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Fátima Az-Zahra (a.s.), hija del profeta Muhammad (s.a.w.), esposa del primer Imam, y madre del resto de los Imames, es sin duda "la mejor de las mujeres del Universo".

Virtudes como: su personalidad desapegada a lo mundano, su fuerte vínculo con la adoración al Creador, y su plena dedicación, tanto como hija, esposa, madre, así como su rol en el avance intelectual y cultural de la mujer, hicieron que se ganara el respeto y el afecto de quienes la rodeaban, engalanando con su luminosidad cualquier lugar donde se encontraba.

Dios, Alabado Sea, le otorgó un Lugar entre las mejores mujeres del mundo, entonces, ¿cómo no tomar a esta Dama como ejemplo a imitar? Esta luchadora y virtuosa mujer digna del título de "Señora entre las Señoras", tal como dos de sus nombres la describen:  RADIAH (Complaciente de Dios), y MARDIAH (que Dios está complacida de ella), nos indican que debemos seguir a Ahlul Bait (la Gente de la Casa) e imitar su comportamiento en todos los aspectos de la vida: tanto en lo religioso, como en lo afectivo, económico, espiritual, intelectual y social.

Uno de los aspectos más sorprendentes y valorables de Fátima (P), a mi criterio, fue la conformidad y agradecimiento constante con lo poco que esta Dama contaba económicamente para sustentarse, y aun así llevar una vida plenamente feliz, junto a su esposo (P), padre (s.a.w.), e hijos (P), contagiando al mismo tiempo esa alegría, serenidad y auto control a los demás. Esto se debió a que los asuntos verdaderamente importantes para Fátima (P) no eran los de este mundo... sino los del Más Allá.

La historia de vida de esta Dama tan pura y generosa, deja entre nosotros señales que hay que saber interpretar y llevar a cabo mediante la lucha (contra uno mismo) en esta sociedad que avanza a pasos agigantados y por momentos debilita la Fe de los seres humanos.

In sha'allah nuestra fe rebalse los corazones y se transmita de generación en generación, incrementando el conocimiento y por ende el obrar de cada persona.

Allah, Subhana wa Ta'ala, permita que este trabajo (que más que trabajo es una bendición, dado que tener en nuestras manos instrumentos de conocimiento de la Vida de Fátima Az-Zahra (a.s.) nos proporciona crecimiento espiritual e intelectual) nos deje inculcado en el Alma la inspiración de obrar en nuestra vida como esta bendita Mujer.

Was salamu aleikum wa Rahmatullahi wa Barakatuh
Yamila Chaván
(19 años, estudiante de Psicología)

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