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Con la muerte de Asghar Ali Engineer el islam pierde a uno de sus mejores intelectuales y a uno de los más cualificados teólogos musulmanes de la liberación. Nació en 1939 en Salumbar, Estado de Rajastán (India), en el seno de una familia chii ismaelí, de la corriente bohra. Su padre, clérigo y teólogo de esta tendencia musulmana,  le enseñó la lengua árabe y las ciencias islámicas. Engineer se graduó en ingeniería civil, profesión que ejerció en la Corporación Municipal de Mumbai y que durante un tiempo compaginó con sus actividades religiosas. Fundó la Asociación Redes de Acción Musulmana-Asiática, organización internacional que promueve los derechos humanos y la comprensión y la armonía entre las religiones del mundo asiático. Creó el Instituto de Estudios Islámicos, que promueve la paz y la no-violencia, y el Centro para el Estudio de la Sociedad y la Secularización (CSSS), y lideró el movimiento Dawoodi Bohra Progresista, cuyo objetivo es la recuperación de la matriz revolucionaria y liberadora del chiísmo ismaelí. Su activismo social, compromiso ético y  trabajo intelectual fueron reconocidos con varios doctorados honoris causa y numerosos premios nacionales e internacionales. Entre estos últimos está el Premio Nobel Alternativo en 2004 en Estocolmo “por promover durante muchos años en el Sur de Asia los valores de la convivencia entre religiones y comunidades, la tolerancia y el entendimiento mutuo”. 

El teólogo indio ismaelí tiene una concepción racional del islam, que estudia desde una perspectiva laica y democrática. Si algo enfatiza el Corán, afirma, es la lucha contra la ignorancia, que afectaba a la mayoría de la población, y la necesidad del conocimiento, que implica el desarrollo de la creatividad y la imaginación. “El aprendizaje y la búsqueda del conocimiento se convirtieron en la quilla de la cultura islámica”, asevera Engineer, quien lo demuestra con numerosos ejemplos: liberación de no pocas supersticiones; recuperación y difusión de los saberes indios, persas y griegos; observación científica de los fenómenos del universo; desarrollo de la filosofía y de la ciencia; surgimiento de una civilización basada en la espiritualidad, la filosofía y las ciencias físicas, etc.  

 Engineer remite los elementos liberadores del islam al Profeta Mahoma, a quien llama “el Libertador” ya que liberó a la sociedad árabe de las situaciones estructurales de opresión e injusticia, de la ignorancia y la superstición, de la esclavitud y la marginación. La teología islámica de la liberación se basa en la centralidad de la justicia, la opción por los marginados, la lucha contra la pobreza, la denuncia de la acumulación, la compasión y la benevolencia. 

Cree que el Corán proporciona a las mujeres una carta de derechos de la que nunca disfrutaron. Podían casarse o divorciarse libremente, sin atender a presiones familiares, sociales o ambientales y disponer de la custodia de sus hijos. Podían heredar y tener propiedades. ¿Y la poligamia? ¿No rompe esa tradición igualitaria? El Corán no aprueba ni la poligamia por placer ni los grandes harenes. Solo la acepta por razones de justicia. En caso contrario, lo que recomienda, más bien, es la monogamia. 
El Corán es un mensaje liberador para la humanidad El problema, observa Engineer, es que creyentes y dirigentes religiosos musulmanes a lo largo de la historia se desviaron de ese camino e hicieron alianzas con los opresores. Es necesario, por tanto, revertir la historia, recuperar los valores primigenios y vivirlos en la sociedad actual.   

La Cátedra de Teología y Ciencias de las Religiones, de la Universidad Carlos III de Madrid, en colaboración con Junta Islámica de España, ha publicado recientemente el primer libro de Asghar Ali Engineer en castellano: Teología islámica de la liberación (ADG-N LIBROS, Valencia). A él remito para un mejor conocimiento de este gran teólogo y activista social. 

 
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