Menu















La violenta lluvia, aunque toscamente nos golpea, también nos da la vida y la existencia.


Los bosques aunque analfabetos, nos hablan con sus follajes, con sus flores, con sus colores, con su brisa y con sus ríos.


El gratificante aire, aunque a veces venenoso, nos da la vida al aspirarlo segundo a segundo.


Los ardientes y solitarios senderos, aunque calcinantes al extremo en verano, jamás renunciamos a pasar por ellos.


El viento es una sabandija que cuando crese y es fuerte, se mete en las endiduras del bosque y termina derribando hasta el más frondoso árbol.


El sol es un maestro que a diario nos enseña a caminar por los senderos que se pierden en la frescas colinas del tiempo.



Luis Panameño, es poeta, pintor y actualmente dirige la Biblioteca Especializada del Museo Nacional de Antropología de El Salvador

0 comentarios:

Publicar un comentario

No se permite bajo ningún criterio el lenguaje ofensivo, comente con responsabilidad.

 
Top