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Al Fatah y el Movimiento de Resistencia Islámica Hamas son las dos principales organizaciones políticas de Palestina que luchan contra la barbarie ejecutada por el gobierno de Israel. Durante 64 años las autoridades israelíes han usurpado el territorio sagrado de Palestina a sangre y fuego con el apoyo directo de gobiernos británicos y estadounidenses. Palestina está presente en los corazones de la familia musulmana y también recibe la solidaridad de judíos y cristianos progresistas que en todo el mundo rechazan la opresión y denuncian la brutalidad de los regímenes asentados en Tel Aviv.

  En 2012 el pueblo palestino ha recordado dos sucesos significativos en su lucha por la independencia y recuperación de su territorio. Hace 30 años, desde el 16 al 19 de septiembre de 1982, tropas auxiliadas por Ariel Sharon realizaron las masacres de Sabra y Chatila en el occidente de Beirut, donde se encontraban los campamentos de refugiados palestinos más numerosos de Líbano. Tres décadas después, la aviación militar de Benjamín Netanyahu atacó la población de Gaza. Los dirigentes, militantes y simpatizantes de la Resistencia Islámica festejaron la semana anterior el 25 aniversario de la fundación de Hamas.

  Rechazar la ocupación israelí, resistir y combatir al sionismo, ha sido una tarea permanente desde 1957 cuando se crearon las bases del movimiento de liberación palestino Al Fatah que en 1964 se unió con otras organizaciones culturales, políticas, religiosas y sociales para integrar la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) dirigida por Yaser Arafat y reconocida en todos los países del mundo por algunos gobiernos, movimientos, organizaciones, partidos políticos y personalidades de diversas ideologías.

  Cisjordania y Gaza también se preparan para celebrar el próximo mes de enero, (2013), el 56 aniversario de la fundación de Al Fatah. Poco a poco dirigentes y militantes del Movimiento Resistencia Islámica Hamas y de Al Fatah comprenden lo importante que es conseguir la unidad y mantenerla frente a las agresiones sionista e imperialista. Desde el mes de mayo de 2011,  cuando se firmó un pacto de reconciliación, nuevas voces palestinas exigen que se terminen las divisiones y se privilegie la causa principal que consiste en establecer un Estado palestino que tenga como capital a Jerusalén, Al Quds.
  Los imperialistas y sionistas que apoyaron en 1982 la candidatura de Bechil Gemayel, falangista de extrema derecha para ser jefe de Estado en Líbano, se oponen en 2012 a que Palestina sea reconocida siquiera como Estado observador en la Organización de Naciones Unidas. En septiembre de 1982 acusaron, sin pruebas, a los palestinos, de ser los autores del atentado que costó la vida a Gemayel, el día 14 del noveno mes. Ahora, en diciembre de 2012, el Congreso estadounidense niega el apoyo prometido de 200 millones de dólares a la Autoridad Nacional Palestina que preside Mahmoud Abbas.

  El asesinato de Gemayel sirvió de pretexto a Menagen Beguin, gobernante de Israel, para que sus tropas permanecieran en territorio libanés y auxiliaran a la falange a ejecutar la masacre en los campamentos de Sabra y Chatila. Una semana antes de ocurrir los crímenes contra refugiados palestinos, Yaser Arafat, en representación de la OLP y Hafez Al Assad, presidente de la República Árabe Siria, conversaron en la ciudad marroquí de Fez sobre la posibilidad de dialogar con las autoridades israelíes. Los dos líderes árabes coincidían en que su disposición a conversar con el enemigo no significaba debilidad como lo expresaban políticos europeos y aliados del régimen de Tel Aviv.

  Durante tres décadas las autoridades estadounidenses e israelíes han utilizado diversos pretextos para bloquear, perseguir y reprimir a los palestinos. Acusaron a los dirigentes del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas de practicar el terrorismo. En octubre y noviembre del año 2005 Hamas realizó una importante campaña electoral y en los comicios realizados el 25 de enero de 2006 obtuvo una contundente victoria al ganar el control legislativo. Los imperialistas que piden realización de elecciones democráticas en naciones consideradas “peligrosas”, multiplicaron sus apoyos a la autoridad israelí tras la victoria islámica palestina y “lamentaron que no estuviera entonces Ariel Sharon en el poder”.
  Ehud Barack amenazó entonces a Palestina y aseguró que su gobierno no conversaría con representantes de Hamas porque la organización islámica “es terrorista”. El gobierno israelí procedió a congelar inmediatamente el pago de impuestos aduanales que tenía que devolver a la Autoridad Nacional Palestina. La acción se interpretó como un castigo a la población, cuya mayoría votó por los candidatos de Hamas.

  Junto a Palestina, las repúblicas Islámica de Irán, Árabe de Siria y Líbano han sido señaladas por Occidente como naciones que forman parte del Eje del Mal. Para los gobernantes de Washington, Londres y Tel Aviv, “hacer el bien” es utilizar todos los medios contra pueblos inocentes. Las autoridades británicas, estadounidenses e israelíes que se autoproclaman civilizadas y democráticas han prometido dese 1982 “hacer concesiones” a los palestinos. Las promesas se olvidan pronto y la guerra del gobierno sionista contra palestinos y musulmanes continúa su curso.

  Palestina lucha por recuperar lo que le pertenece y los hombres y las mujeres solidarios con las causas justas en nuestra América, África, Asia, Europa e incluso en territorio estadounidense, tienen en estas fechas al pueblo palestino en su mente y en su corazón.

Fernando Acosta Riveros es periodista de La Jornada de Jalisco y Colaborador de la Revista Biblioteca Islámica.
 
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