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«El velo islámico es la bandera de la mujer musulmana»

Testimonio de Fátimah Serrano (El Salvador)


En el nombre de Dios

Nací el 1 de octubre de 1985 en San Salvador, El Salvador. Bueno me gustaría iniciar contando que provengo de una familia católica, trabajadora y humilde, si bien sin lujos pero nunca me faltó lo básico. Mi infancia fue de alguna manera muy comprometida con las enseñanzas católicas, asistía a clases de catecismo, a las misas y recibí una educación en colegios de la misma línea, llegando a considerar dedicarme a la vida monacal —algo que contaré más adelante—.

Quiero mencionar que mi estancia en los colegios católicos durante mi infancia y adolescencia me marcó mucho, llegué a tener una gran comunión con algunas de las monjas del colegio, las cuales en algunos momentos llegaron a ser mis tutoras en asuntos espirituales. Visité algunos de los conventos más antiguos del país, es precisamente en esas visitas en las cuales me doy cuenta de la vida de oración y reflexión que se lleva en esos lugares y debo ser sincera en admitir que me impactó ese estilo de vida, y fue tanto el impacto que cuando tenía alrededor de unos dieciséis años decidí probar la iniciación a la vida monacal —esto a pesar de que algunos de mis parientes se opusieron a la idea—. Más adelante y por lo que en aquel tiempo consideraba "avatares de la vida" sostuve una conversación con un sacerdote, quien fue el que de manera paradójica me desalentó en la idea de la vida monacal al explicarme algunas de las "asperezas" de la misma, todo esto sucedió cuando estaba finalizando mi educación media.

Todo esto fue parte de una inclinación que siempre he sentido hacia lo religioso —que más tarde me llevaría hacia el Islam—, el rezo y la reflexión siempre me llamaron poderosamente la atención, quería compenetrarme en esa vida y de desarrollar actividades de tipo humano.

Luego vino una etapa de transición pues ingresé a la universidad y me topé con todo tipo de ideas (agnósticas, ateas, mormonas, liberales, etc.), así empecé a cuestionar mis creencias, el porqué de los ritos católicos, el papel de Jesucristo como hijo de Dios, la adoración de los santos, aunque debo señalar que muchas de las prácticas a las que me vi expuesta tienen su origen en la religiosidad popular. También me parecía que los dogmas estaban basados en argumentaciones muy débiles y todo esto sumado al ambiente escéptico propio de la universidad provocó un alejamiento hacia el catolicismo. Es en esta etapa cuando surge un nuevo proceso de búsqueda espiritual, leí sobre varias religiones (budismo, iglesias evangélicas  mormones etc.), pero no me llamaron la atención pues desde mi punto de vista sus bases me parecían siempre débiles, por lo que continué igual. Después de unos siete años me pregunté si había algo más allá del dogma cristiano, es así como en una red social conversé con un musulmán quien me habló de una "ayuno" especial, eso encendió mi curiosidad y decidí investigar más. Fue de esa manera como conocí por primera vez las palabras "musulmán", "islam", "Corán" y "hiyab", busqué en diversas páginas de Internet como islamelsalvador.com, islamonline.com y otras que no recuerdo, sentí una tremenda sed de conocimiento sobre el Islam.

Después de muchas lecturas, reflexiones y preguntas, dio inicio el proceso de conversión, recuerdo que vi un esquema de la oración e intenté realizarla, sentí una inmensa paz y en mi interior escuché una voz interna que me llamaba a realizar con frecuencia el rezo islámico, cuando eso pasó supe que había llegado el momento de ser musulmana y así busqué a la Asociación Islámica Shiita e hice mi conversión. Lo que vino después de declarar mi fe islámica todo me pareció cuesta arriba, sufrí del alejamiento de algunos amigos y familiares, pero eso no me desanimó, debo decir que en los primeros meses después de mi conversión no utilizaba el velo islámico por completo (solo lo usaba para los rezos), sin embargo al leer más el sagrado Corán me di cuenta que el velo es algo casi indispensable, pues es la bandera de la mujer islámica.

Si bien es cierto he tenido que pasar algunas dificultades con el uso del velo, sigo usándolo con orgullo y mucha gente en la universidad, en la calle y otros lugares me pregunta sobre el Islam.

Deseo aprovechar este espacio para animar a las personas (en especial a las mujeres) a que se informen sobre el Islam, que no tengan miedo de acercarse y solicitar información o guía, y quiero recordar a las mujeres musulmanes que no usan el velo que es una obligación religiosa que brinda dignidad y respeto. 

As-salamu aleikum wa rahmatullah
    

 
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