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El arte tal y como se entiende en la mayoría del mundo occidental tiene su génesis en la palabra latina “ars” que significa técnica, y abarca una serie variada de expresiones (pintura, escultura, literatura, cine, etc.). El arte es una herramienta de expresión ideológica y de transmisión de valores y ha sido utilizada —por el hombre— como tal desde la antigüedad. Las diferentes culturas y religiones han usufructuado de ella para demostrar su poder terrenal y para transmitir a otras culturas sus avances y su pensamiento. El Islam como gran cultura atesora un gran legado artístico que se ve representado en su magnífica arquitectura (La Alhambra, La Mezquita Azul, el Taj Mahal etc.), asimismo cuenta con maravillosas expresiones en pintura, escultura, artesanía, y en su hijo predilecto, es decir el arte caligráfico. Para nadie es un secreto que una de las enfermedades más graves que ataca a muchos musulmanes es su falta de conocimiento y apreciación por el arte en general, lo que conlleva casi irremediablemente a un enciclopédico desconocimiento del propio legado, esto sumado a una actitud de desprecio del arte llegándola a considerar —en algunos casos—como una manifestación idolátrica y ajena al Islam.

A pesar de todo esto el arte islámico ha demostrado ser una de las mayores fuentes de atracción hacia las enseñanzas islámicas, basta hacer mención de la gran cantidad de personas que visitan los legados artísticos del Islam —llegando a invertir en viajes, alojamientos y otros cuantiosos gastos— y también de la gran cantidad de estudiosos del mismo, de más está recordar los numerosos centros de estudios dedicados al arte islámico y los museos famosos que cuentan con secciones dedicadas al mismo. Entonces ¿será que el arte puede ser una herramienta de difusión? La experiencia por lo menos nos señalaría que sí, en El Salvador como en muchos otros países existe una falta casi total de apreciación por el arte, sin embargo existen personas que de una u otra forma se sienten atraídos por alguna expresión artística (cine, música, pintura etc.)  y que a través de las mismas  logran comprender mejor el mensaje de las ideologías, y sienten curiosidad por saber quién es el inspirador de semejantes expresiones, abriendo una puerta importante para el diálogo y la captación de los mensajes, es ahí donde los difusores islámicos deben sacar provecho del arte como puente de entendimiento y apertura, es ahí donde el arte juega su mejor papel ya que le muestra al interlocutor que la belleza máxima proviene de Dios.

Redacción de la Revista Biblioteca Islámica
 
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