropía que desordena la historia.  Se trata de la procreación que el culpable realiza gracias a la hermana menor y a los huesos de quienes acribilla.  Sin esta íntima alianza entre semen del sicario y semilla del túnal de su víctima no hay salida de Comala.  La degradación del alma-energía se proseguiría ad infinitum. 

Ante la expectativa de una firme sospecha, a semejanza de Juan Preciado, admito que mejor "me acuesto y veo pasar pájaros llamados tordos [pues el mundo] creerá que soy un místico"…

V.  Sumario
La tradición antropológica que asimila el término náhuat yúltuk o túnal al castellano "alma" se enfrenta a los siguientes problemas:

1)    Pese a que la etimología lo relaciona al "corazón", el yúltuk carece de un sitio fijo dentro de los organismos vivos, menos aún en lo inorgánico.  Acaso como energía se halle disgregado a lo largo del cuerpo.
2)    "Todo lo que se siembra/entierra" lleva consigo esa carga energética la cual le garantiza su renovación primaveral.  El alma se recicla según leyes biológicas y termodinámicas naturales. 
3)    En caso de muerte violenta -¿del desollar cotidiano llamado sustento?- del alma permanece una "ceniza parlante" que clama su reconciliación con el victimario por medio de la memoria histórica.
4)    Esas dos leyes -renacimiento y entropía- regulan el yúltuk a manera de energía que se transforma en un ciclo universal uniforme.
5)    A esta primera carga energética se agrega el túnal como principio calorífico que sostiene a todo ente, el cual tampoco posee un asiento fijo en un sitio particular del organismo.
6)    A lo sumo, el túnal se relaciona de manera íntima a los huesos sin los cuales la cópula resulta inefectiva.  Pero esta identificación resulta sin valor en el caso de las plantas y de los invertebrados. 
7)    Una alianza conyugal victimario-víctima rescata las almas de los desaparecidos y augura su retorno hacia la superficie de la tierra.  Los huesos suplementan el coito a la hora de multiplicar el grupo.  
8)    Estas dos almas o centro energéticos multiplican la noción occidental de un alma singular hasta hacerla estallar en una entidad dual o, mejor aún en un potencial que se distribuye alrededor de toda entidad viviente e inorgánica.  Su traducción laica la interpreto en espacio-tiempo-energía. 

La doble alma anota la dificultad de trasladar, mecánicamente, los términos de tonalli y yóllotl que se reconocen para el altiplano central de México hacia el occidente salvadoreño (Alfredo López Austin, Cuerpo humano, 1984).  Ni se hallan asentados en la cabeza y el corazón, ni el tercer término que los complementaría, ihíyotl radicado en el hígado, aparece tal cual en los textos náhuat de 1930.  En los mitos pipiles, la única parte del cuerpo que aparece en correlación a los centro anímicos son los huesos. 

Por último, junto a la segunda alma, surge la idea de contemplación desinteresada de lo hermoso que se encarna en "todas las flores".  Si esta admiración desprendida fundaría un principio estético náhuat, la flor no comprueba la existencia de un difrasismo válido para el centro de México -in xóchitl in cuicatl- ni la idea misma de poesía.  La flor convida a la meditación ante su despliegue pictórico de hermosura, más que hacia la composición poética escrita. 

Este par de objeciones aconseja reconocer en el pipil una cultura regional propia.  Si bien pertenece a la región mesoamericana, toda aplicación mecánica de conceptos generalizados traiciona su índole local más que ofrece una comprensión detallada de su particularidad.  Hasta el momento esta idiosincrasia náhuat permanece irreconocida.  En paradoja sublime, el mismo gesto que anhela estudiar la cultura pipil confunde lo náhuatl con lo náhuat para identificar el occidente de El Salvador con el altiplano central de México.  El cacao de los Izalco se vuelve maguey espinoso y sin burbuja. 

VI.  Texto náhuat y traducción
La presentación del relato prosigue una estratigrafía a tres niveles: 1) texto náhuat, 2) traducción poética y 3) traducción lingüística literal con notas explicativas a ciertos términos náhuat claves.

Texto náhuat
Los Señores de las flores
Uan ne tepeua kenaya ya(ja)san i tekuyu muchi ni xuj-xúchit.  Tei-né ti-k-túga-t tejémet nigan, kenaya ne yejémet gi-pía-t: muchi ne xuj-xúchit, tei-né ti-k-pía-t nigan tejémet, kenaya yejámet gi-pía-t. (1)
Yega kan nemi xúchit, muchi xuj-xúchit, yémet uítse-t ta-chía-t. (2)
Gi-pía-t se xúchit, ga inté kuchi.  Ega/iga tik muchi kan nemi xuj-xúchit, nemi xúchit, ga kuchi uan xúchit, ga inté kuchi. (2)
Ega/iga yémet gi-talij-túuit ne inté kuchi: yémet ne taj-pia-ni, yémet gi-talij-ket ne tepeua, pal taj-pía-t. (4)
Uan nemi se xúchit xuxukna-tani, yaja ne gi-négi-t ne tepeua: yaja ne gi-talía-t taj-pía, kan nemi ne seki xuj-xúchit. (5)
Uan yaxa ni xúchit, yaja ne más yúl-tik, uan uni ueli mu-kui pal muchi pal se taltikpak tei panu. (6)
Su uetsi mik-tuk, gí-kui-t chiupi i-sau-yu uan gi-tsuntísi-t, gi-chá-t chiupi at-chín uan gi-má-t ma-yuni. (7)
Uan ni ta-sulka, ga gisa gi-má-t, pal gi-maj-matilúua-t ijpak kuatápal uan y-elpan uan kej-kechtan i mei xah-xakualiui-lia-t: uni gi-cha, ga yul-iti se taltikpak. (8)
Yaja gi-pía se túnal ini xúchit, yaja gi-chiua kenaya ken ne metsi.  Ini xúchit gi-má-t se taltikpak xixúuik: mal mik-tuka, yul-iti. (9)
Uan gi-má-t uksí-tuk, míki-k se taltikpak. (10)
Yega ijkuini ini xúchit yaja ne taj-pía, kan tagati muchi ni aj-at.  Su asi-skía uaki ini xúchit, uaki-skía-t muchi ni aj-at pal nigan taltikpak. (11)

Traducción poética
Los Señores de las flores
Asimismo, los Tepehuas representan al Señor de todas las Flores.  Granos que sembramos en la tierra -cuerpos que sepultamos- igualmente los conservan Ellos en su morada. (1)
Por esta razón, en el sitio en el cual hay flor -viven todas las flores- Ellos acuden.  Las contemplan. (2)
Atesoran una flor que no duerme.  En todo lugar una hay flor durmiente y una flor a la vigilia. (3)
Son Cuidadores, tan Vigilantes que colocan la flor que no duerme y permanecen alertos de su bienestar. (4)
La flor que más complace a los Tepehuas despliega un color azul-celeste, como el poniente.  A ella la colocan en el lugar donde crecen las demás flores. (5)
Esta flor conserva un espíritu excepcional, un espíritu vital que palpita.  Su ingestión remedia toda variedad de sufrimientos que afecta a los mortales. (6)
Si fallece una persona, se muelen varios pétalos para su ingestión.  Se le prepara una infusión que debe beber a sorbos. (7)
El sedimento se lo untan en la frente, pecho y cuello hasta que el mortal se reanime. (8)
Esta flor cuenta con una energía solar tan sublime que semeja a la Luna.  Al administrarla cruda, demuestra su poder de revivir a los agonizantes. (9)
Al cocerla provoca la muerte. (10)
Por estas características espirituales etéreas, esta flor cuida los nacimientos de agua.  Si acaso decayera, se marchitarían todas las aguas terrestres. (11)

Traducción lingüística literal
Los Señores de las flores
Compañía artículo/demostrativo Tepehuas igual/lo-mismo su propietario/dueño/señor toda(s) artículo/demostrativo reduplicación-flor.  Qué-artículo/demostrativo nosotros-lo-sembramos nosotros aquí, igual/lo-mismo artículo/demostrativo ellos lo-tienen: toda(s) artículo/demostrativo reduplicación-flor, qué-artículo/demostrativo nosotros-lo-tenemos aquí nosotros, igual/lo-mismo ellos lo-tienen. (1)
(Es)-su-razón donde existencial flor, toda(s) reduplicación-flor, ellos vienen, algo-miran/contemplan. (2)
Lo-tienen una flor, razón no duerme.  (Es)-su-razón de/en todo donde existencial reduplicación-flor, existencial flor, razón duerme compañía flor, razón no duerme. (3)
(Es)-su-razón ellos lo-poner-perfecto artículo/demostrativo no duerme: ellos artículo/demostrativo cuidar-agentivo, ellos lo-poner-pretérito/plural artículo/demostrativo, (es)-beneficio cuidan. (4)
Compañía existencial una flor azul-cielo-poniente, ella artículo/demostrativo la-desean artículo/demostrativo Tepehuas: ella artículo/demostrativo la-ponen cuida, donde existencial artículo/demostrativo otra(s) reduplicación-flor. (5)
Compañía él/ella/esto artículo/demostrativo flor, él/ella/esto artículo demostrativo más corazón-participio/perfectivo, compañía esta (es)-posible reflexivo-toma/alcanza (es)-beneficio todo (es)-beneficio uno mundo qué pasa. (6)
Si cae morir-participio/perfectivo, lo-toman poco sus-hojas-posesión compañía lo-muelen, lo-hacen poco agua-diminutivo compañía lo-dan exhortativo-beber. (7)
Compañía artículo/demostrativo sedimento/depósito, razón sale lo dan, (es)-beneficio lo-reduplicación-machacan encima frente compañía su-pecho compañía reduplicación-cuello su mano reduplicación-restriegan/frotan-aplicativo: esto lo-hace, razón corazón-causativo uno mundo (8)
Él/ella/esto lo/a-tiene un sol/día/alma él/ella/esto flor, esta lo-hace igual como artículo/demostrativo luna/mes.  Esta flor la-dan un mundo cruda: mal morir-participio/perfectivo, corazón-causativo. (9)
Compañía lo-dan cocer-participio/perfectivo, morir-pretérito uno mundo. (10)
(Es)-su-razón así/igual esta flor ella artículo/demostrativo cuida, donde nacen todas artículo/demostrativo reduplicación-agua.  Si llegar-condicional seca esta flor, secar-condicional todo/a artículo/demostrativo reduplicación-agua (es)-beneficio aquí mundo. (11)

Notas a renglón número
(1) Tekuyu, teekuyu, "dueño", Campbell, 1985: 487; náhuatl -teecuiyoo, "señor, forma de posesión inalienable […] idiosincrática o conservadora de teeuctli […] como toteecuiyo "nuestro Señor" con referencia cristiana", Karttunen, 1983: 218.  Ya(ha)san, "el mismo", quizás de Yaja, "él" y san "mismo, justamente, sólo", Campbell, 1985: 415.
(2)  Tachía, ta-chiya, "mirar, esperar, aclararse (el cielo, el sol), abrir los ojos por primera vez (como de los animales recién nacidos)", Campbell, 1985: 434.
(8) Tsuntisi, tsuntisi, "moler", de tsun, "cabeza" y tisi, "moler", Campbell, 1985: 543.  Yuni, uni, "beber", Campbell, 1985: 554.
(9) Túnal, -1.  Sol, día; yek túnal, buenos días, lindo día asoleado; uan ne túnal, de día; tájku túnal, medio día.  -2.  Energía o espíritu vital.  -3.   El sol como muchacho en los mitos.  -4. Verbo tun, "calentar(se).  (LCampbell: tuunal, "sol; espíritu de uno"; ALópez Austin: uno de los tres centros energéticos náhuatl, tonalli).

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