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Qom back!
Colaboración de Mustafa al-Salvadori (El Salvador)

Las convergentes sendas

que ligaban nuestras vidas

colapsaron por un acaso

en la quietud impávida

de un ocaso en aquella avenida.


Los ortodoxos incendios

de pasión café con leche

se volvieron tristes y magros

fueron mestizos

disimulados

con la sábana de la guerrilla


Y cabalgando el indiferente

y bizco jamelgo

de patas recauchutadas

Amina desertó de mí.


se llevó consigo todos mis caudales

y me arrojó a la inopia:

No tengo sueños

sólo diamantes,

ya no hay más rosas

sólo sus jaras hundidas

en la marisma cardiaca

que hay en mi pecho.


Extraño la lluvia

cayendo en distintos idiomas,

los pardales cantándole al amor,


Qom back!
Volvé a mí!
a mil por hora
señora extraño tu candor
cantor de mis albas,
vos sos la tea
que alumbraba
mis pérsicos anocheceres,
sos la fea más hermosa,
panacea para mí.

¡Qué amargo es yantar

sin su ídilica presencia

esencia de mis felices jornadas!

!Qué absurdo es batallar

contra esta oquedad

fotografía -en blanco y negro-

de su punzante distancia!


Su remembranza me dovora

y no encuentro un mejor teatro

para esta tragedia...

Quise ser vendaval,

tener buena ventura...

hoy mis verbos son agua

y una sonrisa de vivales

-obsoleta-

tiraniza mis labios

e ignoro si soy su hijo

o soy su padre,

si hay luna o hay sol

en aquella avenida

donde la perdí.


Amina no es un simple

vocablo paroxítono,

es madre en todas sus acepciones

-esto es: sin excepciones-

y es la sintaxis de mi biografía,

mi Dulcinea del Toboso:

¡Es mujer!

y la mujer es la única arma

capaz de herir el alma.


Fuente: Mustafa Al-Salvadori, El Corazón en la Revolución, págs. 55 a 57. Fundación Cultural Oriente, Qom, República Islámica de Irán.


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