Menu


Es común que en las sociedades en donde carecen de los valores morales del Corán, las personas actúen de acuerdo a las circunstancias que se les presentan. Tendrán buen humor cuando la vida les sonría, pero cambiarán completamente cuando ese comfort se les haya ido. Carecen de paciencia ante la adversidad, esta actitud se refleja claramente ante una enfermedad.

La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer en Alá y en el último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas, en dar de la hacienda. Por mucho amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajero, mendigos y esclavos, en hacer la azalá y dar el azaque, en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. ¡Ésos son los hombres sinceros, ésos los temerosos de Alá! (Sura Al bacara, 177).

Cuando se atraviesa por ese tipo de problema (una enfermedad o lo que fuere), la verdadera fe en Alá hace que la persona sea firme y paciente. El Profeta Ibrahim (as) expresa esta verdad al afirmar: “me cura cuando enfermo,” (Sura Ach chóara, 80).

Los creyentes, al igual que el Profeta Ibrahim (as) saben que Alá creó tanto la cura como la enfermedad, y por ese motivo no se desesperan ante un hecho de esa magnitud, sino que le agradecen al Señor por esos años en que les permitió estar saludables. Ese entendimiento les permite ser agradecidos con Alá, aún cuando están enfermos.

Continúan siendo muy agradecidos y permanecen firmes ante un accidente o enfermedad. Ellos esperan que una vez en el Paraíso, Alá los recree con una forma tal que no se pueda comparar con el cuerpo humano. Esperan eso en retribución por su firme paciencia a la hora de afrontar varias dificultades. Por ese motivo saben que cualquier cosa que hayan sufrido en esta vida, los recompensará mediante un gran premio en el Más Allá.

Aquellos que carecen de fe debido al apego que tienen a este mundo no pueden ser pacientes y por eso caen en la desesperanza y el dolor. Por ejemplo, algunos que están lisiados prefieren morir antes que vivir en ese cuerpo, y a veces tratan de suicidarse. Al pensar que esta es la única vida que tienen creen que vivir con esos defectos y deficiencias tornan todo en algo carente de sentido. Si no se suicidan desarrollan una personalidad displicente y tratan de crearles problemas a los demás. Tanto si lo aceptan como si lo niegan, no hay manera de evitar tal situación. De todas maneras, si creen en Alá, estarán seguros de que les permitirá renacer en el Paraíso con un cuerpo perfecto y fuerte que no pueda ser dañado. Pero si no creen en Alá, sus vidas presentes y futuras en el Más Allá, serán destruidas debido a su ignorancia. Eso los llevará al Infierno.

El comportamiento de los que viven bajo la moral del Corán es muy diferente. Cuando están lastimados, pierden un órgano o padecen un desastre viven como si nada malo les hubiese acontecido. Como saben que todo es una prueba y que el resultado será positive esperan pacientes y hacen lo mejor posible para ser aprobados por  Alá. Aunque no puedan realizar esfuerzos físicos desarrollarán ideas que sirvan para recordar el Paraíso.

Aquellos que se alejan de Alá cuando enferman o se lastiman, no se  están percatando del grave error que cometen, ya que É l es el único que pue de curarlos. Sólo con el permiso de Alá dan resultados los doctores y las medicinas que les dan a los pacientes. Al entender eso solamente resta ser paciente y orar. Él hará lo mejor posible a través de los doctores y las medicinas en caso de que así deba ser.  

El Corán cita el ejemplo del Profeta Ayyub (as) quien siempre buscó refugio en Alá cuando estuvo enfermo. Alá lo felicitó y dijo: “Le encontramos paciente. ¡Qué siervo tan agradable! Su arrepentimiento era sincero.” (Sura Sad, 44).

Y a Job. Cuando invocó a su Señor: “¡He sufrido una desgracia, pero Tú eres la Suma Misericordia!” Y le escuchamos, alejando de él la desgracia que tenía, dándole su familia y otro tanto, como misericordia venida de Nosotros y como amonestación para Nuestros siervos. (Sura Al anbia, 83-84)

La moral suprema que mostró el Profeta Ayyub (as) al pasar por esa situación se refleja claramente en su rezo a Alá. Cuando estuvo enfermo y en problemas, confió en Alá con firmeza y paciencia, sabiendo que su salvación dependía solamente de la misericordia y compasión de Él.

Como podemos ver en ese y en otros casos, Alá ayuda a los que son pacientes. El siguiente versículo lo expresa así:

Tened paciencia, que Alá está con los pacientes (Sura Al anfál, 46)


http://harunyahya.es
http://en.a9.com.tr
http://es.a9.com.tr 
http://www.facebook.com/hy.espanol
https://twitter.com/HarunYahya_es



  
 
Top