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Invasión, muerte, sufrimiento, ignorancia, manipulación mediática, intervencionismo, son algunas de las campañas que son del gusto de los promotores de la cutura del diablo, hace un par de días leimos con indignación pero sin sorprendernos que algunos representantes del gobierno de EE.UU solicitaron a los países de América Latina no abrirse a relaciones "profundas con Irán", esgrimiendo argumentos (si es que realmente le podemos llamar "arguentos") poco creíbles, sofistas e intervencionistas. Los promotores de esta cultura del diablo todavía piensan que todos los latinoamericanos admiramos su "cultura" y estilo de vida, y piensan que pueden detener el avance ideológico y progesista que bien están sustentando muchos gobiernos, intelectuales y ciudadanos comunes de los países latinoamericanos, ese avance ideológico es el que actualmente permite que un 70% de los países de nuestra América Latina hoy mantengan algún tipo de relación con el Irán, relación que ha traído hasta ahora beneficios palpables para nuestros pueblos, reflejados en la construcción de complejos habitacionales, hospitales, intercambio industrial y tecnológico etc. Algo que los promotores de la cultura del diablo se han olvidado de hacer, a los promotores de la cultura del diablo les preocupa el establecimiento de estas relaciones porque se abre una puerta a estilos de vidas que no solo son diferentes sino que refutan las argumentaciones sociales, filosóficas, religiosas, económicas y políticas de la cultura del diablo, una cultura que es la responsable de todo lo malo que sucede ahora en Palestina, Libia, Siria, etc.

Las frases clichés de la cultura del diablo como "lo bueno viene de acá y lo malo de allá" "los combatiremos a ellos" "somos los defensores de la civilización" "somos los protectores del progeso y el bienestar", no son más aceptadas muchísima gente, en parte por una nueva ola de personas y mandatarios sensatoz que se han dado cuenta de las mentiras de estos publicistas malvados y han sabido con atino darse cuenta de las falacias de esta cultura del diablo que ahora lanza bramidos desesperados ante la imposibilidad de mantener en la oscuridad a las nuevas cabezas pensantes de América Latina. La cultura del diablo tiene sus adeptos sin duda alguna, los "neo-omeyas", entre los que hay seudo-musulmanes que se autodedominan "libre-pensadores". 

Redacción de la Revista Biblioteca Islámica      


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