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Testimonio del hermano Ernesto Abdalá Abbás (El Salvador):
Bismillah

Assalamu aleikum wa rahmatula wa barakatuh

Agradezco la oportunidad a Dios, y a los hermanos shiítas de El Salvador porque es la primera vez en todos estos años que un grupo de musulmanes del país se interesa por contar mi historia.

Nací un 10 de febrero de 1932 en San Rafael Oriente departamento de San Miguel, provengo de una familia musulmana de origen palestino que llegó a El Salvador en 1913 y se afincó en San Miguel en una época en que en el país no había ni carreteras, mi papá fue un comerciante de telas así como muchos otros palestinos. Llegué a San Salvador a la edad de 6 años, me acuerdo en esos tiempos que la ciudad era muy pequeña, obviamente en aquel tiempo en el país no había mezquita ni nada, así que la religión la teníamos que practicar en casa, haciendo los rezos en familia, recuerdo la puntualidad con que mi papá realizaba sus rezos, él fue la fuente principal de conocimiento que tuve sobre el Islam. Luego durante mi adolescencia ingresé a estudiar al Instituto Nacional, en aquellos tiempos era tanta la ignorancia sobre el Islam que no era problema serlo, a nadie le interesaba hablar sobre esos temas por lo que la islamofobia no era un problema como lo es ahora.

Así llegué a mi adultez en donde laboré por más de 30 años en una empresa nacional, en lo referente a la religión tuve que seguir practicándola por mi cuenta, dentro de los paisanos nunca supe de musulmanes a pesar de que en el país la comunidad de palestinos y libaneses era ya grande. En este periodo tampoco enfrenté problemas por el hecho de ser musulmán, la gente en la empresa en que trabajé me respetaba mucho. Hasta cumplidos los 60 de edad, y siendo ya jubilado pude por fin realizar un rezo colectivo junto con otros musulmanes. A pesar de mi edad (79 años) he tratado siempre de difundir el Islam, por eso he visitado más de 212 pueblos del país hablando con la gente sobre el Islam y el profeta Muhammad. En comparación con otros tiempos ahora sí que he encontrado algunas dificultades por el hecho de ser musulmán, en algunas ocasiones he sido víctima de algunos ataques incluso físicos por parte de personas intolerantes, pero creo que la propaganda ha tenido una influencia muy negativa en algunas personas a quienes se les ha hecho creer que el Islam es una religión de maldad. A pesar de todo considero que el Islam es una religión muy bella, siendo lo más hermoso del Islam su sinceridad en las relaciones con el Creador.

Deseo hacer un llamado a la gente para que se acerque a conocer del Islam y se dé cuenta que el Islam es una religión de paz y tolerancia.

Assalam

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