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Por Bilal Portillo

Nos recibe en su oficina del Departamento de Idiomas en la Universidad Nacional de El Salvador, junto a los carteles de Augusto Sandino, Che Guevara y Monseñor Óscar Arnulfo Romero está una bandera de Irán, letras persas, fotos del Imam Jomeini y algunos libros en idioma farsi.

Haguilar es escritor y docente universitario, con una visión comprometida como él mismo la define, tiene publicados tres libros,y define la importancia de la literatura cuando comenta “escribir poesía es como definirse a uno mismo”, por lo cual plasma en esos libros las vivencias de diferentes etapas de su vida. En los últimos años se ha convertido en promotor de la cultura islámica en la máxima casa de estudios de El Salvador, con él tuvimos el honor de conversar sobre política, literatura y otros temas.

—¿Quién es y cómo se define a sí mismo Jorge Haguilar? 

Nací en Chalchuapa en 1971, en el departamento de Santa Ana en El Salvador, mi nombre completo es Jorge Humberto Aguilar y soy conocido en el mundo poético como Jorge Haguilar, esto para diferenciarme de los otros Jorge “Aguilar”, bueno Chalchuapa es un lugar de muchos recuerdos sobre todo porque crecí cerca del centro arqueológico el Tazumal, por lo que tengo grandes memorias de nuestro legado prehispánico. Luego con mi familia nos trasladamos hacia San Salvador en donde realicé mis estudios medios y superiores, en esta época tuve mis primeros contactos con los grupos revolucionarios que luchaban por cambiar nuestra sociedad.

—Contanos un poco más sobre esto último… 

En San Salvador me di cuenta de la gran prepotencia de los militares y las personas relacionadas con ellos, cuando estaba en el bachillerato sufrí persecución sólo por usar el pelo largo, así empecé a ser consciente de la situación, comienzo a escuchar música de grupos como los Guara Guao y a tener amistades afines, tal es así que conocí a una compañera que era de la Resistencia Nacional a quien capturaron en 1988.

Cuando en 1989 ingresó a la Universidad de El Salvador empiezo a tener algunos contactos, resulta que en junio de 1989 yo regresaba de estudiar de la universidad y los militares hicieron una redada en la colonia San Antonio, y me fijé que mi hermano estaba entre los capturados, así que me subí al camión y junto a mi hermano nos llevaron y apresaron. Durante mi estancia en el calabozo fui objeto de todo tipo de insultos de parte de los policías por el hecho de portar en todo momento la camisa de la Universidad de El Salvador.

—Y hoy que el conflicto finalizó cómo has continuado esa lucha social

Bueno la escritura y la cultura han sido los medios por los cuales he continuado esa lucha, mi abuelo según me acuerdo fue quien me regaló mi primer libro, un libro que leí como unas quince veces, eso siendo yo aún un niño. Ya en la universidad tuve contacto con un mundo cultural más amplio, inicié contacto con el teatro, escribí sketches, y dirigí el grupo de teatro experimental Alternativa, estando allí conocí a Jaime y Ricardo Nuñez, con ellos comencé a interesarme por la literatura, recuerdo una anécdota junto a Ricardo Nuñez y Amada Libertad, una tarde nos quedamos hablando sobre poesía y esa tarde teníamos una obligación militar y fue tanta la emoción que se nos pasó esa obligación, por lo que fuimos castigados. Cuando conozco la poesía me doy cuenta que quería ser escritor, considero que escribir poesía es como definirse a uno mismo,  también integré el movimiento cultural Xibalbá de quienes aprendí mucho. Ahora que estoy a cargo de la Cátedra de Literatura promuevo encuentros con artistas y escritores, también hacemos desde el 2007 recitales.  Además quiero comentar que desde el 2011 llevamos a cabo en mi cátedra exposiciones únicas en El Salvador ya que junto con la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador realizamos ciclos de cine iraní y exposiciones pictóricas del mundo islámico.

—Y tus libros de qué hablan, para quién escribís

Tengo tres libros publicados uno es Elegías de Medianoche (2005), en donde plasmamos a través de poemas las vivencias propias de esa época de mi vida, el segundo libro se llama Gritos de Piel (2009), y Poe-mada para el Dolor (2012), en ambos libros hablo sobre el dolor, el dolor por perder amigos, familiares, también toco temas de índole político en estos libros.

—El año pasado visitaste Irán en representación de la Universidad Nacional de El Salvador, cómo fue tu experiencia en un país que parece tan lejano, contanos si es cierto lo que los medios nos cuentan de Irán 

Asistí a un congreso para docentes y periodistas latinoamericanos en Irán, por allá tuvimos la oportunidad de observar las celebraciones que conmemoran el aniversario de la Revolución Iraní de 1979, algo grandioso fue una marcha en la que participamos unas cuatro millones de personas en apoyo a la Revolución.  Ahora bien justo antes de viajar la derecha salvadoreña estaba transmitiendo un documental que hablaba grandes falacias sobre Irán, lo cual llamó mucho mi atención, pero en Irán me di cuenta que esos estigmas como el del maltrato hacia la mujer no son ciertos, lo que sí que existe es un alto nivel de respeto hacia la mujer.  El pueblo iraní respeta su Revolución, incluso aquellos que piensan diferente a los gobernantes. Irán es un país muy desarrollado, con mucho avance científico.

Jorge Haguilar durante su visita a Irán


—Y culturalmente hubo algo que te impresionara de esa lejana tierra

Muchas cosas, pero tengo grandes recuerdos del nivel de respeto que tienen por los libros, tuve la oportunidad de visitar grandes bibliotecas como la del ayatolá Nayafí, además hubo una escena que a mí me impresionó mucho, en Irán existen muchas estatuas dedicadas a escritores, acá en El Salvador casi no se ven, bueno pero dejame contarte que tuve la fortuna de visitar el mausoleo del poeta Hafiz, y la gente se reúne allí para recitar sus poemas, el concepto de héroe que se tiene por allá está muy relacionado con el aporte cultural, religioso y literario más que con cuestiones de guerra. También pude conocer que se estaba construyendo un centro comercial de gran tamaño, con la peculiaridad de estar compuesto solo de librerías. De igual forma me gustó mucho ver a muchos docentes universitarios dando clases gratuitas en las mezquitas, esto como contribución cultural para su país.

—Cuando visitaste Irán fuiste también testigo del proceso de elecciones políticas en Irán, contame cómo viste la forma de hacer política en Irán en comparación con la forma en que se hace por ejemplo en El Salvador

En Irán existe una cultura política de gran altura, acá estamos nosotros acostumbrados a campañas políticas de bajísimo nivel con descalificaciones, insultos, acusaciones etc. En Irán no se pintan las calles, ni las casas, ni se pega tanta propaganda, la campaña se basa mucho en las propuestas de los candidatos. La gente pues se avoca por las propuestas de su parecer.

En Irán las campañas son más honestas y más sanas, es tanto así, que si no hubiésemos estado conscientes de que había elecciones probablemente no nos damos cuenta, son dos mundos totalmente distintos.
 
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