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Erase una vez, estaba un estudiante en la clase de filosofía.
Preguntó el profesor. "¿Hay alguien que haya oído la voz de Dios?",
Nadie le respondió.
Preguntó nuevamente "¿Hay alguien en esta  clase que haya tocado a Dios
alguna vez?
Los estudiantes quedaron en silencio por la segunda vez.
"¿Hay alguien aquí que haya visto a Dios?" preguntó el profesor
por tercera vez.
Otra vez todo el mundo quedó callado.
"Entonces, así que está bien claro, no hay ningún dios."
El estudiante no estaba de acuerdo y pidió permiso para hablar y el
profesor aceptó.
El estudiante se levantó y preguntó a sus compañeros de clase:
"¿Hay alguien en esta clase que haya oído la voz del cerebro del
profesor?"
Los estudiantes no dijeron nada.
Preguntó otra vez "¿Hay alguien aquí que haya tocado el cerebro del
profesor?".
Todos quedaron callados.
"¿Hay alguien que haya visto el cerebro del profesor?" preguntó por
tercera vez.
Y Nadie le respondió.
En este momento, el estudiante sacó en conclusión que su profesor
habría perdido la razón.

Traducido por: Amir Abbas Mousavi

Estudiante de cuarto semestre de lengua española, Universidad de Teherán

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