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Rafael Lara Martínez*


Antes y después del sujeto cartesiano, existe una noción de persona muy distinta de la “moderna”.  En mitos ancestrales y en los tres grandes maestros de la desacralización —Freud, Marx y Nietzsche— el sujeto aparece descentrado.  Por razones diversas —inconciente, economía o voluntad de poder— lo sub-jetivo carece de una facultad suprema que le permita coordinar todos sus actos con soberanía.  Bajo (sub-) el sujeto, hay una fuerza motriz sin control que guía sus acciones. 

Los mitos náhuat anticipan la idea de un ser humano resquebrajado (kuj-ku(u)péu-tuk, renglón 7), más particularmente, la de una mujer fragmentada cuyas extremidades superiores e inferiores no prosiguen el mismo curso que el tronco.  El cuerpo como entidad remite a una figura geométrica fractal, escindida, en la cual cada miembros posee cualidades anímicas y energéticas semejantes a la totalidad (para el concepto de ‘fractal’, consúltese un diccionario científico sobre geometrías post-euclidianas.  La definición de wikipedia bastaría: “una forma geométrica fragmentada la cual al dividirse cada una de sus partes es una copia de la totalidad, propiedad llamada similitud”.  Véase ilustración del helecho en el cual cada rama remeda a la mata entera y cada hoja a la rama y a la mata, al infinito  Para el cuerpo humano, la cabeza de la mujer semeja el cuerpo, cuyas partes remedan…). 

La cabeza se dota de netas cualidades regenerativas y de engendramiento semejantes a los órganos sexuales femeninos y al cuerpo entero.  Más aún, su capacidad de imaginar conduce la cópula carnal a una verdadera sexualidad sin sexo.  La actividad psíquica —el deseo libidinal femenino— suplanta la biológica.

En efecto, la mujer que sale de noche de casa a cometer adulterio no emigra a cuerpo entero (renglón 1-2).  Sólo se ausentan cabeza, brazos y piernas lo cual dificultaría todo juicio legal de infidelidad conyugal directa.  No obstante, esos elementos fractales poseen mayor energía anímica que el tronco mismo (renglón 7).  Torso, abdomen y genitales carecen de voluntad propia, esto es, de la capacidad biológica de engendrar.  El erotismo concierne a un hecho mental más que corporal. 

Ante la imposibilidad por reintegrarse en un todo corporal, las extremidades languidecen.  Por su parte, la cabeza femenina se junta al cuerpo del esposo para lograr una cierta armonía en las relaciones de pareja.  Esta consonancia de un ser semi-andrógino no debería extrañar si se examina el término náhuat para “casarse”.  Literalmente, el verbo se glosa “causar el encuentro de uno mismo (mu-nemik-tía, de namiki, “encontrar”, renglón 1 y nota explicativa). 


Helecho
Imagen fractal del cuerpo de “la mujer en fragmentos” cuyas secciones menores reproducen la totalidad.

Al provocar ese “hallazgo de lo propio”, el “matrimonio” engendra un ser humano integrado y total.  Pese al tronco masculino, prevalece un carácter dual.  Este hermafroditismo lo expresan dos cabezas sujetas a los hombros.  Por su poder regenerativo y de imaginación, a ambos miembros superiores les corresponde dotar al cuerpo de la voluntad y carga anímica necesaria para lograr la continuidad del grupo social. 

En síntesis, este breve extracto de “La mujer en fragmentos”, los dieciséis renglones iniciales, nos convidan a comparar los mitos ancestrales con nociones científicas actuales.  El relato anota el tránsito de una personalidad fractal —resquebrajada en retazos con energía propia— hacia su reconstitución integral en un ser humano hermafrodita a nivel de la producción de imágenes y símbolos. 

Como el átomo, ese cuerpo humano dicotómico emite ondas magnéticas difusas y partículas sólidas a la vez, en facsímil de la dicotomía esencial de la materia.  Los ámbitos de lo imaginario y de lo simbólico rigen lo real, lo biológico, al someterlo a su gobierno de ideas rectoras.  Lejos de todo “desierto de lo real”, la narrativa náhuat nos enseña que el universo corporal lo puebla una cultura dual cuya utopía conciliaría los polos opuestos complementarios de un todo único indiviso.  Hombre y mujer, corpúsculo y frecuencia, a la vez…

II.
He aquí una fracción del mito intitulado “La mujer en fragmentos” el cual describe la autonomía de los miembros con respecto al tronco, en un cuerpo concebido como objeto fractal ramificado.  Asimismo, narra la existencia de una sexualidad que no se supedita a los genitales sino que obedece al deseo, a la imaginación y al símbolo.  Lo psíquico prevalece sobre lo biológico.  Por último, relata la existencia de un ser dual, a dos cabezas —masculina la una, femenina la otra— pese a que se adhieren al cuerpo de un hombre.  Su reconciliación andrógina inaugura la utopía de regeneración de la especie.  La presentación del relato prosigue una estratigrafía a tres niveles: 1) texto náhuat, 2) traducción poética y 3) traducción lingüística literal con notas explicativas a ciertos términos náhuat claves. 

La mujer en fragmentos
Texto náhuat
Némi-k se tágat mu-namik-tix-tuk, gi-pía ni i-síuau, uan in-té gi-mati-gatka, ga gisa ga tayúua.  Se-maya g-ida-gatka, ga ta-tuui gi-pía ti gi-kua tei-seya. (1)
Némi-k se, ka gi-pachiuía uan g-íli-k: “xi-k-pachíui ne mu siuau: gisa ga tayúua, pal yu-kuchi uan se séyuk. (2)
 “Ti-g-ida-s, ga ijkía, ga gisa, ga gi-talía se kuáuit tan-kupa ne mu taken, pal t(i)-k-mati, ga ne nemi mu náua-k!”. (3)
Uan gi-pachiuía uan g-ida-k, ga ijkía, ga gis-ki; uan inti-atka g-ili-k. (4)
Kan tatuui-k, yaj-ki i-chan ne, ka g-ilij-tuk, uan g-il-ik: ijkía tei-né ti-nich-il-ik!  Yaj-ki ne i-tsun-tekun, yaj-ket ni i-mej-mei, kuaguni yaj-ket ni mej-metskuyi, —“Se-maya naka ni i ueika”. (5)
Uan nemá ne séyuk ga-tayuua mu-getsk-i ta-chía, kan-né kuj-kupéu-tuk, uan g-ída-k: nak-tuk ísel i-naj-naka-yu. Uan yaj-ki mu-tega gi-chía, keman yú-uits. (6)
Ax(k)an kan tá-tuui-k, yaj-ki g-ilí-a, ga gístu-k: kan-né kuj-kupéu-tuk, —ísel naj-naka-yu. (7)
Uan g-ili-k: “axan pal ma-g-ida, ga ti-g-its-tuk, xu-xi-kui se uajkal uan nesti; uan ti-k-má ístat, ti-k-má kan-né kuj-kupeut-tuk.  Kuaguni tí-au ti-mu-teg-a, ti-k-chía, después y-uuit-s. (8)
Kuaguni kan uála-k ni tsun-tekun, mu-sálu-k, —(I)n-té uéli-k!  Mu-sálu-k sempa, —(I)n-té uéli-k.  Uéts-ki, mu-kuepi mu-suluua, —Inté uéli-k!. (9)
Kuaguni uíts ni mex-méi, —Inté uéli-k.  Kuaguni uíts ni mej-mets-kúyu, —Kenaya, inté ueli-k.  Kuaguni ta-getski ne tsun-tekúmat: xi-mu-getsa. (10)
“Xi-mu-getsa.  Ni-k-negi ma-xi-nech-ili, tí-ga ti-k-chiú-tuk ne inte-yek.  Uan pal-té ti-mu-kuepa ti-k-chíua, niu-mu-saluua mu-tech!”. (12)
La doble cabeza
Kuaguni mu-salu-k tech ni xulej-iu.  Naka-k ume tsun-tekun: kan yaui-gatka tegiti, gi-uiga-gatka; ta-kua kan-né ta-kua ne xulej-iu. (13)
Uan pal m-ij-kuit-a, —tik ni tili ne xulej-iu, uan pal mu-xixa, —tik ne kulu-tsin ne sulej-iu. (14)
Uan pal kuchi mu-kupeua-gatka tech ni sulej-iu; uan kuchi-t san-se uan taj-ta-g-ets-a-t yek. (15)
San mu-(u)lin-a ni selex-iu, nemá nimi yaxa pachiuía pal-té y-aj-káu-a. (16)

Traducción poética
Había un hombre casado cuya esposa salía de noche sin que él lo notara.  Desde el amanecer, ella le había preparado los más diversos manjares para que comiera.  Un solo hombre observaba que ella salía sin ser vista. (1)
Quien advertía sus continuos viajes nocturnos, le recomendó (al esposo).  “Vigila a tu mujer, ya que de noche va a dormir en compañía de otro”. (2)
“Notarás que es cierto que sale si pones un palo bajo la manta.  Así creerá que estás cerca de ella”. (3) 
Y la vigiló hasta darse cuenta que era verdad que salía, pero no dijo nada. (4)
Al amanecer, fue a casa de aquél que se lo había revelado, y le dijo.  “¡Es verdad lo que tú me contaste!  La cabeza le fue cortada; se fueron los brazos, luego se fueron las piernas (muslo y pantorrilla).  —“Sólo quedó el cuerpo inerte”. (5)
Y de inmediato otra noche, se levantó a observar lo que sucedía.  Donde se encontraba el cuerpo resquebrajado, advirtió que habían quedado sólo las carnes inertes.  Y fue a acostarse sin mayor preocupación, no sin observar que después regresaría. (6)  
Al amanecer, salió a decir lo que había mirado.  “Del cuerpo resquebrajado, sólo quedan carnes (sin espíritu)”.  (7)
Y le recomendó.  “Ahora intenta que ella advierta que la has visto tú.  Pon un huacal con ceniza y le echas sal.  Se la echas precisamente ahí dónde está resquebrajado, en el cuerpo cercenado.  Luego te acuestas y la observas cuándo regrese”. (8)
En seguida vino la cabeza a adherirse.  Pero no fue posible.  Intentó adherirse otra vez.  Tampoco fue posible.  En cambio, se derrumbó y volvió a adherirse.  ¡No fue posible! (9)

Luego vinieron los brazos.  No fue posible.  Luego vinieron las piernas enteras.  Igualmente no fue posible.  Luego profirió la cabeza/calavera.  ¡Levántate! (10)
“¿Qué quieres?” (11)
“¡Levántate!  Quiero que me digas, por qué has obrado de manera nefasta.  Te recomiendo que no lo vuelvas a hacerlo.  Voy a adherirme a ti”. (12)
La doble cabeza
De inmediato se le adhirió al esposo, de manera que quedaron dos cabezas (en un solo cuerpo masculino).  Al ir a trabajar, la llevaba consigo.  Comía, al alimentarse el esposo. (13)
Y así defecaba, por el ano del esposo.  Y así orinaba también, por el pene del esposo (14)
Y dormía por sí sola, ya que se separaba del esposo.  Y dormían cada quien por su lado.  Y platicaban largo y sin disputarse. (15)
Tan sólo se movía el esposo, de inmediato estaba ella vigilándolo, para que no la abandonara. (16)

Traducción lingüística-literal

Existencial-pretérito un hombre reflexivo-encontrar-causativo-participio/perfectivo, la-tiene la-su mujer, compañía no lo-saber-imperfecto/(re)iterativo, razón sale razón noche.  Uno-solo ve-(re)iterativo, razón amanece lo-tiene ¡tú! lo-come qué-completo/unitario (1)

Existencial-pretérito uno, razón la-vigila compañía lo-decir-pretérito: imperativo-la-vigilar la-tu mujer sale razón noche, (es) beneficio va-duerme compañía un otro. (2)


”Tú-la-ver-futuro, razón (es) verdad, razón sale, razón lo-pone un palo bajo la-tu manta, (es) beneficio tú-lo-sabes, razón artículo/demostrativo existencial tu cerca(nía)”. (3) 

Compañía la-vigila compañía la-ver-pretérito, razón (es) verdad, razón salir-pretérito; compañía nada lo-decir-pretérito. (4)

Dónde/cuándo amanecer-pretérito, ir-pretérito su-casa artículo/demostrativo, razón lo-decir-perfectivo/participio, compañía decir-pretérito: ¡(es) verdad qué-artículo/demostrativo tú-me-decir-pretérito! Ir-pretérito artículo/demostrativo su-cabeza cortada, ir-pretérito/plural artículo/demostrativo sus-plural/reduplicación-brazo, luego ir-pretérito artículo/demostrativo plural-pierna (muslo-pantorrilla), —“Sólo (uno) queda artículo/demostrativo su cuerpo/tronco”. (5)

Compañía de-inmediato una otra razón-noche reflexivo-levantar-pretérito algo-mira: dónde/cuándo-artículo/demostrativo reduplicación-resquebrajar-participio/perfectivo compañía lo-ver-pretérito: (han/están) quedar-participio/perfectivo sólo sus-reduplicación-carne-posesión.  Compañía ir-pretérito reflexivo-acuesta lo-mira, después va-regresar. (6) 

Ahora dónde/cuándo algo-amanecer-pretérito, ir-pretérito lo-dice, razón-lo-mira: dónde/cuándo-artículo/demostrativo reduplicación-resquebrajar-participio/perfectivo, —sólo (son) reduplicación-carne.  (7)

Compañía lo-decir-pretérito: ahora (es) beneficio -lo-vea, razón tú-la-ver-participio/perfectivo, andá-imperativo-poner un huacal compañía ceniza; compañía tú-lo-echas/das sal, tú-lo-echas/das dónde-artículo/demostrativo (está) reduplicación-resquebrajar-participio/perfectivo.  Luego/entonces tú-vas tú-reflexivo-acostar, tú-la-miras, cuándo regresar-futuro. (8)

Luego/entonces cuando/donde venir-pretérito artículo/demostrativo cabeza, reflexivo-adherir-pretérito, —¡No (es) posible-pretérito!  Reflexivo-adherir-pretérito otra-vez.  —¡No (es) posible-pretérito!  Derrumbar-pretérito, reflexivo-vuelve, reflexivo-adhiere  —¡No (es) posible-pretérito!  (9)

Luego/entonces viene(n) artículo/demostrativo reduplicación-brazo —No (es) posible-pretérito.  Luego/entonces viene(n) las reduplicación-pierna-posesión (muslos y pantorrilla).  —Igual(mente) no (es) posible-pretérito.  Luego algo-platicar-pretérito artículo/pretérito calavera: ¡imperativo-reflexivo-levantar! (10)

¿Qué tú-lo-quieres? (11)

“¡Imperativo-reflexivo-levantar!  Yo-lo-quiero exhortativo-imperativo-me-decir-aplicativo, por-razón tú-lo-hacer-participio/perfectivo artículo/demostrativo no-bueno.  Compañía (es) beneficio-no tú-reflexivo-vuelves lo-haces, voy-reflexivo-adherir tu-junto”. (12)

Luego/entonces reflexivo-adherir-pretérito junto artículo/demostrativo-su esposo-posesión.  Quedar-pretérito dos cabezas: cuando ir-(re)iterativo, trabaja, la-llevar-(re)iterativo; algo-come cuando algo-come el esposo-posesión.  (13)

Compañía (es) beneficio reflexivo-defeca (se-saca-excremento), —De/en artículo/demostrativo-su ano artículo/demostrativo esposo-posesión, compañía (es) beneficio reflexivo-orina — De/en artículo/demostrativo escorpión-diminutivo artículo/demostrativo esposo-posesión.  (14)

Compañía (es) beneficio duerme reflexivo-quebrar-(re)iterativo junto artículo/demostrativo-su esposo-posesión; compañía duermen cada-quien compañía reduplicación-algo-platican-largo bien. (15)

Sólo reflexivo-mueve artículo/demostrativo-su esposo-posesión, de-inmediato existencial él/ella vigila(ndo) (es) beneficio-no la/o-deja. (16)

Notas a renglón número

(1) Mu-namik-tix-tuk, mu-namik-tia-tuk, reflexivo-encontrar-causativo-perfecto, literalmente, “hacer que uno se encuentre”, es decir, “casarse”, Campbell, 1985: 359.  Curiosamente, si “casarse” pertenece a la esfera del “causar el encuentro de sí”, este hallazgo lo asocia con el “pensar” cuya traducción literal se glosa “hígado-encontrar”, “el-namigi/namiki”.  Pía, piya, “tener”, Campbell, 1985: 397; pero Schultze-Jena lo relaciona a la numeración, “contar”.  La terminación –gatka Schultze-Jena la relaciona al náhuatl cat-ca, “ir”, de ca, “ser/estar” (Karttunen, 1983: 18), para expresar una acción reiterada en el pasado como el imperfecto castellano; Rémi Siméon, 1977: 68, catqui, “ser, estar [sólo] se emplea en la tercera persona”.  Campbell (1985: 82 y 272) verifica la existencia de un sufijo –ka, “frecuentativo”, sin implicaciones temporales y –katka, “imperfectivo”.  Gisa, kisa, “salir”, Campbell, 1985: 280.  Se-maya, “uno-sólo”, Campbell, 1985: 419.  Ti, “tú”, parece ofrecer un apelativo a quien escucha el relato.  Tei-(s)-eya, talvez “varias cosas”.  Nótese la sucesión final de tres verbos conjugados en serie. 

(2) Pachiuía, pachiwia, “vigilar”, Campbell, 1985: 371 y Rémi Siméon, 1977: 369.  Ili, ilwia, “decir”, Campbell, 1985: 230.  Kuchi, “dormir”, Campbell, 1985: 285. 

(3) Gisa, kisa, “salir”, Campbell, 1985: 280.  Talia, “poner, asentar, llevar (ropa)”, Campbell, 1985: 451; náhuatl tlalia, Rémi Siméon, 1977: 599.  Tan-kupa, -tan y co-pa, “debajo de-movimiento de/por/hacia”, Campbell, 1977: 460; náhuatl copa, cacopa, “indican movimiento de, por, hacia, sobre”, Rémi Siméon, 1977: 114.  Mati, “saber”, Campbell, 1985: 338; náhuatl, “saber dónde está, informarse”, Rémi Siméon, 1977: 257.  Náua-k, -naawa-k, “cerca-locativo”, “cerca de, junto con”, Campbell, 1985: 360; náhuatl, nauac o nahuac, “cerca, en sitio próximo”, Rémi Siméon, 1977: 303.

(4) Gis-ki, kis-ki, “salió”, Campbell, 1985: 280.  Inti-atka, negativo-atka, tee adka, “nada (no-algo)”, Campbell, 1985: 202 y 751, pero Schultze-Jena también la traduce por “mentira, embuste”.  

(5) Tsu-tekun, “tsun-“, “pelo, cabeza, punta/cogollo” y tekun, talvez teki, “cortar”, Campbell, 1985: 539-542; en náhuatl, tzontequi, “juzgar o sentenciar”, Karttunen, 1983; 318 y Rémi Siméon, 1977: 736.  Mei, mey, “mano, patas delanteras”, Campbell, 1985: 345, pero Schultze-Jena lo relaciona al conteo ya que la mano es el conjunto numérico por excelencia (5); náhuatl, maytl, Rémi Siméon, 1977: 250.  Mets-kuyi, de mets, “pierna, muslo”, y kuyu,  “mata”, arbusto/tallo, pantorrilla, Campbell, 1985: y 342.  Ueika, weeyka, “cuerpo, vulva”, quizás relacionado a weey, “grande”,  Campbell, 1985: 567-8 y 670; náhuatl (h)ueica, “superior, grandemente”, Rémi Siméon, 1977: 747.  Nótese la autonomía de las extremidades —cabeza, piernas, brazos— con respecto al torso como si el cuerpo no conformase una unidad sino un dispositivo fragmentado entre lo magno —weeyka, el tronco— y lo insignificante, las cinco extremidades que al disgregarse le resultan infieles.  Sin embargo, esta magnitud cede ante la valoración de las extremidades con movimiento autónomo y el cuerpo sin espíritu.  Nótese también que la actividad sexual ilícita de la mujer sucede al nivel del deseo sin intervención de tronco ni genitales que permanecen inertes en casa del marido.  Existiría una sexualidad sin cuerpo. 

(6) Nemá, nema-a, “pronto, luego”, Campbell, 1985: 365.  Ta-yuua, ta-yuwa, “noche”, de ta-, objeto indefinido y yuwaki, “oscuro”, Campbell, 1985: 480; náhuatl tlayoa, “ser ya de noche, estar oscuro”, Rémi Siméon, 1977: 590. Kuj-kupéu-tuk, ku-peewa, “quebrar (madera)”, rajar, de ku-, “madera, y pewia, “cazar”, Campbell, 1985: 298 y 391; náhuatl pehua, “vencer”, Karttunen, 1983: 191 y Rémi Siméon, 1977: 381.  A la reduplicación Schultze-Jena le concede un sentido reiterativo que traducimos por “resquebrajar”, en vez de “rajar”. 

(7) La insistencia en estos dos últimos renglones sobre la permanencia de sólo “sus carnes” —como algo íntimamente poseído y entrañable, —yu— sugiere talvez que el resquebrajamiento del cuerpo femenino se acompaña por la emigración de su energía anímica.  Permanece cuerpo inerte fragmentado sin alma(s). 

(8) Ma-g-ida, “ma”, “partícula exhortativa […] semejante al que en el subjuntivo español”, Campbell, 1985: 84.  Ti-g-ist-tuk, t-g-ida-tuk, “tú-lo-ver-perfectivo”, tú-lo (has) visto.  La doble secuencia verbal — tí-au ti-mu-tega— plantea una iteración del sujeto gramatical que refiere un estilo semejante al de la música repetitiva contemporánea.  Literalmente diría “tú-vas tu-te-entierras/siembras”.  Nótese el giro reflexivo aun si el hombre entierra/siembra la cabeza de la mujer. 

(9)  (SJ).  Nótese la autonomía de extremidades y partes del cuerpo las cuales regresan a adherirse para reestablecer la unidad primordial sin éxito.  A la vez, cada sección mutilada parece articular su fracaso por reincorporarse.   Esta inercia del tronco comprueba la prioridad de la cabeza o actividad mental sobre los demás órganos del cuerpo.

(10) La comparación con la calabaza confirma la imagen de la cabeza separada del tronco (SJ); al igual que la importancia del deseo como centro rector.  Se prosigue el intento por restaurar la unidad, a la vez que se explicita la capacidad de habla que poseen los miembros disgregados, acaso con carga anímica autónoma.

(12) Literalmente, por qué has hecho cosa tan horrenda (SJ), no-buena.  La unidad se logra sólo por medio de la unión conjunta de ambos consortes, una especie de hermafroditismo cardinal que une a ambos géneros en un cuerpo masculino con dos cabezas.  Acaso se trate de dos culturas o grupos étnicos —dos túunal, pensamientos— que comparten un territorio.   

(13) Se insiste en la conjunción de dos cabezas en un cuerpo único, esto es, un organismo a mente dual. 

(14) Kulu-tsin, “escorpioncito”, metafóricamente, el pene; náhuatl colotl, “alacrán”, pero con diversa connotación, icolouh, “su castigo (alacrán)”, Rémi Siméon, 1977: 123, por lo cual habría dificultad por traducir conceptos del centro de México al trópico salvadoreño.  Hombre y hembra comparten el mismo cuerpo y realizan todas las funciones orgánicas por los mismos órganos masculinos; pero difieren en la cabeza.

(15) Ku-peua, ku-pewa, “cabeza-cazar/vencer”, “quebrar (madera)”, Campbell, 1985: 298; nótese la falta de orientación retrospectiva (de) en el complemento; náhuatl, peua, “vencer, someter, sojuzgar”, Rémi Siméon, 1977: 381.  Tax-ta-getsat, reduplicación frecuentativa/habitual (“soler”) de ta-ketsa, “hablar” con pronombre de objeto indeterminado (ta-) fosilizado, Campbell, 1985: 443; náhuarl, tlaquetzalli, “contar fábulas”, Rémi Siméón, 1977: 648.   

(16) La terminación –iu, -yu, de xulej, “esposo”, denota el carácter inalienable de la relación de pareja. 

 *Rafael Lara Martínez es lingüista, y profesor del Instituto Tecnológico de Nuevo México, Ganador del Premio Nacional de Cultura 2011 y colaborador de la Revista Biblioteca Islámica

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