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En el nombre de Dios el más Clemente y Compasivo:
Mi nombre es Amal Chamagua, nací un 12 de Julio de 1969 en San Salvador. Crecí y tuve una infancia bastante tranquila, sin complejos ni abusos, mi adolescencia fue de igual manera tranquila entre los estudios y los juegos. En cuanto al ambiente religiosos mi familia era católica, por lo tanto crecí bajo ese sistema de creencias, impulsado sobre todo por la figura de mi madre quien después de unos años se convirtió al cristianismo de rito protestante, debo decir que nunca asistí de manera regular a los actos religiosos propios del catolicismo; a excepción de algunas ocasiones especiales pues lo hacía más por tradición, además nunca logré comprender cómo es que algunas personas por ignorancia adoran a las imágenes o piden la intercesión de éstas en lugar de solicitar los favores o peticiones directamente a Dios. Pero es cuando ingresé a la universidad cuando empecé a cuestionar los sistemas religiosos que existían a mi alrededor, así pues me informé sobre éstos y ninguno me pareció adecuado. Así transcurrieron algunos años hasta que contraje matrimonio con mi actual esposo, quien profesa el Islam, es así como tengo mi primer contacto con el Islam. Fue mi esposo el primero en hablarme sobre el Islam, me proporcionó algunos folletos y libros para que yo pudiera informarme; empecé a leer esta información de manera cuidadosa porque considero que es necesario estar bien seguro a la hora de adoptar un sistema religioso, después de un tiempo me identifiqué con el Islam y sus creencias y decidí hacer mi conversión.

Ahora bien, después de la conversión vino un proceso de cambio, en el cual el primer paso fue adoptar el velo (hiyab) lo que causó admiración en mi familia y parientes, algunos hasta el día de hoy piensan que alguien me ha impuesto el uso del velo. Luego debo decir que este cambio y sobre todo el uso del velo de manera permanente ha significado luchar contra bastantes adversidades, sobre todo porque en sociedades como la salvadoreña hay demasiada ignorancia sobre los musulmanes. Así he tenido que soportar toda clase de burlas e insultos, incluso de autoridades como la policía; pero algunas personas me han felicitado y me animan a seguir usando mi velo islámico. Para mí el uso del velo islámico es algo especial, porque así le digo a la sociedad que estoy sometida a Dios. Otro aspecto en ocasiones difícil es la crianza de los hijos, pues yo tengo hijas pequeñas y trato de enseñarles todo lo que yo sé sobre el Islam para que crezcan conociendo y valorando la religión islámica.

Quiero para finalizar mandar un mensaje a los salvadoreños y salvadoreñas interesadas en el Islam, quiero decirles que busquen información sobre el Islam con personas o entidades islámicas y no se dejen llevar por lo que dicen sobre el Islam.

Assalamo aleikom

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