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La búsqueda de empleo en El Salvador constituye un reto para la mayoría de salvadoreños, y esto es porque el ciudadano promedio no cumple con la mayoría de los requisitos que exigen los perfiles de los puestos ofertados en la mayoría de empresas, aunado a ello el hecho de ser musulmana convierte la búsqueda de empleo en una tarea casi titánica, en un país donde la religión oficial es la católica y que a pesar que existe libertad para el ciudadano salvadoreño de profesar la religión que desee, al momento de aplicar a una empresa por una determinada plaza de trabajo nuestros derechos como ciudadanas salvadoreñas se ven violentados.

Si hablamos de una oferta de trabajo común encontrada en los clasificados de cualquier periódico local, las exigencias en la mayoría de los casos son haber alcanzado un nivel universitario, hablar inglés como segunda lengua, y claro no pasar de los 25 años de edad contando con cinco años de experiencia laboral, ese es el perfil utópico con el que nos encontramos día a día, sin contar el hecho que junto a estos perfiles para ciertos trabajos se ve reflejada la discriminación de género y religión, algunos empleadores exigen que apliquen solo hombres a las plazas ofertadas, o que el aspirante pertenezca a cierta iglesia cristiana y que cuente con una referencia pastoral para poder optar al trabajo ofertado de lo contrario no será tomado en cuenta.

1-Situación educativa

En primer lugar, en lo que respecta a las exigencias en materia de educación y experiencia laboral las cuales son primordiales dependiendo del área en que se pretende laboral, constituyen una limitante para la mayoría de la población, y la razón de ello es que no contamos con una población que cumpla con los requisitos laborales que se presentan en la actualidad. En materia de educación el país se enfrenta a grandes retos para lograr que su población logre ser competente y capaz en el mundo globalizado y tecnológico en el que vivimos, para que de esa forma se impulse no solo el desarrollo humano de la población sino esta a su vez sea una herramienta de progreso para la nación. Según los datos mostrados en el perfil de El Salvador en el informe del Sistema de Información de Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL) con base en La Encuesta de Hogares y Propósitos Múltiples (EHPM) de la DIGESTYC en 2010, el porcentaje de la población analfabeta de 15 años y más es del 15.5%, el nivel educativo alcanzado entre la mayoría de la población es el nivel primario, se refleja una tasa de escolarización del nivel primario del 90% de la población, pero cuando hablamos de la población que accede a un estudio universitario los números se reducen drásticamente, tan solo el 19% de los jóvenes de entre 20 y 21 años logran acceder a los estudios universitarios y solo el 53% de la población de entre 30 y 33 años logra terminar el nivel superior. Lo cual nos demuestra que estas oportunidades laborales son viables para un reducido número de ciudadanos que han sido capaces de acceder a un estudio universitario y finalizarlo. Basándonos en esta estadística no podemos esperar tener jóvenes de 25 años de edad con una carrera universitaria finalizada y que cuenten con cinco años de experiencia laboral.

2-Situación de género

En segundo lugar, a pesar que las mujeres se han abierto espacios en la política, han logrado colocarse en puestos gerenciales de grandes empresas, aún tenemos cierto grado de discriminación de género, lo cual es contradictorio ante el hecho que en El Salvador de acuerdo a los resultados del VI censo de población y V de vivienda realizado en el año 2007 por la DIGESTYC1 el 52.7% de su población son mujeres y el 35% de los hogares son mujeres las jefas del hogar, lo cual nos indica una urgente necesidad de evitar la alienación de las mujeres en el campo laboral, cuando la economía de muchos hogares depende de su labor productiva. Existe una evidente desigualdad entre hombres y mujeres en el mercado laboral salvadoreño, citando los indicadores de género del mercado de trabajo presentados en la investigación “Mujer y mercado laboral 2012” por ORMUSA2 López (2012, p. 7) dice que “Al año 2011 el 38.8% de los hogares liderados por mujeres están en pobreza, el 47.5% de las mujeres en edad de trabajar no reportan algún tipo de ingreso, el 70.1% de las mujeres económicamente inactiva se dedican a quehaceres domésticos/obligaciones familiares, el 56% de las mujeres ocupadas están en sector informal (urbano) y el 36.5% en situación de subempleo (urbano), sólo el 27.3% de las mujeres afiliadas a las AFP son cotizantes activas, los hombres ganan un 16.3% más que las mujeres, el 8.2% de las mujeres asalariadas están sindicalizadas y el 38.8% de las mujeres en el sector privado han firmado contrato de trabajo”, todo ello refleja una latente vulnerabilidad en materia de derechos de las mujeres, a pesar de las disposiciones contenidas en el Código de Trabajo, la Constitución de la República y demás normas vigentes en la República de El Salvador, la causa de dicha vulnerabilidad es la discriminación de género presente en nuestra sociedad, incluso tomando en cuenta que en el último quinquenio se han hecho importantes esfuerzos para erradicarla muestra de ello es la creación de la Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las mujeres en el 2011 y que está vigente a la fecha. 

3-Discriminación religiosa

Por último tenemos la discriminación religiosa en el mercado laboral, este es un punto que atañe a minorías, pero esto no lo hace menos importante, todo lo contrario es junto con la discriminación de género uno de los retos que tiene la nación para fomentar la tolerancia y erradicar la discriminación en la sociedad salvadoreña. La religión oficial reconocida en El Salvador es la Iglesia Católica, como lo dice el artículo n° 26 de la Constitución de la República de El Salvador: “Se reconoce la personalidad jurídica de la Iglesia Católica. Las demás iglesias podrán obtener, conforme a la ley, el reconocimiento de su personalidad”, sin embargo, este mismo artículo establece la libertad a las demás religiones de obtener su personería jurídica para su ejercicio, tal es el caso de la Comunidad Islámica Shiita de El Salvador la cual recibió su personería jurídica el pasado 14 de Mayo del 2010 de parte del Ministro de Gobernación Humberto Centeno. En lo que respecta a un trato igualitario de los ciudadanos de la República de El Salvador su Constitución en el artículo n° 3 dice lo siguiente: “Todas las personas son iguales ante la ley. Para el goce de los derechos civiles no podrán establecerse restricciones que se basen en diferencias de nacionalidad, raza, sexo o religión”.

Por otro lado encontramos en el Código de Trabajo el Principio de Igualdad y no discriminación arbitraria en el empleo y la ocupación en el artículo 12 que recita así “El estado velará por el respeto de los principios de igualdad de oportunidades y de trato en el empleo y la ocupación, incluyendo el acceso a la formación profesional”, así mismo más adelante tenemos el Principio de igualdad y no discriminación salarial en el artículo 123 que dice “Los trabajadores que en una misma empresa o establecimiento y que en idénticas circunstancias desarrollen una labor igual, devengarán igual remuneración cualquiera que sea su sexo, edad, raza, color, nacionalidad, opinión política o creencia religiosa”. Según las leyes vigentes que rigen a la República de El Salvador, éste es un estado democrático que vela por la libertad de sus ciudadanos de profesar la religión que desean y que esta no sea un motivo de discriminación en ningún ámbito menos en lo laboral como ya lo hemos visto en el Código de Trabajo, pero la realidad que vivimos es otra. En la última década los practicantes del Catolicismo han disminuido, y en contraparte ha venido aumentando el número de practicantes cristianos de diferentes denominaciones, así como también el aparecimiento de religiones diferentes al Cristianismo, entre estas religiones no cristianas tenemos al movimiento Hare Krishna, el Budismo, Judaísmo y el Islam, haciendo énfasis en esta última para dar a conocer la discriminación religiosa que vivimos las mujeres musulmanas en nuestro país al momento de aplicar a un empleo que se ajuste a nuestra educación y profesión. Practicar una religión diferente al Cristianismo en El Salvador rompe con el estereotipo del típico ciudadano salvadoreño, e incluso se suele ser confundido como una persona de origen árabe cuando sencillamente somos salvadoreñas que hemos optado por abrazar el Islam como religión y como ciudadanas salvadoreñas hacemos uso de nuestros derechos civiles de practicar la fe que hemos elegido libremente conscientes que nuestras prácticas en ningún momento alteran el orden público, lo que en consecuencia nos lleva a vestir de una manera diferente con el objetivo de practicar correctamente nuestra religión, pero nuestro modesto atuendo con el velo islámico ha sido un obstáculo para el desempeño de nuestra vida productiva, si bien es cierto que nuestra comunidad islámica naciente y en crecimiento en la actualidad es pequeña, contamos con miembros que tienen una preparación profesional universitaria, entre las pocas mujeres musulmanas salvadoreñas nos encontramos maestras, sociólogas, abogadas y psicólogas, sin embargo, al momento de aplicar a una plaza de trabajo de acuerdo a nuestra profesión, lo que menos se discute para brindarnos la oportunidad laboral es nuestro perfil profesional y de experiencia laboral, y el tema se centra en nuestro atuendo islámico, y al final terminamos siendo víctimas de la discriminación religiosa y no se nos permite desempeñarnos en nuestra área, de una manera sutil el empleador para no herir sensibilidades nos dicen infinidades de excusas sin fundamento para que no seamos tomadas en cuenta como una opción para dicha plaza de trabajo. En otras ocasiones, sencillamente nos toca abstenernos de aplicar a algunas ofertas de empleo, ya que aunque cumplamos con el perfil requerido, se exige ser cristiano y contar con una referencia pastoral, que en algunos casos es entendible y se respeta la petición de la institución, porque desean mantener la línea religiosa de la misma. Por otro lado, hemos encontrado oportunidades laborales donde no se nos discrimina por nuestro velo islámico (hiyab), todo lo contrario ha sido de agrado para el empleador la manera recatada en nuestro vestir, y este es el caso de los empleos en centros de llamada tanto de español como inglés, en servicio de atención al cliente o ventas por teléfono, sin embargo hacemos hincapié en las situaciones en que hemos vivido la discriminación religiosa, por el hecho que contamos con miembros profesionales que beneficiarían oportunamente al desarrollo humano sostenible de nuestro país, si se nos diese la oportunidad de desempeñarnos en cargos de acuerdo a nuestra profesión, sin importar que nos cubramos el cabello y nos vistamos de una forma modesta, lo cual no es un obstáculo para el desempeño de nuestras actividades laborales.   
En el campo laboral nuestro país tiene grandes retos comenzando por mejorar su propio capital humano, como hemos visto existe una marcada deficiencia en el perfil educativo lo que imposibilita a la mayoría de la población a optar por un empleo bien remunerado, es necesario y urgente para nuestro país en vías de desarrollo mejorar el perfil educativo a nivel nacional en aras de propiciar el adecuado desarrollo humano de su población, y de la mano con esta proyección de alcanzar un mayor perfil educativo, cabe destacar que en nuestro país no hacen faltan leyes que erradiquen la discriminación sea esta de género o religiosa, lo que hace falta son entes que velen por el cumplimiento de las mismas y aseguren a sus ciudadanos la igualdad de oportunidades laborales, sin distinción de género o religión, fomentando así la cultura de la tolerancia en la sociedad que tanta falta hace y de esa manera el estado aproveche su propio capital humano que impulse el desarrollo y el progreso como nación.        

Bibliografía

Constitución de la República de El Salvador.
Código de Trabajo de la República de El Salvador.
Resultados del VI Censo de población y V de vivienda 2007. Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC). Ministerio de Economía.
Sistema de información de tendencias educativas en América Latina www.siteal.iip-oei.org perfil de El Salvador.
Mujer y mercado laboral 2012. Organización de Mujeres Salvadoreñas por la Paz (ORMUSA). El Salvador, Centroamérica.

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