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Hace catorce siglos, Allah hizo descender el Corán como una guía para toda la humanidad.

En aquellos tiempos la sociedad árabe estaba en un estado de degeneración completa, abandonada a la ignorancia. Los árabes eran unos bárbaros que veneraban los ídolos que ellos mismos hacían, creían en la virtuosidad de las guerras y el derramamiento de sangre hasta tal punto que eran aun capaces de matar a sus propios niños. Poco se interesaban en asuntos intelectuales, y no gozaban de una visión científica del mundo natural.

Sin embargo, gracias al Islam llegaron a aprender los principios de la humanidad y de la civilización. No sólo los árabes, sino todas las comunidades que aceptaron el Islam pudieron escapar de la oscuridad de la edad de la ignorancia y fueron iluminados por la divina sabiduría del Corán. Entre las facultades que ha traído el Corán para la humanidad, se halla el pensamiento científico.

El paradigma científico en el Corán

La génesis del pensamiento científico es el sentido de la curiosidad. Puesto que nos preguntamos cómo funcionan el universo y  la naturaleza, recurrimos a la investigación y de esa manera nos interesaremos  en la ciencia. Pero la mayoría de la gente carece de esta curiosidad, no les importa los secretos del universo y de la naturaleza sino sus propias ganancias y placeres materiales. En las comunidades donde predomina ese comportamiento, la ciencia no se desarrolla, sino que mandan la ociosidad y la ignorancia.

La comunidad árabe era así antes de la revelación coránica, pero ésta les supuso un estímulo para pensar, investigar y para la utilización de su intelecto, quizá por primera vez en su vida.

En las primeras aleyas que han sido reveladas, Allah llamó la atención de los árabes acerca del camello, pues era una criatura esencial en su vida diaria:

¿Es que no miran hacia los camellos, y observan cómo han sido creados?

Y en el cielo, ¿cómo ha sido elevado?

Y en las montañas, ¿con qué firmeza han sido erigidas?

Y en la tierra, ¿cómo ha sido extendida?

Exhórtales, pues, (Oh Profeta); tu tarea es únicamente exhortar. (88:17-21)

En muchos otros lugares del Corán la gente es instruida para examinar la naturaleza y aprender de ella, pues es la forma a través de la cual conocemos a Allah, mediante la reflexión sobre sus criaturas. Los musulmanes se presentan como aquellos que reflexionan acerca de la creación de los cielos y la tierra:

"Aquellos que recuerdan a Allah, de pie, sentados, y cuando se acuesten, y meditan sobre la creación de los cielos y de la tierra: "¡Oh, Sustentador nuestro! No creaste (nada de) esto sin un significado y un propósito. ¡Infinita es Tu gloria! Presérvanos del castigo del fuego." (3:191)

Recalcamos entonces que para un musulmán, el interés por la ciencia es una forma más y muy fundamental de obediencia. Hay una invitación clara en el Corán para que los musulmanes investiguen los cielos, la tierra, los seres vivos y su propia existencia, y pensar acerca de ellos. En esos versos coránicos encontramos signos de todo tipo de las principales ramas de la ciencia.

  Por ejemplo, Allah nos habla sobre la ciencia de la astronomía:

"Bendito Aquel que ha creado siete cielos en perfecta armonía entre sí: no hallarás el menor fallo en la creación del Más Misericordioso. Mira de nuevo: ¿puedes ver alguna fisura?" (67:3)

Aparte de la astronomía, el Corán contiene signos sobre la geología, la ciencia que estudia la composición de la tierra:

"¿Es que no contemplan el cielo que está sobre ellos - cómo lo hemos edificado y adornado, sin que haya en él defecto alguno? Y la tierra - que hemos extendido, y hemos puesto sobre ella firmes montañas, y hemos hecho correr en ella toda clase de nobles especies, para la iluminación y el recuerdo de todo ser humano que vuelve a Allah de buen grado." (50:6-8)

También Allah nos llama la atención sobre el estudio de la botánica:

"Y Él es quien ha hecho que caiga agua del cielo y hemos hecho surgir a todas las cosas vivas: y mediante ella hemos hecho brotar la vegetación, de la que hacemos salir espigas granadas; y de la espata de la palmera, dátiles arracimados; y huertos de vides, y el olivo, y el granado: ¡(todos ellos) tan parecidos y sin embargo tan distintos! ¡Observad su fruto cuando fructifica y madura! ¡En verdad, en todo esto hay ciertamente mensajes para una gente dispuesta a creer!" (6: 99)

Sobre la zoología el Corán nos revela lo siguiente:

"Y, ciertamente, en el ganado también hay en verdad una lección para vosotros: Os damos a beber de ese (liquido) que (es segregado de) dentro de sus vientres entre lo que ha de ser eliminado (del cuerpo del animal) y (su) sangre: leche pura y agradable a quienes la beben." (16: 66)

Acerca de la arqueología y la antropología encontramos:

"¿Es que no han viajado por la tierra y no han visto cómo acabaron esos (negadores de la verdad) que vivieron antes que ellos?"(30:9)

Y en otro lugar, Allah nos llama la atención sobre los signos que hay en nuestro cuerpo y espíritu:

"Y en la tierra hay signos (de la existencia de Allah, visibles) para quienes están dotados de certeza interior, como (hay también signos de ello) en vosotros mismos: ¿es que no veis?" (51: 20-21)

Es evidente concluir que Allah en el Corán recomienda todas las ciencias a los musulmanes. A causa del desarrollo del Islam en la historia, se incrementó al mismo tiempo el conocimiento científico.


El Renacimiento científico de Oriente Medio

Como hemos mencionado, cuando el profeta Muhammad (s.a.s.) comenzó a difundir el Islam, los árabes eran una comunidad de tribus ignorantes y supersticiosas. Sin embargo, gracias a la luz del Corán fueron rescatados de la superstición y comenzaron a seguir el sendero de la razón. Y consecuentemente sucedió uno de los logros más importantes en la historia unas pocas décadas después de que el Islam hubiera surgido en el pequeño pueblo de Medina, extendiéndose desde África hasta el Asia Central. Los árabes, que previamente no eran capaces de gobernar en armonía ni una sola ciudad, llegaron a gobernar un imperio.

Una de las facetas más importantes de este imperio fue que proporcionó la plataforma para un desarrollo científico previamente incomparable en la historia. Al mismo tiempo que Europa vivía en las edades bárbaras, el mundo islámico creó el legado más grande del conocimiento científico visto en la historia hasta aquella fecha. Las ciencias de la medicina, la geometría, el álgebra, la astronomía e incluso la sociología se desarrollaron sistemáticamente por primera vez.

Grandes centros de enseñanza islámica eran también centros de conocimiento y desarrollo científicos. Tales centros oficiales empezaron durante el periodo Abbasí (750-1258 dC) cuando miles de mezquitas fueron edificadas. En el siglo X Bagdad poseía unas 300 escuelas. Alejandría en el siglo XIV contó con 12,000 estudiantes. Además, fue en el siglo X cuando el concepto oficial de madrasa (escuela) se estableció en Bagdad. Estas madrasas tenían un plan de estudios, así  como profesores a jornada completa y a tiempo parcial, muchos de los cuales eran mujeres. Fuera rica o pobre, la gente recibía educación gratuita. De allí que las Maktabât (bibliotecas) permanecieran abiertas y los libros extranjeros fueran adquiridos. Las dos bibliotecas más famosas eran la de Bait al-hikma en Bagdad (ca. 820) y Dar al-Ilm en el Cairo (ca. 998). Las universidades tales como Al-Azhar (969 dC) fueron establecidas también mucho tiempo antes que en Europa. El mundo islámico creó las primeras universidades - e incluso los hospitales - en el mundo.

Este hecho puede ser muy sorprendente para los occidentales modernos que tienen en sus mentes una imagen diferente acerca del Islam. Pero esta imagen surge de la ignorancia acerca de los orígenes y la historia de la civilización islámica. Los que se deshacen de esta ignorancia - y de otros varios prejuicios - reconocen la naturaleza verdadera del Islam. Un ejemplo de ello es una reciente película documental realizada por el PBS bajo el título: 'Islam, el imperio de la fe', en que el comentarista indica claramente:

"En el desarrollo de la historia, la civilización islámica ha sido uno de los logros más grandes de la humanidad… En occidente, gran parte de la historia del Islam se ha oscurecido detrás de un velo de temor y mala comprensión. Aún así, la historia escondida del Islam se ha entretejido con la civilización occidental de manera profunda y sorprendente. Fueron ellos, los eruditos musulmanes, quienes sembraron las semillas del renacimiento 600 años antes del nacimiento de Leonardo da Vinci. Desde cómo curamos los enfermos hasta los números que utilizamos para contar, las distintas culturas han sido regadas por la civilización islámica."

En un artículo publicado en el Salon.com, una voz prominente de los medios liberales americanos, el autor George Rafael escribe en un artículo titulado "A Is For Arabs": "Del álgebra y el café a las guitarras, la óptica y las universidades... el Oeste debe a la gente de la Media luna…Hace un milenio, mientras Occidente se amortajaba en la oscuridad, el Islam gozaba de la edad dorada. Las calles de Córdoba estaban iluminadas cuando Londres era un hoyo bárbaro, y la tolerancia religiosa se sentía en Toledo mientras los progroms se extendían desde Nueva York hasta Viena. Como custodios de nuestro legado clásico, los árabes fueron las comadronas de nuestro Renacimiento. Su influencia, sin embargo, a pesar de lo extranjero que pueda parecer, siempre ha estado con nosotros, encontrándose desde la máquina de vapor hasta los algoritmos de los programas informáticos.



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