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Resumen: Este artículo ofrece una aproximación a la política de los Reyes católicos hacia el Islam. Después de la Reconquista, Fernando e Isabel concibieron una nueva estrategia contra los musulmanes que quedaron en España después de la toma del último reducto musulmán Granada. Los Reyes practicaron una política de represión contra los mudéjares que luego se denominaron como moriscos. El islam ha sido un punto principal de su política después de la unión territorial. El objetivo principal de este modesto artículo es aproximar al lector musulmán a aquel periodo en que sus bisabuelos se resistieron para guardar sus principios islámicos dentro de su patria natal, asimismo abrir una puerta de seso al lector español cristiano sobre la crueldad de sus gobernantes. 
Palabras clave: Los Reyes Católicos, Islam, represión, conversión, redención. 

INTRODUCCIÓN

La fecha 1492 se considera como una fecha clave y atiborrada por sucesos tan marcados en la historia española y árabe. Para los historiógrafos españoles lo consideran como una fecha de gran cambio. Es decir el estreno de un nuevo Estado moderno para España. Para nosotros los musulmanes no se trata de la expulsión de los judíos, ni del descubrimiento de América o bien la conquista de Granada sino la pérdida del paraíso Al-Ándalus y el descenso y la desaparición de poco a poco la religión islámica de la Península Ibérica. Pues con esta fecha cesa la convivencia de las tres religiones que eran en la época esplendor y se comenzará otra política de represión e integración de los musulmanes en la sociedad española en todos sus significados (lengua, cultura y religión). Verdaderamente, empieza un nuevo periodo que se llama la limpieza de sangre, es decir un barrido del linaje musulmán con el objetivo de estructurar una unidad religiosa del pueblo español. 
En efecto, con la llegada de los Reyes católicos se catequiza la unidad religiosa que culminara hasta la llegada de los borbones después de la muerte de Carlos II el hechizado sin sucesorio. Los dos protagonistas de la Edad Moderna española: Fernando e Isabel reforzaron su soberanía, crearon el Estado moderno, establecieron la Santa Hermandad que consiste en la protección de la gente, unificaron los cinco reinos peninsulares (Castilla, Granada, Aragón Valencia y Navarra en 1512) Y para vigorizar la soberanía y alzar la unidad religiosa introdujeron el Santo Oficio, el tribunal de la inquisición en 1478 que los historiadores lo meditan como una leyenda negra. Pero lo que más se sorprende a los mudéjares es este arte de rapapolvo y de conversión forzosa al cristianismo.  
Para la historiografía española, el reinado de los Reyes Católicos, es un punto de referencia fundamental de la historia de España. Es un momento cumbre y sin embargo, no hay obras historiográficas de amplitud producidas a lo largo del ochocientos por españoles que tratan el reinado. Sin duda la obra fundamental según García Cárcel Ricardo (2) y otros es la de W. Prescott sobre los Reyes Católicos (3) 

La estrategia de los Reyes católicos contra los musulmanes 

Antes de hablar de la política musulmana de los Reyes Católicos tenemos que aludir primer a este manejo de represión que formaron mediante el tribunal de la inquisición. Este tribunal que tostó a la gente, y que no conoce los significados de la humanidad. Este tribunal que crea la hostilidad y la incompatibilidad entre los cristianos nuevos y los cristianos viejos. Este tribunal que derrotó la buena imagen del territorio español. 

La inquisición

La renovación  espiritual y el castigo de la herejía eran dos caras de una misma moneda (4) . El tribunal de la inquisición existía en España desde 1242 es  decir dos siglos antes de la existencia del Estado moderno de Fernando e Isabel. Pero con la llegada de Isabel y Fernando, el Santo Oficio se transforma: deja de estar dirigido por los obispos y la gente de la Iglesia y pasa a ser controlado por el Estado (los Reyes Católicos). Así el tribunal fue como parte de las medidas de su política religiosa. Pero la pregunta que se plantea aquí es:  ¿Por qué los Reyes Católicos hicieron esta reforma del tribunal? ¿Es una medida para eliminar el Islam y otras religiones como el judaísmo y el protestantismo o bien existían otros objetivos recónditos? 

Sobre este punto y para dar una respuesta tan idónea; tenemos que citar a los dos historiadores especializados en el área de la inquisición: Primero Llorente y segundo Lea. Para el historiador Llorente, el objetivo principal de la implantación del tribunal de la inquisición es la confiscación de los bienes de los musulmanes o de los herejes. Esto significa que los Reyes Católicos eran muy codiciosos y querían conservar la herencia de los musulmanes. Y para el segundo es el envidio de arrasar el Islam y crear un ámbito de represalia e intolerancia: “el afán papal de extender la intolerancia” (5). 
Pero según Netanyahu la inquisición fue: “un movimiento que pidió su creación y trabajo durante décadas para lograrla: un movimiento que reflejaba la voluntad, sentimientos y actitudes de la mayoría de la población cristiana de España” (6)
Esto significa que existían tres tesis o tres metas primarias: sociales, religiosos y económicos. Pero nos parece que la tesis más adecuada es la tesis de Lea: desarraigar la religión musulmana. Pero lo nuevo en el Santo Oficio es que traspasaba en manos de la monarquía. Pues así brotaba una inquisición nueva e incomparable de la medieval como lo ha señalado Suárez: “el estado asumía la responsabilidad de descubrir juzgar y castigar disidentes” (7).

El 1 de noviembre de 1474 Sixto IV otorgaba una bula en donde se autorizaba a los Reyes Católicos a designar a tres inquisidores, expertos en teología o derecho canónico. Con este suceso nacerá lo que llamamos la inquisición española o la nueva inquisición. La inquisición fue un tribunal o mejor dicho una serie de tribunales dependientes de un organismo central, el consejo de la inquisición o la suprema (8). Como hemos señalado antes que su objetivo principal era la represión religiosa. Por eso tuvo tres grandes mecanismos de actividad. Por una parte y los que nos atañe los musulmanes, la segunda eran los judíos  mediante su expulsión por ser muy atractivos a su religión sefardí y en último lugar los cristianos sospechosos de ser luteranos o protestantes. 

Al recibir la noticia del nuevo tribunal de la inquisición, los pueblos se sublevaron sobre todo los de Aragón, sucediendo el propio en Valencia. Los catalanes también negaron el nuevo establecimiento. Barcelona no quería reconocer a Tomas de Torquemada (9) ni a ningún de sus delegados a pesar de la bula del Papa de Sixto IV e Inocencio VIII. En Mallorca se comienza hasta 1490 y Cerdeña hasta 1492.
Fray Tomas de Torquemada ocupó el cargo de inquisidor durante casi quince años, hasta su muerte en 1498. Según los historiadores este inquisidor sentía una animadversión hacia los conversos, a pesar  de su linaje (un sentimiento compartido por bastantes cristianos nuevos). A lo largo de su mandato, Torquemada publicó cinco instrucciones para regir la actividad del Santo Oficio. En la primera  (1484) se fija la duración del edicto de gracia en 30 o 40 días; se extiende la potestad del tribunal a las tierras de señorío (antes lugares de inmunidad para los fugitivos). La segunda instrucción data de 1485 y se refiere a aspectos económicos. La siguiente fue publicada en 1488.

Bueno esto es lo que llamamos primeras instituciones de la implantación del tribunal en el territorio español. Sin embargo, si queremos hundir más en la inquisición y saber cómo tratan los inquisidores a los victimas; basta señalar la crónica de los Reyes Católicos de Hernando del Pulgar (10), en que recogía críticas y acusaciones formulados por los parientes de las víctimas de la nueva inquisición y subrayaba la esencial falsedad. Nos aclara muy bien que la mayoría del pueblo han reusado esta crueldad, estas instituciones que eran muy agraviadas y sin justicia. El talento o mejor decir el arte de hacer los penados, y de tomar los testigos e informaciones, y en los martirios que proporcionaban, en las sentencias que apelaban. Los inquisidores eclesiásticos se apresuran cruelmente y mostraban su rivalidad contra todos los cristianos nuevos.  


Primeras amenazas a los mudéjares

Ya se sabe de buena tinta y según la alusión de los pliegos archivados que había una buena parte de los musulmanes que quitaron el suelo después de la rendición de Granada. Efectivamente, los musulmanes de privilegio serán los que normalmente abandonen primero, privando con ello a sus comunidades de sus referentes culturales, económicos y sociales. Los miembros de esta nueva comunidad de personas de religión islámica en territorio bajo control cristiano serán conocidos como mudéjares, sometidos, y seguirán trabajando sus campos, practicando su religión y conservando su sistema jurídico, pero sometidos al control de los gobernantes cristianos y pagándoles tributo, es como el sistema de dimies en el Islam. 

El encuentro de los mudéjares era en el reino de Aragón, casi unos sesenta mil, se encontraban el valle del Ebro, Jalón y Huerva. En Valencia, encontramos la tercera parte de la población total distribuidos en la sierra de Espadan y las huertas de Játiva y Gandía. Los granadinos ocupaban las Alpujarras, la zona de Almería y el valle de Lecrin (11). Su organización social se hará en aljamas, y habrá comunidades tanto en el ámbito rural como en el urbano. 

Según las estadísticas que hemos constatado su número crecerá tras la caída de la taifa de Toledo en manos de Alfonso VI. También en Aragón y Valencia las comunidades de origen musulmán eran muy importantes hasta el siglo XVII es decir hasta su expulsión final. Pero la conquista ha tenido como efecto el exilio de muchos musulmanes hacia el emirato granadino o al norte de África. Pues se nota que ya la convivencia religiosa de las tres religiones empezara a quebrarse en el siglo XIV, tras la crisis económica y demográfica. 

Los ataques a las aljamas mudéjares y judías facturaran a muchos de sus miembros a trasladarse a otras zonas, como es el caso de los hebreos que abandonan Cataluña en dirección a Castilla, o a la definitiva expatriación, como sucederá con numerosos mudéjares. Y aquí en la corona de Castilla encontramos a los mudéjares que eran artesanos o campesinos modestos, su número decrecerá durante los siglos XIV y XV, debido a las conversiones al cristianismo o a la emigración a países musulmanes. Tras el decreto de la expulsión o conversión de los judíos de las coronas de Castilla y Aragón en 1492 y la en Portugal en 1496. Podemos decir que quedara en España dos religiones pero por breve espacio de tiempo: La cristiana y la musulmana. 

Pragmática de 1499: elegir entre conversión y exilio

Desde el punto de vista político- religioso la convivencia de dos razas y dos religiones dentro de un mismo país ya creaba problemas. No es ya la época andalusí no es la religión que juzga sino hombres disgustados, hostiles, fogosos y egoístas. Había que ir asimilando por instrucciones pacificas con Talavera hasta 1499 pero el alma ardiente de Cisneros no pudo tolerar el procedimiento esencialmente lento de Talavera. Pues ahora uno se pregunta ¿Qué procedimiento usaron estos dos arzobispos para el bautismo y la asimilación de los musulmanes? 

Para calzar muchos puntos sobre Talavera y Cisneros cabe señalar exclusivamente al humanista Pedro Mártir de Anghiera que rasgueó a su patrón, el conde de Tendilla, el 29 de mayo de 1492, un retrato literario, puramente trazado, del nuevo confesor de la Reina, Fray Francisco Jiménez y esboza también a Fray Hernando con tres denominadores: 
“Jiménez era deprendido sabio y asceta. y para sustituir a Fray Hernando, dulce humilde y santo, ahora enviado a Granada con el conde para cristianizar aquel reino, se había traído a la corte a un hombre que estaba buscando el modo de vivir en una selva. Ese era Cisneros” (12)   
Según los historiadores el cardenal Cisneros, arzobispo de Toledo y hombre que alcanza en sus momentos el máximo prestigio en la política de Castilla. Cisneros considera que es necesario un sistema de presión más expeditivo. En su pragmática de 1499, ofrece a los nuevos convertidos ventajas económicas y jurídicas y les asegura no ser perseguidos por la inquisición. Posteriormente se decide aplicar un sistema semejante al utilizado con los judíos, dándoles a escoger entre la conversión o el exilio y esto lo ha citado Lafuente en su libro: 
“debía de obligárselos a que se bautizaran al punto, o à que vendieran sus bienes y se marcharan a Berberia, que si en ello se faltaba al tratado, sus almas lo ganarían si se bautizaban y la tranquilidad del reino se aseguraría si ellos preferían abandonarlo” (13). 

Según Fernández de Rota: 

“se ha producido un forcejeo político entre Talavera y Cisneros. Talavera mantiene que deben ser respetadas las capitulaciones de los Reyes Católicos que se comprometían a respetar la religión de los vencidos; y que la conversión debe de ser un acto voluntario y el proselitismo debe consistir tan solo en tratar de persuadir; intenta acercarse y adaptarse a quienes quiere convertir; para partir de esa actitud humana y culturalmente cercana” (14). 

Pero nos parece bien evidente que Cisneros y Talavera tienen el mismo objetivo: la conversión al cristianismo y la asimilación de los antiguos musulmanes. La política de conversión era de forma eficaz y breve gracias a una presión tanta a través del miedo como de la oferta atractiva de mejores condiciones a los que se conviertan. La actitud que usó era impositiva porque ha hecho un ataque de símbolos e instrumentos primordiales de los musulmanes. 
Tomamos como ejemplo la mezquita mayor del Albaicín que fue convertida en iglesia cristiana. Cisneros siempre examinó los libros en árabe de bibliotecas públicas y privadas que resumen gran parte de la literatura, saber científico y teología de Al Ándalus. Juan de Vallejo nos ha señalado este punto en su libro memorial de la vida de Francisco Jiménez de Cisneros: 

“Y para desarraygarles del todo de la sobredicha su perversa y mala seta, les mandó á los dichos alfaquís tomar todos sus alchoranes y todos los otros libros particulares, quantos se pudieron aver, los quales fueron más de mi ó v mili volúmines, entre grandes y pequeños, é hazer muy grandes fuegos é quemarlos todos; en que avía entre o ellos ynfinitos que las enquadernagiones que tenían de plata y otras cosas moriscas, puestas en ellos, valían viii y x ducados, y otros de ay abaxo. Y avnque algunos hazían manzilla para los tomar y aprovecharse de los pergaminos y papel y enquadernagiones , su señoría reuerendísima mandó expresamente que no se tomase ni ninguno lo hiziese. Y ansí se quemaron todos, sin quedar memoria, como dicho es, exgepto los libros de medigina, que avía muchos y se hallaron, que éstos mandó que se quedasen ; de los quales su señoría mandó traer bien XXX ó xl volúmines de libros, y están oy en día puestos en la librería de su insigne collegio é vniuersidad de Alcalá, é otros muchos" añafiles y tronpeticas que están en la su yglesia de Sant Yllefonzo, puestos, en memoria, donde su señoría reuerendísima está sepultado” (15).

Ciertamente, se quemaron Coranes y obras religiosas más de mil volúmenes entre grandes y pequeños con este punto recordamos el relato de Luis del mármol Carvajal: 
“… Y el arzobispo de Toledo les tomo gran copia de volúmenes de libros árabes de todas facultades, y quemando los que tocaban a la seta, mando encuadernar los otros, y los envió a su colegio de Alcala de Henares, para que los pusiesen en su librería” (16). 
Indudablemente, fue un terrible escarnio para los musulmanes. Y no solamente destruyó Cisneros Coranes, sino también: todos los libros particulares, todos los libros de la impiedad musulmana, de cualquier autor y calidad que fuesen y se quemaron las poesías sufíes por su elogio al Islam. Solamente conservaron los libros de medicina y fueron enviados a la universidad de Alcalá de Henares y todos los demás fueron quemados en público (17). Pues así empezaron los procesos de conversión forzosa.  La destrucción de los libros sagrados era fuera de todo razonable. 

El proceso de la conversión forzosa de 1502
Las tanteadas arrebatadas por Francisco Talavera

La promulgación de la pragmática de 1499, la destrucción de los libros sagrados, la nueva política de castigo fueron como punto de arranque que provoca una revuelta en diciembre de 1499 en la zona de Albaicín, el barrio mudéjar de Granada, que pudo haber terminado en verdadera catástrofe para los cristianos. No duro más que tres días gracias a los buenos oficios de Tendilla y Talavera se resolvió el problema y se calmó la rebeldía: “El arzobispo, aceptó a todos por su opinión de santidad, se presentó en medio de los sediciosos y con frases de esperanza y de amenaza aplaco el ánimo de los dirigentes” (18).  Hubo otras revueltas, repartidas por otros lugares del sur, durante el año de 1500 y en las primeras semanas de 1501 que platearon un problema político muy grave al gobierno. 

En 1501, ya oficialmente Granada se había convertido en población morisca. Se les otorgó una cierta igualdad con los cristianos, pero se les prohibió portar armas y se les sometió una presión patente para que abandonaran la cultura de sus bisabuelos y la religión islámica de su profeta.
Luego para predicar el cristianismo a los musulmanes era indispensable conocer su lengua y poner a su alcance, en libros arábigos, las verdades y las practicas fundamentales del cristianismo. Por eso Talavera mandó escribir un vocabulario árabe y una gramática e hizo publicar un catecismo cristiano en árabe y traducir a esta lengua la liturgia y trozos de los evangelios, en espera de una versión íntegra de la Sagrada Escritura. Y por supuesto para comprenderles, él mismo aprendió el árabe.

Estos sucesos acabaron por decidir a los reyes católicos a publicar la famosa pragmática de 1502 por la que se obligaba a todos los mudéjares de Castilla y León a salir de España o abjurar el islamismo. Además, para evitar los desastrosos efectos de la emigración les pidieron el pago de los transportes: “exijirles el subido precio de diez doblas de oro por cabeza en pago de su transporte en las galeras de la marina real”. Así se puede decir que fueron pocos los que salieron de España; porque sabemos que la inmensa mayoría de los desterrados eran gente pobre. Y como lo ha señalado Martínez y Tusell la rebelión de 1499-1501 tuvo como efecto derivado la supresión del estatuto de mudejaria en el reino de Castilla. Como había ocurrido con la población judía, los musulmanes castellanos se vieron obligados a elegir entre la conversión o el destierro. 

Los que quedaron pasaron a ser conversos o moriscos (19), es decir constituyeron una nueva categoría de cristianos nuevos. Y esta categoría va a poner fin al islam en España en los siguientes años. Ya como hemos visto los Reyes católicos hicieron una táctica en lenguaje misional usando a Fray Hernando de Talavera que su táctica era conocida como “técnica del perfeccionamiento” y consistía en respetar las tradiciones indígenas, para a partir de ellas, cristianizar lentamente a aquella sociedad. 

Las tanteadas arrebatadas por Cisneros

Según Cisneros, la sublevación de los mudéjares anulaba todos los derechos concedidos en el momento de la capitulación y tenían la obligación de escoger entre el bautismo o la expulsión; en su opinión que la citó H Kamen : “ deben ser convertidos y esclavizados, porque como esclavos serán mejores cristianos, y la tierra quedaría segura para siempre” (20) . Pues en los meses siguientes, los mudéjares de Granada fueron convertidos sistemáticamente; unos cuantos recibieron autorización para poder emigrar. En Granada un real decreto de octubre de 1501, ordenó una quema de libros árabes para que no guarden recuerdos de su religión. 

En 1502 Isabel promulgó un decreto en que todos los mudéjares de Castilla se vieron precisados a escoger entre el bautismo y el exilio. Pues hemos notado que casi todos escogieron el bautismo, porque según los sociólogos es muy difícil dejar un lugar vivido de más de ocho siglos para ir a otro desconocido (El Magreb). Con estas conversiones notamos la desaparición del Islam en el territorio español sobre todo Castilla, aunque siguió practicando en escondidas. 

Los Reyes Católicos vieron que el progreso del cristianismo en la sociedad musulmana con la táctica usado por Talavera había de ser naturalmente lento. Por eso los Reyes darán esta misión al cardinal Cisneros que usó una táctica conocida por “tabula rasa”, rompiendo completamente con la tradición musulmana y partiendo de cero, como si los granadinos fuesen salvajes e ignorantes como lo expresa Comellas (21). 

Según la alusión de Aguado Bleye la táctica hecha por Cisneros dio un lucro vertiginoso así que en un solo día alcanzaron a bautizar hasta cuatro mil musulmanes (22). Esto testimonia que Cisneros hizo todas las medidas de crueldad  para llegar a esta cifra en un solo día y para alcanzar su fin.   
Y no basta aquí sino en sus cartas, Cisneros aludió que las conversiones habían empezado con éxito extraordinario- habla de 300 bautismos, antes de asesinato del alguacil Velasco Barrionuevo como lo afirma Luis Suarez Fernandez: “después de la calma del Albaicin; Cisneros mando una carta el 16 de enero en que dijo; los 300 se habían convertido en 50000” (23). 

Pues se puede decir que después de este poco tiempo su situación se cambió y llevó a cabo la homogeneización forzosa de todos los súbditos disidentes que quedaban. Pues a partir de la forzosa conversión al cristianismo de los mudéjares españoles por disposición de la monarquía. Los antiguos mudéjares pasan entonces a ser conocidos como moriscos (24). Así pues, los moriscos eran cristianos por obligación, pero, en su inmensa mayoría, continuaban siendo musulmanes de corazón (25). 

Como conclusión podemos sintetizar lo siguiente. Primeramente los Reyes católicos hicieron un gran brío en la unidad territorial de España, tenían primero que enfrentarse sus problemas interiores y fortificar su potencia con la unificación de sus reinos peninsulares y luego pasaron a crear este ámbito de temor y hostilidad entre los cristianos y los musulmanes. Y segundamente para vengarse al islam promulgaron un decreto que elimina el islam y que cambia la situación social de los musulmanes, el desequilibrio social (es decir de lo mudéjar a lo morisco) y quemaron los libros del Corán para que no se encuentre ningún documento escrito en árabe. Hicieron un gran esfuerzo en su ataque al Islam. Llegaron a implantar la venganza y borrar toda imagen de tolerancia y coexistencia que había antes.  

NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:


* Markria souhila, profesora de español, universidad de Mostaganem (Argelia), y prepara su tesis doctoral en la universidad de Oran (Argelia) correo de correspondencia: markriasouhila@hotmail.com

2 Garcia Carcel Ricardo, (2004), la construcción de las historias de España, ediciones de historia S.A Madrid, , pág. 227
  3 Guillermo W Prescott, (1855), Historia del reinado de los reyes católicos, traducida por Atilano Calvo, BIDG, Madrid 
  4 Beatriz Comella, ( 2004), La inquisición española, ed. Rialp, Madrid, pág. 38 
  5 Ibíd. pág. 39
  6 José Antonio Escudero, ( 2005), Estudios sobre la inquisición, ed S.A, Madrid, pág. 143
  7 Suárez Fernández Luis, , (1990), La expansión de la fe, ed. ilustrada, Madrid, , 1990
  8 Ruiz RodrÍguez Ignacio José, (2005), Apuntes de historia y del derecho  y de las instituciones españolas, Madrid, SL, ,  pág. 181
  9 Tomás de Torquemada entra en la Historia por haber sido el primer Inquisidor General del Tribunal del Santo Oficio y el que puso a la firma de los Reyes Católicos el decreto de expulsión de los judíos, pero no sabemos bien quién fue. Las referencias sobre su vida provienen de la crónica de los dominicos que Fray Juan de la Cruz escribió en 1567 y cuya credibilidad es limitada. La aportación de Torquemada consistió en convertir lo que era un proyecto político para la religión en un proyecto religioso para la política. 
  10 Hernando de Pulgar, (1780), Crónica de los señores católicos don Fernando y doña Isabel de Castilla y Aragón escita por su cronista, ed.BPL, , pág. 137
  11 Pedro Damián Cano Borrego, (2004), Al-Ándalus: el islam y los pueblos ibéricos, Silex, Madrid , págs. 69-71
  12 P. Mártir, Epistolario, núm. 109, IX, págs. 200-202 , citado por Luis Suarez Fernández, ( 1990), Los Reyes Católicos , la expansión de la Fe, ed. S.L, Madrid, pág. 165
  13 Modesto Lafuente, historia general de España, tomo II, pág. 357
 14 José Fernández de Rora, (2005),  Nacionalismo cultura y tradición, Anthropos, Barcelona, pág. 77
  15 Juan Vallejo, ( 1913), Memorial de la vida de Francisco Jiménez de Cisneros, ed. Antonio de la Torre y del Cerro, Madrid, pág. 35
 16 Luis del Mármol Carvajal, (2007), Historia de la rebelión y castigo de los moriscos del reino de Granada, Madrid, SL, , pág. 100
  17 Op.cit, pág. 78
 18 Quintin Aldea, ( 1999), Política y religión en los albores de la Edad Moderna, ed. RADH, Madrid, pág. 289
  19 Los «moriscos», en el uso de esta palabra por los historiadores actuales, son los musulmanes de los reinos peninsulares que luego serán España (Coronas de Castilla, Aragón y Navarra), que fueron obligados a convertirse al cristianismo a principios del siglo XVI. Así se les distingue de los «mudéjares» o musulmanes peninsulares originarios del Al-Andalus árabe que podían practicar su religión en la sociedad cristiana a lo largo de la Edad Media antes de esas conversiones forzosas del siglo XVI. 

  20 H. Kamen, (2004), la inquisición española, una revisión histórica, ed. critica, Barcelona, pág. 208
  21 José Luis Comellas, (2003), historia de España moderna y contemporánea, Rialp, Madrid, pág. 50
  22 Pedro Aguado Bleye, (1969), Manual de Historia de España, Espasa Calpe S.A,  Madrid, , pág. 61
 23 Cartas de 23 diciembre, 4 y 16 enero pub, Ladero Quesada, los mudéjares, págs. 229-230 citado por: Luis Suárez Fernández, La expansión de la Fe… op.cit pág. 186
  24 Ana Echevarria Arsuaga, (2008,), Biografias o mudéjares o la experiencia de ser minoría: biografías islamicas en la espana cristiana, CSIC, Madrid, Pag 195
  25 Gerardo Muñoz Lorente, la expulsión de los moriscos en la provincia de Alicante, Ecu, Alicante, 2010, pág. 7





BIBLIOGRAFÍA

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