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Por Bilal Portillo*

Cuando le solicité a Caralvá esta entrevista, me citó para reunirnos en la cafetería de un conocido almacén mexicano, llegado el día ahí estaba puntual a la cita, con una chaqueta negra y pantalones estilo “jeans” color celeste. Muy culto, excelente conversador y con un gran sentido del humor. Caralvá (como él prefiere ser llamado) es el fundador del único suplemento cultural impreso de El Salvador, además es un historiador y narrador, por eso el origen del Suplemento Tres Mil, La Memoria Histórica, procesos de insurrección y las nuevas tecnologías de comunicación fueron parte de los temas abordados en esta plática.

—Existe una institución cultural y ventana principal de la cultural salvadoreña que está por cumplir 24 años, y que se mantiene como el único suplemento cultural impreso en El Salvador, comentanos  brevemente cómo nació el Suplemento Cultural Tres Mil

El Suplemento lo fundamos Gabriel Otero y yo, con Gabriel nos conocimos en México. Luego al regresar nos encontramos en el funeral de su padre, como ya teníamos el antecedente de lo que se hacía en México, decidimos reunimos para fundar una revista cultural, Gabriel trabajaba para una agencia que se llamaba AFP, luego comenzamos a buscar apoyo y lo encontramos  en el Diario Latino; así comenzamos a publicar en 1989 en la sección de Sábados Culturales, fueron 27 ediciones, es preciso aclarar que esto es previo a la fundación del Suplemento. Después el 24 de marzo de 1990 inició oficialmente el Suplemento Cultural  Tres Mil.

—¿Y el nombre cómo surgió?

Esa fue una discusión que tuvimos con Gabriel, yo le sugerí varios nombres como Siglo XXI, Tercer Milenio, Tres Mil, Micro-Chip y Última Generación 21, todos apuntaban al inicio de un tercer milenio. Y fue así como nos decidimos por el nombre Tres Mil.

—¿Cómo cambió el panorama cultural salvadoreño con la aparición del Tres Mil en escena?

El Suplemento fue un hito, acordémonos que estábamos aún en guerra, era un clima armado, muchas personas pensaban que no era posible un aporte cultural en medio de una guerra y menos un aporte integrador y plural, por ejemplo en el Suplemento colaboraron personas de izquierda, derecha, centro, religiosos, no religiosos, y conservadores por igual. Ese fue un gran aporte que funcionó y logró cambiar el panorama cultural y no solo funcionó, sino que demostró el vigor de la creación salvadoreña en todas las líneas de la cultura (pintura, poesía, ensayo, escultura, fotografía etc.).



—Pero muchas personas piensan que el nacimiento del Tres Mil surge de la necesidad de espacios culturales para gente de izquierda

Para nada, por ejemplo en los primeros ejemplares hay gente como Matilde Elena López, David Escobar Galindo, Francisco Andrés Escobar, Rafael Lara Martínez, José Roberto Cea, todo esto hace obvia la pluralidad del Suplemento, lo que pasaba es que mucha gente pensó que en El Salvador no había capacidad para hacer algo así, y eso no era cierto,  lo que faltaba era un lugar para publicar y alguien que se atreviera a hacerlo; y es en ese sentido donde entra en juego la gran visión de Francisco Valencia  al permitir que se publicara en el periódico el Suplemento Tres Mil.

—Me imagino que hubo reclamos de algunos sectores por publicar material de gente relacionada con la derecha

Sí, hubo gente que nos decía que por qué le publicábamos a gente como David Escobar Galindo, teniendo en cuenta que personas como él tenían todos los periódicos para publicar, y yo les respondía que era mejor que estuviera con nosotros que fuera de nosotros. David publicó en ese momento narrativa como Devocionario y Ejercicios Matinales que acompañaron todo el proceso de diálogo y negociación. Así le otorgamos a la nación el privilegio de incluir a todos los excluidos, lo que al final conformó una gran riqueza cultural que está reseñada. El Suplemento demostró que había espacio para todos, y fruto de ello son las primeras publicaciones de los que después se convirtieron en ganadores de reconocimientos importantes como Rafael Lara Martínez, Matilde Elena López, Francisco Andrés Escobar, el pintor Carlos Cañas, Augusto Crespín, Rolando Elías y su hermano, etc.

—¿Por qué otros medios impresos no hicieron algo parecido o mejor que el Suplemento Cultural Tres Mil, teniendo en cuenta que tienen mayores recursos materiales a su disposición?

Me atrevería a decir que es una falta de visión histórica y social, y creo que su enfoque obedece a criterios económicos y no culturales, no existe el coraje para promover a valores nacionales, por ejemplo muchos valores culturales publicaron primero en el Tres Mil, autores como Claudia Hernández, Otoniel Guevara, Jorge Galán, Horacio Castellanos Moya, Miguel Huezo Mixco, etc. El porqué no lo hacen otros medios, en realidad creo que se debe a que su enfoque cultural es muy limitado.

—¿Y con la aparición de medios digitales hubo desde tu punto de vista algún cambio positivo a nivel cultural?

Las situaciones digitales tienen el problema que son propiedad privada, y no hay registro físico lo que puede ser una situación de gran vulnerabilidad, porque toda la información puede desaparecer de un día a otro, se puede abrir un cuenta en redes sociales, comprar un dominio, crear un correo, pero no son realmente nuestras. Ahora no hay duda que la rapidez de la información está en lo digital pero ¿Realmente ayudan herramientas como las redes sociales a construir cultura? Creo que no siempre, por ejemplo leer unas dos mil páginas en Facebook no siempre ayuda culturalmente, pues no todo lo que ahí se publica es cierto o tiene valor cultural. 

—24 años de Tres Mil pesan, ¿qué podemos esperar del Suplemento para el  futuro?

Yo me siento feliz de compartir con mucha gente la modestia de ver sus escritos impresos, con el Tres Mil se inauguró una nueva tradición cultural en El Salvador con una gran pluralidad en tiempos de guerra. Esto no es mío, es parte de la gente, esperemos que el Suplemento pueda seguir muchos años más.

—Una cuestión muy cercana al tema de la cultura es el de la Memoria Histórica, ¿a qué se le puede llamar Memoria Histórica?

La historia es un elemento trascendental, un pueblo sin memoria es un pueblo sin identidad, si construimos historia somos dueños de la nación, la Memoria Histórica es algo que se construye con los aportes de investigaciones, libros y documentos primarios. Si no estudiamos la historia lo que sucede es que nos regalan mitos y leyendas con suma facilidad. La Memoria Histórica reside en la vigencia de los pueblos y la divulgación de su historia y legado. Entonces Memoria Histórica es construir conocimientos, discutirlos y analizarlos.

—Acabas de publicar una investigación que va en esa línea de desenterrar conocimientos

Allá por el año 2010 la Universidad Tecnológica convocó a un concurso de ensayo sobre el Primer Grito de Independencia de 1811, surgió entonces la idea en mí de investigar sobre esa época, y es así como me dediqué a revisar libros, diccionarios y documentos primarios sobre ese momento. Durante un año y medio estudié un documento llamado Proceso de Infidencia contra los Próceres Salvadoreños, que se ha tenido como inexpugnable porque está escrito en castellano de siglo XIX y porque existe un monumental desorden, con fechas que no son correlativas y una gran cantidad de citas legales, entonces tuve que ordenar todos esos documentos y así desentrañar sus conocimientos. Por ejemplo entre los hallazgos te cuento que la familia Arce, los Delgado y los Rodríguez tenían deudas exorbitantes que superaban el Presupuesto General de la Nación, otra cosa interesante es la participación de indios y africanos en los procesos de insurrección, también resulta interesante  que el levantamiento de 1811 se detonó por un proceso de Francisco Ramón y Casaus (Arzobispo del Reino de Guatemala) quien ordenó un arresto ilegal de Manuel Aguilar, estas son cosas que la historia oficial no ha querido divulgar. Bueno así nació la investigación El Salvador Insurgente 1811-1821.

—En su investigación se pone de manifiesto el papel que jugaron las mujeres y los afro-descendientes, esto va en contra de la creencia popular de que en El Salvador afro-descendientes no hubo ni hay y que las mujeres no tomaron parte en los procesos de insurrección de la época


Mucha gente quizá no conozca que el movimiento de insurrección de 1811 en Metapán, estuvo capitaneado y dirigido por dos afro-salvadoreños que iban al mando de 500 hombres, de tal manera que el motor fundamental de muchos movimientos de insurrección en El Salvador fueron indios y afro-salvadoreños.
El caso de las mujeres es interesante porque toman las armas en Metapán y defienden a sus maridos prisioneros y llaman a la insurrección, un caso llamativo es el de la hermana de Manuel José Arce, quien lucha con los dineros de su herencia para liberar de cargos a su hermano. A pesar que las mujeres sí fueron excluidas de los procesos electorales, combaten  con bravura y coraje junto con los hombres y llaman a la insurrección y también participan en confabulaciones políticas.

—Y por qué no se dice mucho sobre eso

La historia debe partir por la persona y no por el Estado, no hay recurso, financiamiento, ni becas, ni estímulo para desarrollar áreas en la investigación, esto trae como consecuencia el subdesarrollo histórico. De no ser por algunas universidades como la Universidad Tecnológica, Don Bosco y Nacional no habría nada. Entonces hay un abandono que se traduce en falta de investigaciones.

—La investigación también baja de los altares a algunos personajes destacados de la época

Es interesante por ejemplo el caso del Presbítero y Dr. José Matías Delgado a quien se le encuentra armas en su casa unos trabucos por cierto, también cuando a los próceres se les pregunta si participaron en el movimiento de 1811 en las declaraciones juradas dicen que no participaron, otro dato, un africano fue condenado a diez años de esclavitud por su participación en los movimientos de insurrección, es muy interesante darse cuenta que era el pueblo el que por lo general era condenado.

—Y en ese tiempo había dos iglesias, cómo es posible tal situación

Había una Iglesia Imperialista a favor de la Monarquía Española que tiene como ejemplo al cura mexicano Hidalgo y Morelos y la Iglesia Americana que tiene a los hermanos Aguilar como líderes.  Es curioso porque la Iglesia no era una unidad, había una Iglesia con doble discurso, por un lado una iglesia que buscaba el sometimiento del pueblo del Reino de Guatemala y otra iglesia que buscaba la insurrección y es esa iglesia la que se lanza en busca de la independencia, estos curas de la Iglesia Americana (Los hermanos Aguilar) acompañan la insurrección y por eso los encarcelan.

*Ensayista, editor de la Revista Cultural Biblioteca Islámica (www.redislam.net), y director de Arte y Cultura de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador (www.islamelsalvador.com )
Facebook: /islamsv
Twitter: @islamsv

islamelsalvador@gmail.com

Fotografía de Rob Escobar

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