Menu



En Centro América es poco el estudio serio que se lleva a cabo en el mundo académico sobre los temas islámicos y del Oriente Medio, esto a pesar que es en ese lugar en donde se configura gran parte de la nueva geo-política mundial, por eso resulta interesante la experiencia de uno de los pocos expertos sobre el tema que hay en la región. Ese experto tiene nombre y apellido, se trata de Sergio Moya Mena, catedrático, académico y coordinador del único centro de estudios islámicos y del Oriente Medio de la región (El Centro de Estudios del Medio Oriente y África del Norte de la Universidad Nacional de Costa Rica), autor de varios libros, ensayos y artículos sobre el tema. Por eso vale la pena leer sus reflexiones en esta entrevista.

Por Bilal Portillo 

1-Hablemos sobre los estudios del Oriente Medio en la región. ¿Por qué desde su perspectiva aún no existe en Centroamérica (con la excepción de Costa Rica) un interés de parte de las instituciones académicas de estudiar seriamente al Oriente Medio y el Mundo Islámico?

Quizás el interés ha existido, pero no se cuenta con los recursos o materiales o humanos para dedicar atención de forma sistemática a estos temas desde las universidades. Han habido iniciativas de distinta intensidad y alcance en casi todos los países, pero desarticuladas. Casi todas concentradas en el estudio de las migraciones árabes, pero dejando por fuera otros aspectos relevantes como la religión o la historia. En todo caso, creo que hay en la región una necesidad de encarar estos temas con la seriedad y rigurosidad que solo la academia puede aportar y eso es muy positivo.

2- ¿Precisamente la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA)cuenta ya con el primer centro de estudios árabes, islámicos y afro-asiáticos, cuál es el impacto que esto tiene en el mundo académico costarricense y centroamericano? 

La iniciativa del Centro de Estudios de Medio Oriente y África del Norte (CEMOAN), es relativamente reciente (tres años). Aspiramos a hacer del centro un referente sólido de los estudios de Medio Oriente en el país y la región, y para eso, hemos querido enfocar buena parte de los esfuerzos al estudio de las relaciones contemporáneas entre Medio Oriente y América Latina. Para esto, disponemos de una publicación trimestral llamada "Al Kubri" (El Puente), que analiza los distintos aspectos de las relaciones entre ambas regiones: comercio, diplomacia, cultura, religión, academia, defensa, etc. Tenemos también una serie de publicaciones denominada Reportes del CEMOAN, que analiza temas de coyuntura. 

Finalmente, hemos organizado cursos cortos dirigidos a la comunidad universitaria y el público en general. El primero fue sobre el Islam Chiíta en el Medio Oriente contemporáneo y el más reciente sobre geopolítica del Medio Oriente. Ambas fueron experiencias muy satisfactorias. Este semestre organizamos un curso corto sobre finanzas islámicas y para el segundo semestre del 2014, tenemos programado un curso sobre Wahhabismo y Salafismo. En términos generales, esperamos que estas iniciativas contribuyan a llenar un vacío de información veraz sobre Medio Oriente y el Islam.

3- Siria, Irán, Egipto, Líbano, Turquía son algunos de los países que experimentan cambios políticos usted estuvo en esos lugares en donde la experiencia política, social y religiosa emana con gran intensidad ¿qué clase de reflexiones le dejó semejante vivencia?

Son muy diversas. El mundo islámico es muy heterogéneo desde el punto de vista cultural. No podemos entenderlo a partir de esquemas simplistas, pero nuestro problema es que muchas veces sustentamos nuestras opiniones respecto al Islam, los árabes y los otros pueblos de Medio Oriente, a partir de prejuicios y estereotipos. Conocer de manera directa la realidad te permite desarticular esas distorsiones que generan miedos, odios y no fomentan la convivencia y el diálogo intercultural e inter-religioso, temas que creo, son muy importantes en nuestros días. 

Quizás, el aspecto que ha sido más significativo de estas experiencias ha sido la dimensión humana. Lo que siempre me ha impresionado de las sociedades islámicas es la calidez, cordialidad y hospitalidad de la gente. El Profeta Muhammad (Que la Paz sea con Él) dijo: "La sonrisa en el rostro de tu prójimo es un acto de caridad", y efectivamente, ya fuese en el Kurdistán, en Isfahán o El Cairo, he encontrado siempre personas bondadosas y nobles que me han demostrado que el Islam es básicamente una religión de paz.

4- ¿Si tuviera que definir en pocas palabras y en base a su propia vivencia cuáles son las ideas básicas sobre las cuales se sostiene la actividad política del Mundo Islámico, cómo las definiría?

Dado el carácter holístico del Islam resulta muy difícil separar religión y política, incluso allí donde han habido intentos de institucionalizar el secularismo y el laicismo. Son dos aspectos de la vida social que muchas veces se mezclan y se articulan. En muchos países es la Sharia la que rige y determina toda la legislación, aunque aquí también encontramos muchos matices entre un país y otro.

5- ¿El caso por ejemplo de una revolución como la iraní que hace poco celebró su aniversario 35, cuál es el impacto de este movimiento a nivel mundial, y específicamente en América Latina, si es que en algo ha logrado impactar?

La Revolución Iraní tuvo una indudable influencia, especialmente en Medio Oriente. Contribuyó a dinamizar el Islam como elemento político movilizador, cuando otras ideologías movilizadoras de masas estaban en franca decadencia, como el nacionalismo. 

En América Latina me parece que el referente fundamental fue su condición de revolución anti-imperialista. Y es así como se establecen vínculos con procesos revolucionarios paralelos, como el que se llevaba a cabo en Nicaragua en esa misma época. La Revolución Iraní va entonces a establecer lazos importantes con la Nicaragua sandinista e incluso con Cuba.

En el caso de las comunidades islámicas y concretamente las chiitas de América Latina, la Revolución Islámica dio a estos colectivos un sentido de identidad del que –por distintas razones- carecían antes de 1979. Es el caso de los chiitas argentinos, los brasileños e incluso los colombianos.

6- ¿También las llamadas primaveras árabes cumplieron años, qué es lo que realmente dejaron estos movimientos y por qué gradualmente perdieron fuerza?

Cualquier balance se remite por el momento a lo preliminar. Las revueltas respondían originalmente a una agenda de demandas como “hurriyah, izzah, karamah” (libertad, empoderamiento y dignidad). Reivindicaciones incubadas a través de décadas de autoritarismo, represión, violación de los derechos humanos y falta de oportunidades económicas. Con la excepción de Túnez, donde se ha llevado a cabo una transición relativamente exitosa y en menor medida el caso de Marruecos, los demás escenarios presentan balances muy limitados en cuanto a la satisfacción de esa agenda de demandas. En Egipto, estamos ante un proceso de restauración autoritaria marcado por el regreso de los militares como “regentes” del sistema político. En los países del Golfo Pérsico las revueltas han sido brutalmente reprimidas por las petro-monarquías apoyadas por Occidente. En Siria, la guerra civil amenaza seriamente la continuidad misma de este país como un Estado-nación unificado. 

Podemos hablar de un ímpetu revolucionario que caracteriza las primeras etapas de las revueltas y de una reacción contra-revolucionaria orquestada por quienes se aferran al statu quo y para esto han recurrido a todos los medios para mantener su influencia y privilegios. Esto ha incluido por ejemplo, exacerbar las diferencias sectarias en toda la región y especialmente en Siria, Líbano e Irak. 
Pese a todo esto, me parece que el gran legado que han dejado las revueltas árabes ha sido el hecho de que los pueblos han perdido el temor frente a los tiranos y esto, a largo plazo, continuará siendo el principal factor de cambio en la región. 

7- ¿Para finalizar qué le ha parecido el diálogo entre Irán y algunos países occidentales como EE.UU, y cuál es la situación en que estos acercamientos dejan a Israel?

A partir del acuerdo preliminar del pasado noviembre se han planteado muchas expectativas respecto a la posibilidad de alcanzar un “acomodo” entre la República Islámica y sus pretensiones nucleares y las principales potencias occidentales. El acercamiento que hemos visto en los últimos meses entre las partes muestra una enorme sensatez político-diplomática, y es que lo último que requiere el Mundo es otro conflicto armado en el convulso Medio Oriente. Si el acuerdo prospera, podemos esperar cambios importantes en la región. 

Obviamente, que la posibilidad de una guerra contra Irán se disipe a partir de un acuerdo diplomático, termina aislando a aquellos que desde posiciones extremistas, han venido promoviendo un “ataque preventivo”, como Israel. Este país experimenta un creciente aislamiento internacional, no solo por sus posiciones sobre el programa nuclear iraní, sino también debido a la continuidad de la ocupación militar de los territorios palestinos. Prueba de lo anterior es el creciente éxito de la campaña global de boicot, desinversiones y sanciones (BDS) contra Israel, que demanda que este país cumpla con el Derecho Internacional y los principios universales de los Derechos Humanos.

*Bilal Portillo es editor de la primera revista islámica digital de América Latina ( www.redislam.net ), y director del Área de Arte y Cultura de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador ( www.islamelsalvador.com )

Facebook: /islamsv
Twitter: @islamsv

1 comentarios:

  1. Antonio Barrios Oviedo26 de febrero de 2014, 8:01

    Te felicito Sergio, muy bueno tu análisis

    ResponderEliminar

No se permite bajo ningún criterio el lenguaje ofensivo, comente con responsabilidad.

 
Top