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La jornada electoral desarrollada el pasado 14 de junio en la República Islámica de Irán ha sido considerada un éxito por los seis aspirantes a la Presidencia y sus seguidores. Una participación de 72 por ciento, de los convocados, demostró que hay confianza en el sistema revolucionario vigente desde 1979. Existe diversidad y hay opositores radicales como en cualquier proceso. 36 millones 704 mil 156 votos fueron emitidos y de esa cantidad: 18 millones 613 mil 329 a favor de Hassan Rohani, un defensor de los valores que conforman la patria del Imam Jomeini.

  Hassan Rohani, considerado moderado, es un prestigioso clérigo musulmán chiita que luchó a la edad de 17 años contra el régimen despótico del sha Mohamed Reza Palevi y ha servido a la causa islámica desde la trinchera académica en la Universidad de Teherán, luego en el exilio en Escocia, donde obtuvo maestría y doctorado en Derecho por la principal Casa de Estudios Superiores de Glasgow, la Universidad de Caledonian; en diversos puestos públicos y como integrante del poder Legislativo. Unos minutos después de conocerse el resultado, fue felicitado por: Ali Jamenei, ayatola y máxima autoridad religiosa; Mahmud Ahmadineyad, presidente en funciones (2005-2013), los otros cinco candidatos: Ali Akbar Velayati, Mohamad Baqer Qalibaf, Mohamad Qarazi, Mohsen Rezzi y Said Yalili. Representantes y voceros de diferentes asociaciones de la población reconocieron el triunfo de Rohani y le han ofrecido su respaldo.

  Los gobiernos de Estados Unidos, Israel y algunos de la Unión Europea, apostaron por el triunfo de la abstención, el caos y la confrontación en Teherán, Qom y otras ciudades iraníes. No aceptan los postulados de la revolución islámica y desconocen la propuesta fraternal, de justicia social y participación popular que existe en la nación persa donde Ali Shariati y muchos patriotas ayudaron a construir la república orgullosamente musulmana y soberana de hoy.

  Absali Kadjodoi, portavoz del Consejo de Guardianes de la Constitución, agradeció a la población por participar con entusiasmo en los comicios celebrados el viernes 14 de junio, desde las 8:00 horas y hasta las 10 de la noche. Es el undécimo ejercicio democrático desde el triunfo revolucionario. Rohani saludó a sus compatriotas, les recordó que será el presidente de todos y reiteró algunas de sus promesas de campaña: un cambio que permita mejorar la economía; intentar reducir las sanciones impuestas por Occidente, que considera injustas; ampliar las libertades civiles y dar más oportunidad a las mujeres.
“Pido a Dios, el Todopoderoso, tener capacidad necesaria para poder cumplir con mis deberes. Es importante conocer las necesidades inmediatas de los ciudadanos y hacer el esfuerzo necesario para suministrarles lo que requieren. El siguiente paso es establecer la paz y la estabilidad en la economía del país. Es necesario habilitar las capacidades económicas y superar las deficiencias que existen en diferentes partes”, expresó Hassan Rohani en su primer mensaje público como presidente electo.

  Dirigentes musulmanes como Ahmadineyad y Rohani siempre invocan a Dios, porque están convencidos y orgullosos de sus creencias, que además, en el caso de Irán, tienen firmeza en la vida cotidiana y son compartidas por la inmensa mayoría de hombres y mujeres que forman esa gran nación que, en la historia de la humanidad,  ha sido cuna de civilizaciones. Administradores, alcaldes y presidentes en un sistema islámico, están sometidos a las leyes inspiradas en el Noble Corán, se reconocen como seres mortales que deben luchar en esta vida por el bienestar de su prójimo y procurar vivir en armonía y con respeto en las relaciones internacionales.

  Ahmadineyad y Rohani han defendido con pasión , aunque en cargos públicos diferentes, los derechos sagrados de la República Islámica de Irán. “Energía nuclear para todos, armas atómicas para nadie”, ha sido una de las consignas del actual gobierno desde el año 2005. “El gobierno de Washington, D.C., debe demostrar que no va a intervenir en los asuntos internos de Irán, que va a respetar los derechos legítimos del pueblo iraní y que dejará de lado las políticas unilaterales y hegemónicas contra el país persa. Sólo así se proporcionará el camino necesario para las conversaciones directas”, comentó Rohani a un grupo de periodistas reunidos en Teherán cuando se le preguntó sobre el futuro de la política exterior.

  Dignidad y valentía son dos valores que los musulmanes deben cultivar en sus vidas. Un gobierno que se proclame islámico, en cualquier continente, debe rechazar la opresión de potencias económicas que desean robar a las naciones los recursos naturales para sostener caprichos, despilfarros y lujos excesivos de autoridades y consorcios “democráticos” y “modernizadores”. Husain, el imam hijo de Ali y Fátima, nieto del profeta Muhammad, enseñó a los musulmanes a encarar la realidad cuando la tiranía y la humillación encadenaron la condición humana.

  A pesar de ser una nación amenazada y cuestionada, prácticamente desde el triunfo revolucionario de 1979, Irán ha dado prioridad a la inversión social sobre los gastos militares de legítima defensa. En febrero de 2009, Laura Secor, periodista observadora de la economía y la política interna iraní, escribió que el país persa “se ha ido convirtiendo en una nación moderna con pocos signos visibles de miseria”.

  El actual gobierno, con sede en Teherán, dinamizó y fortaleció sus relaciones con países de nuestra América, como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, cuyos dirigentes se oponen al imperio del Norte y su sistema neoliberal. Desde la perspectiva islámica no son aceptables los abusos, amenazas y atropellos realizados por autoridades británicas, estadounidenses e israelíes. Ahmadineyad exhortó a Rohani, luego de felicitarlo, a “servir y esforzarse para que se establezca la justicia y se amplíe el desarrollo de Irán”. La mayoría de los iraníes está unida en la defensa de su patria y sueña con tener relaciones de amistad y respeto con todas las naciones de la tierra. 

*Fernando Acosta Riveros es periodista colaborador del periódico La Jornada de Jalisco y la Revista Biblioteca Islámica
 
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