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La Regenta Doña Mariana de Austria y el ostracismo de los judíos oraneses. 

Resumen: Orán por su excelente posición; la monarquía española pensó incluirla dentro de sus enclaves en el Norte de África. Así volvió como la corte Chica Orán y que se puede comparar con Al-Ándalus porque integró las tres religiones monoteístas; La musulmana, la cristiana y la judía en aquella época del siglo XVI y XVII. Los judíos se encontraban en Orán desde la época de los Reyes Católicos.  En efecto, la regenta doña Mariana de Austria decidió expulsar a los judíos oraneses y así terminara la historia de los judíos sefardíes en Orán. En este artículo intentamos ver la historia de los judíos oraneses desde la época de los Reyes Católicos hasta su ostracismo por parte de la regenta Mariana de Austria en un número reducido de palabras pero con un análisis medianamente profundo.   
Palabras claves: Ostracismo, judíos, regenta, Orán. 
  
Antes de abordar la acción del ostracismo de los judíos forjado durante el reinado de  Carlos II el hechizado, procuramos volver un poco a la zaga para estar al corriente de la historia de esta minoría de sefardíes en el presidio de Orán. Asimismo, conocer el crecimiento  de estos judíos que eran al principio tres en la época de Fernando el Católico y después incrementaron y ocuparon oficios muy importantes en Oran hasta el orden de la promulgación de su expulsión por la regenta Mariana de Austria en 1669.

La presencia hebrea en Orán, ciudad presidio, se puede establecer en el año de 1509, es decir desde la conquista castellana de la plaza por el arzobispo Jiménez Cisneros que considera Oran como su propiedad. Del mismo modo, y tras la conquista se permitió al judío Rubi Satorra (1) instalarse en la plaza como intérprete de la lengua arábe.  El numero de judíos aumentó a tan sólo tres unos años más tarde cuando Fernando el Católico otorgó una cédula que permitió a otros dos judíos Casino y Bensemerro vivir en Orán. Pero ahora nos preguntamos ¿por qué Fernando envío a estos dos judíos a Orán? ¿Era otro sistema de espionaje en la Corte Chica de Orán? 

En efecto, el objetivo principal del envío de los correspondientes o los que van y vienen como lo denomina Emilio Sola era para recaudar los derechos que correspondían al rey católico en los territorios de Tremecen. Según el Informe o la cédula de Fernando a Don Diego Fernández de Córdoba (2), gobernador de Orán el 30 de enero de 1512:“En que le manda haga que los repartidores señalen casa en que el Rey de Tremezen recaude en esta ciudad los derechos que a él le pertenezian y que a disposizion del menos porque los embaxadores del dicho rey de Tremezen habían supplicado…” (3). Mencionaba también en esta cédula las personas que se deben quedarse: “ las personas que han de venir para este efecto entre los quales son dos hebreos cuio nombre no se dize sino solo su apellido que el uno es cansino, y el otro havensemero…”(4)    
Con esta demostración ya se puede considerar que, rápidamente después de ocupar la plaza norteafricana de Orán; Fernando el Católico permite exclusivamente la presencia de tres judíos. El primer era el intérprete de lengua árabe y los otros dos recaudadores de impuestos. Esto a su vez muestra los diferentes oficios que ocuparía la comunidad hebrea en la Corte Chica de Orán en sus primeros años: interpretación y  recaudación.
    
En 1512 tres familias judías fueron autorizadas para  vivir en Orán. Sin embargo, en 1534 es decir en la época del Emperador Carlos V, se concedió otra cédula por la cual el número de casas de judíos en Orán queda fijado en un número de diez:“Otrossi porque soy informado que en Oran ay muchos judíos y algunos cristianos ynutiles que no sirven de cosa sino de comer los bastimentos, a de ver el dicho conde esto y dejando solamente diez casas de judíos y lo demás haga lo que le pareciere que convenga para que no este la ciudad ocupada de gente ynutil y sin probecho” (5)

  Así, se puede decir que la presencia de los sefardíes en Orán era necesaria. Pero se permite solamente la existencia de diez casas de judíos; y los demás según la cédula, deberían salir.  
A lo largo del siglo XVI, estas diez casas como nos informa Beatriz Alonso Acero habrían ido incrementándose si bien de forma débil, a causa del estrecho control mantenido por las autoridades. A finales del quinientos el control hacia el incremento demográfico de los hebreos de Orán se radicalizó aún más, llegando a ser motivo esencial y principal de los dos bandos de expulsión decretados contra estos judíos oraneses en la década final del reinado de Felipe II.(6)
Efectivamente en junio de 1591, el gobernador de Orán y Mazalquivir, D. Diego Fernández de Córdoba, ordena la salida de todos los judíos que se encuentran en esta plaza: mujeres, hombres, niños, así como de sus haciendas y criadas. Ahora uno se pregunta ¿cómo era la reacción de los judíos tras el decreto del gobernador de Orán? 
Para responder a esta pregunta tenemos que recordar que hay dos clases de judíos: los judios naturales y los judíos forasteros. A la sazón, los judíos naturales se declinaron a abandonar la ciudad, invocando que ellos, “an vivido en sus casas con la fidelidad retitud y limpieza que conviene al servicio del rey nuestro señor y sin perjuicio desta rrepublica sirviendo como mucha lealtad en los cercos y ocasiones que a avido en estas plaças”(7)
Por su parte, los judíos forasteros, rehusaron la orden y se declinaron a abandonar Orán, ya que ellos: “an de yr a tierra de turcos y moros donde ay tan poca justicia y verdad y gobiernan con tanta tirania, se les de licencia para que sus pobres haziendas puedan llevar en dineros y cosas que mexor les estuviese para que adonde fueren a parar se puedan mexor acomodar” (8)
Entonces ¿qué decisión va a tomar Felipe II frente a estos argumentos de los judíos naturales y forasteros? 
En efecto, Felipe II envió otra carta a Diego Fernández (9), otorgando un permiso a los judíos naturales para que se quedasen en Orán. Además encargó al licenciado Gómez de la Serna, alcalde mayor de Orán y Mazalquivir, una investigación para conocer quiénes eran los judíos naturales de Orán en el verano de 1591 (10). Después de la encuesta hecha por los judíos y cristianos nombrados por el alcalde: resultan 18 casas de judíos naturales en el Orán de 1591. 
Con la muerte de Felipe II y la llegada de su hijo Felipe III al trono, la cuestión se transformaría; la voluntad de la Corona respecto al núcleo hebreo oranés cambiaría. Ciertamente, en febrero de 1599, Felipe III muy influido por la relación de las 18 casas existentes, anula la orden de expulsión con la fecha de 4 de febrero de 1599, con los términos siguientes:“ porque después se ha visto la relación que embiasteis de las cassas de judíos que ay en la dicha oran y considerando que son solamente diez y ocho y que en todas ellas no ay sino hasta setenta personas y los anios que a que…por la cual os encargo y mando que los dexeis estar y residir en essa dicha ciudad tratar y contar como hasta aquí lo han hecho pagando los derechos y resçviendo las posturas de los que vendieron como los demás vecinos y que sean tratados como tales”(11)
Al leer esta cédula comprendemos que Felipe III quería que todos los judíos referidos a la lista de Isaac Cansino pudieran seguir viviendo en Orán y así lo hicieron. Otra cosa muy importante que debemos aludirla es la recomendación del rey Felipe III en cuanto al respeto y el buen tratamiento a estos judíos.

Sin embargo, el 11 de febrero de 1611 se volvió a reformar otro decreto en el que se toman otras medidas para estos judíos oraneses y empieza recogiendo el crecimiento en el número de casas de hebreos que viven en Orán. Entre estas medidas cabe mencionar lo principal que hemos encontrado en las fuentes: el gobernador adopta una serie de importantes disposiciones, principalmente orientadas a desterrar de la ciudad a todos aquellos judíos que hayan empezado a vivir en la urbe después del decreto por el conde de Alcaudete en marzo de 1598. Se declara la expulsión en un plazo de tres meses, aunque existieran judíos casados con alguna mujer perteneciente a alguna casa de las dieciocho casas permitidas. En cuanto a los judíos forasteros les darán un plazo de un mes para salir de Oran. Prohibir salir o entrar sin permiso previo del gobernador. Además no podrán comprar casa, ni ningún cristiano puede vendérsela.(12)

A pesar de las medidas tomadas, la gente hebrea se incrementó a diecinueve casas, donde viven 277 judíos, según las estadísticas hechas en el 10 de agosto de 1613 aludidos en una tabla hecha por la historiadora Beatriz Alonso Acero, donde se mencionan las familias y sus nombres.(13)

Entonces, este incremento supone casi cuatro veces mayor al de 1598. Ahora uno se pregunta ¿de dónde vinieron estos? y ¿cuáles son los motivos del incremento de judío en Orán? Seguro que el acrecimiento se debió a los matrimonios y nacimientos sucedidos en la última década. Esto es lo que se puede decir sobre los motivos; pero al ver el memorial de Sebastián de la Fuente, adjunto con la carta del conde de abril de 1613, quien atestigua que: “en todo este dicho tiempo no ha visto en la judería lo que de un año y medio a esta parte ha visto que es a verse venido a la dicha judería más de ciento cincuenta vecinos judíos a vivir en ella no aviendo en todo este tiempo más…”(14)
En cuanto a la época de Felipe IV, tenemos que mencionar a Jacob Cansino o Cancino que le menciona Caro Baroja diciendo que era protegido por el conde- duque de Olivares: “Era intérprete del conde-duque y hombre de su confianza (…), Cansino tenia tal autoridad por entonces que podía hablar libremente incluso con gentes sospechosas en materias de fe y, según alguun proceso, aparece relacionado con espías y judaizantes…”(15). Asimismo, añadió Caro Baroja que Jacob Cansino: “Jacob Cansino, ora urdiendo misteriosas intrigas, ora dedicado a trabajos intelectuales, ora preso, ora haciendo al rey”(16) 
Este último y con su nombre y de los judíos de Orán, encabezó en 1638 una representación de los judíos de Orán y otras aljamías magrebíes, con el propósito de comprar con una fuerte suma la autorización de residir en la capital. : “llevó un cuantioso presente de dinero, con el ánimo de parar un golpe que veían venir”(17). 

Sobre este proyecto, Cansino publicó en este mismo año (1638), en Madrid, en la imprenta de Francisco Martínez, una versión castellana, que dedicaba a su protector el conde-duque de Olivares, con este estas palabras: “Extremos y grandezas de Constantinopla, traducidos del hebreo por Jacob Cansino, hebreo de nación, lengua e intérprete en Oran de Felipe IV, y sus abuelos y antepasados desde el ano de 1556, que asistieron en aquella plaza”(18)
Justamente, podemos decir que hemos abreviado en primer lugar los antecedentes de la presencia judía en Orán antes de su ostracismo. Y ahora penetramos en el meollo del presente estudio científico que es la expulsión de los judíos oraneses por parte de la regenta. Pues a mediados del año 1667, reinando ya Carlos II, y en nombre de su madre, Doña Mariana de Austria, y el gobernador de Orán era Don Gaspar de Guzmán. Este último se presentó ante la Corte en su intención de eliminar esta minoría con un decreto que cita algunos motivos religiosos y de seguridad en la plaza: “la poca seguridad que puede tener la plaza con gente tan infiel” “hoy serán 500 judíos y que con sus esclavos llegarían a los 1000, y que han entrado algunas familias. que toda la guarnición apenas consta de 969 soldados…, es necesario sacarla de sus manos y como de su poder, echándose fuera de ella”(19)
El marqués señalaba también según la alusión de Julio Caro Baroja(20) que  los judíos, en su exaltación, cometían actos que se podían estimar escandalosos y muy hostiles a la religión cristiana, con asombro de los mismos moros. 

Otra vez se encomendaba la expulsión de los judíos. En conclusión, con tres navíos podría conducirse a todos los hebreos a lugares de Levante, como Salónica, o de Italia, como Liorna y las casas podrían comprárselas. El 31 de marzo de 1669, el marqués mandó que se ocupase la plaza principal de la ciudad con toda la infantería. Entró luego en ella y el sargento mayor entregó al escribano, también mayor del cabildo, un manuscrito que leyó éste en voz alta, y que contenía la orden de expulsión públicamente. Se daba a los judíos un plazo de ocho días, para arreglar sus asuntos antes de marcharse. Y el 1 de abril se reunieron en la alcazaba para organizarse.(21)
 Finalmente, sólo quedó en la plaza de Orán un judío que se llamaba Isaac Cansino porque decidió hacerse cristiano. Mientras los restantes arrancaron camino hacia Liorna. Pues así podemos decir que ya termina la historia de la presencia de los judíos en la Corte Chica Oran. La plaza donde habían vivido durante varias generaciones, concluyendo asimismo este episodio de la presencia judía en el doble presidio. Y la judería de aquella plaza se convirtió en albergue de cristianos. Así podemos decir que hemos sintetizado en una pocas líneas la historia de los judíos en nuestra ciudad Oran durante la ocupación española.

Bibliografía

Beatriz Alonso Acero, (2000), Oran y Mazalquivir 1589-1639 una sociedad española en la frontera de Berbería, ed. CSIC, Madrid. 
Gregorio Sánchez Doncel, (1991), Presencia de España en Oran (1509-1792), ed. TI, Toledo.
Julio Caro Barroja, (1978), los judíos en la España moderna y contemporánea, Madrid, ed. Istmo, vol. I, pág. 231 
Caro Baroja, J, (1972), Inquisición, Brujería y criptojudaismo, ed. Ariel, Barcelona.
Mercedes García Arenal, Beatriz Alonso Acero, (2003), Entre el Islam y occidente los judíos magrebíes en la edad moderna, subtitulo judíos en un mundo de frontera los recelos cristianos hacia la presencia judía en Oran ed. Casa de Velázquez, Madrid.  
Yahia Boaziz, (1987), la ciudad de Orán (Madinat Wahran), ed. Dar Algharb, Oran.





Notas

1 En un libro de Yahia Boaziz, (1987), la ciudad de Orán (Madinat Wahran), ed. Dar Algharb, Oran. ha mostrado que este judío ha ayudado al cardinal Jiménez, en la conquista de Orán. Y este último ha construido una torre, llamada torre Muna o torre del judío. Esta torre se encuentra en la parte superior del mar a lo largo de las puertas de la ciudad y donde se encuentran los almacenes de Satorra y todavía existe hoy en día. 

2 Era gobernador de Oran en un periodo de dos años (1510-1512).

3 AHN, Estado, leg 1749, sf. / 2” septiembre 1688. Carta del marqués de los Vélez gobernador de Orán y Mazalquivir a la regenta de Austria, citado por Caro Barroja, (1978), los judíos en la España moderna y contemporánea, Madrid, ed. Istmo, vol. I, Madrid, pág. 231; citado también por Beatriz Alonso Acero, (2000), Oran y Mazalquivir 1589-1639 una sociedad española en la frontera de Berbería, ed. CSIC, Madrid,  pág. 206-207.

4 Ibíd. 

5 AGS, guerra antigua, leg 514, f° 19, 1598 traslado de una cédula real otorgada por Carlos V al conde de Alcaudete, gobernador, el 4 de junio de 1534. Citado por Mercedes García Arenal, Beatriz Alonso Acero (2003), Entre el Islam y occidente los judíos magrebíes en la edad moderna, subtitulo judíos en un mundo de frontera los recelos cristianos hacia la presencia judía en Oran, ed. Casa de Velázquez, Madrid, pág. 224.

6 Ibíd., pág.  225.

7 AGS, guerra antigua, leg. 322, f° 208, 1591. Citado por Mercedes García Arenal, op.cit, pág. 225.

8 Ibíd. Lega. 322, f° 208, 1591 Ibíd., pág. 226

9 Nació en Oran en 1524 y murió el 27 de septiembre de 1601. fue el hijo de Luis Fernández de Córdoba, II Marqués de Comares y Francisca Fernández de Córdoba y de la Cerda. Fue conocido por los sobrenombres de  de Diego de África y el africano. Ha sustituido su padre como gobernador de Oran y Mazalquivir. 

10 El alcalde mayor procede a tomar juramento a cuatro judíos y a cuatro cristianos de Oran, quienes hacen la relación de los judíos allí habitantes en ese momento. Por parte judía declaran David Maque, Brahen Lixa, David el Haique y Halal de Haique, mientras que en representación cristiana acuden al jurado Hernán Rodríguez de Arana, Gaspar Quijano, Pedro Sevillano y el atajador Marcos Marín.

11 la copia se encuentra en AGS. GA. Leg. 642, sf./1605, citado Beatriz Alonso Acero, Oran y Mazalquivir... Op.cit, pág. 233.

12 Ibíd., pág. 234.

13 Ibíd., pág. 236.

14 Ibíd.

15 Caro Baroja, J, (1972), Inquisición, Brujería y criptojudaismo, ed. Ariel, Barcelona, pág. 63. por mas información véase También Vilar, J.B, (julio 1972), “Jacob Cansino, un judío en la corte de Felipe IV”, Maquen, Caracas, Mg, n°26.

16 Julio Caro Baroja, op.cit, pág. 231.

17 Ibíd.

18 Gregorio Sánchez Doncel, (1991), Presencia de España en Oran (1509-1792), ed. TI, Toledo, pág. 199.

19 Ibíd., pág.  201.

20 Julio Caro Baroja,  Los judíos en la…op.cit, pág. 231.

21 Ibíd., pág.  233.

*Markria souhila 
Profesora de la universidad de Mostaganem y colaboradora de la Revista Biblioteca Islámica
 
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