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Por Andrea Bistrich

ENTREVISTA CON KAREN ARMSTRONG

Karen Armstrong fue monja católica durante nueve años, antes de dejar su congregación e ir a estudiar a Oxford. Ahora está entre las más renombradas académicas y es autora de varios ensayos y libros sobre religiones comparadas. Es miembro de la Alianza de Civilizaciones, una iniciativa de Kofi Annan, cuyo objetivo es combatir el extremismo y potenciar el diálogo entre Occidente y el Islam. En esta entrevista Karen Amstrong abordó varios temas (política, religión, extremismo etc.) de interés mundial.

Por Andrea Bistrich

ANDREA BISTRICH: El 11/9 se ha convertido en el símbolo de grandes hostilidades entre el Islam y Occidente. Después de los ataques muchos Americanos se hicieron la pregunta: “¿Por qué nos odian?” asimismo hubo varios debates sobre si el Islam es una religión violenta. ¿Es el Islam una religión violenta?

KAREN ARMSTRONG: Ciertamente no. Existe mucha más violencia en la Biblia que en el Corán; la idea que el Islam se impuso por la espada es una ficción occidental, fabricada durante el tiempo de las cruzadas, cuando de hecho, fueron los Cristianos Occidentales quienes peleaban brutales guerras santas contra el Islam. El Corán prohíbe la agresión y permite la guerra sólo en defensa propia; el momento en que el enemigo solicita la paz, el Corán insiste que los musulmanes deben dejar sus armas y aceptar cualquiera de los términos ofrecidos, incluso si no son ventajosos. Después, la ley musulmana prohíbe a los musulmanes atacar un país donde a los musulmanes se les permite practicar su religión libremente; también está prohibido el asesinato de civiles, y la destrucción de propiedades.

 ¿Existe realmente incompatibilidad entre el “Occidente Cristiano” y el “Mundo Musulmán”?

Las divisiones en nuestro mundo no son resultado de la religión o de la cultura, están basadas más en la política. Existe un desequilibrio de poder en el mundo, y los menos poderosos están comenzando a desafiar la hegemonía de las grandes potencias, declarando su independencia de ellos –por consiguiente a menudo utilizan un lenguaje religioso para hacerlo. Mucho de lo que llamamos “fundamentalismo” puede ser visto como una forma religiosa de nacionalismo, una afirmación de identidad. En el mundo musulmán las personas se están redefiniendo a sí mismas de acuerdo a su religión en un intento por volver a sus raíces.

¿Qué ha hecho que el fundamentalismo sea en apariencia muy influyente hoy en día?

La piedad militante que llamamos “fundamentalismo” se desató en cada una de las grandes religiones mundiales en el curso del siglo XX. Hay fundamentalismo tanto en el Budismo, Cristianismo, Judaísmo, Sijismo, Hinduismo, Confucianismo como en el Islam. 

El fundamentalismo representa una rebelión contra la sociedad moderna, la cual separa la religión de la política. Donde sea que se establezca un gobierno occidental secularista, se levanta junto a él un movimiento de oposición, de protesta religiosa y cultural. Todo fundamentalismo tiene sus raíces en un profundo temor a la aniquilación: Sean Judíos, Cristianos o Musulmanes, los fundamentalistas están convencidos que la sociedad secular y liberal quiere acabar con ellos. Esto no es una paranoia: Los Fundamentalistas Judíos por ejemplo dieron dos grandes pasos hacia el desarrollo fundamentalista: uno después del Holocausto Nazi, y el segundo después de la Guerra de Yom Kippur en 1973. 

¿Podría usted especificar las razones políticas que identifica como las principales causas de la creciente división entre las sociedades musulmanas y occidentales?

En el Medio Oriente, la modernización ha sido obstaculizada por el conflicto árabe/israelí, el cual se ha convertido en un símbolo para fundamentalistas Cristianos, Judíos y Musulmanes y es el corazón del problema. A menos que se pueda encontrar una solución política justa que sea satisfactoria para todos, no hay esperanza de paz. También está el problema del petróleo, el cual ha convertido a muchos de estos países en el objetivo de la codicia occidental. En Occidente, con el fin de preservar nuestra posición estratégica y suministros de petróleo barato, a menudo hemos apoyado gobernantes -como los shas de Irán, los Saudíes e inicialmente Saddam Hussein- que establecieron regímenes dictatoriales, los cuales suprimieron cualquier oposición. El único lugar donde las personas se sentían libres de expresar sus penas ha sido la mezquita.  

El mundo moderno ha sido muy violento. Entre los años 1914 y 1945, setenta millones de personas murieron en Europa como resultado de la guerra. No debería sorprendernos que la religión moderna también se haya hecho violenta; y que a menudo imita la violencia de políticos seculares. La violencia el mundo musulmán ha crecido en regiones donde la guerra, el desplazamiento y el conflicto han sido muy traumáticos (Palestina, Afganistán, Pakistán, Cachemira). 

Con respecto al conflicto árabe/ israelí usted ha dicho que se ha convertido para los musulmanes en “un símbolo de su impotencia ante el mundo moderno” ¿Qué significa esto realmente?

El conflicto árabe/israelí comenzó en ambos lados como un conflicto puramente secular, sobre la posesión de una tierra específica. El Sionismo comenzó como una rebelión contra el judaísmo religioso y en un inicio los rabinos más ortodoxos condenaron al sionismo como una secularización blasfema de la tierra de Israel, uno de los símbolos más sagrados del Judaísmo. Del mismo modo, la ideología de la OLP era secular. Pero desafortunadamente se permitió que se intensificara el conflicto, de tal manera que en ambos lados el conflicto fue sacralizado, y por lo tanto mucho más difícil de resolver

En la mayoría de movimientos fundamentalistas, ciertos puntos adquieren valor simbólico y vienen a representar todo lo que está mal con la modernidad. En el Judaísmo, el estado secular de Israel ha inspirado cada uno de los movimientos fundamentalistas, porque representa la penetración del ethos secular dentro de la vida religiosa judía. Algunos fundamentalistas judíos ven las políticas de Israel como un algo sagrado, como un acto de tikún (1),  de restauración del mundo; algunos sionistas consideran que los asentamientos en los territorios ocupados es también un acto de tikún, y algunos creen que esto va apresurar la venida del Mesías. Pero los Judíos ultra ortodoxos a menudo están contra del estado de Israel, muchos lo ven como una abominación maligna (Se supone que los judíos están a la espera del Mesías para restaurar un estado religioso en la Tierra Santa). También muchos Judíos ven a Israel como un fénix surgiendo de las cenizas de Auschwitz -y han encontrado en ello una forma de enfrentarse al Shoah (2).

Para muchos musulmanes la difícil situación de los Palestinos representa todo lo que esta mal con el mundo moderno. El hecho de que en 1948, perdieran sus hogares 750,000 palestinos con la aparente aprobación del mundo simboliza la impotencia del Islam en el mundo moderno en comparación con Occidente. El Corán enseña que si los musulmanes viven decente y justamente, sus sociedades serán prósperas porque estarán en sintonía con las leyes fundamentales del universo. El Islam fue siempre una religión de éxito, yendo de un triunfo a otro, pero los musulmanes no han tenido la capacidad de hacer ningún esfuerzo contra el occidente secular, y la difícil situación de los palestinos representa esa impotencia. Jerusalem es también el tercer lugar más sagrado del mundo islámico, y cuando los musulmanes ven sus santuarios sagrados como el Haram Al-Sharif (El Noble Santuario) -rodeado por los  asentamientos israelíes, sienten que su ciudad sagrada se está perdiendo. Sin embargo, es importante resaltar que los palestinos adoptaron una ideología articulada desde lo religioso relativamente tarde -mucho después que el fundamentalismo islámico se convirtiera en una fuerza en países como Egipto o Pakistán. El movimiento de resistencia mantuvo un ethos secular hasta la primera Intifada (3) en 1987. También es importante señalar que Hamas, por ejemplo, es un movimiento muy diferente de Al-Qaeda, que tiene ambiciones globales. Hamas es un movimiento de resistencia, este no ataca americanos o británicos sino que se concentra en combatir al ocupante.

El conflicto árabe-israelí también se ha convertido también en tema importante para los fundamentalistas cristianos en los Estados Unidos. La derecha cristiana cree que los Judíos están en su tierra, cumpliendo las profecías ancestrales.

¿Creé usted que occidente tiene alguna responsabilidad por lo que está sucediendo en Palestina?

Los occidentales tienen responsabilidad por todos los que sufren en el mundo. Somos una de las regiones más ricas y más poderosas, y no podemos ignorar la pobreza o la injusticia, tal y como sucede actualmente en Palestina, Cachemira, Chechenia o África. Pero los occidentales tienen una responsabilidad particular por la situación árabe-israelí. En la Declaración de Balfour (1917) Gran Bretaña aprobó una patria Judía en Palestina e ignoró las aspiraciones y la difícil situación de los Palestinos. Y ahora los Estados Unidos apoya económica y políticamente a Israel, y también tiende a ignorar la situación de los Palestinos. Esto es peligroso, porque los Palestinos no van a desaparecer, y a menos que se encuentre una solución que prometa seguridad a los israelíes y les dé independencia política y seguridad a los palestinos, no hay esperanza de paz mundial.


Usted ha destacado la importancia de una “visión tridimensional” del conflicto, es decir  desde las perspectivas Islámica, Judía y Cristiana. ¿Podría explicar un poco más este punto?

Las tres religiones de Abrahámicas -Judaísmo, Cristianismo e Islam- pueden y deben ser vistas como una tradición religiosa que se desarrolló en tres direcciones diferentes. Siempre he tratado de verlas de esta manera,  ninguna es superior a las otras. Cada una tiene su propias virtudes y sus propios errores. Judíos, Cristianos y Musulmanes adoran el mismo Dios y comparten los mismos valores morales. En el libro una Historia de Dios, traté de demostrar que Judíos, Cristianos y Musulmanes se han planteado las mismas preguntas sobre Dios y han podido resolverlas de manera similar, por ejemplo hay versiones judías y musulmanas de la encarnación y nociones muy similares sobre la profecía. Sin embargo, a los Judíos siempre les ha sido difícil aceptar las religiones posteriores (el cristianismo y el islam) el cristianismo siempre ha tenido una relación difícil con el judaísmo, y a menudo ve al Islam como una imitación blasfema de la revelación. Sin, embargo el Corán tiene una opinión positiva de ambos (Judaísmo y Cristianismo) y constantemente afirma que Muhammad no vino a eliminar la fe de “las gentes del libro”: no se puede ser musulmán a menos que también se acepte a los profetas Abraham, David, Noé, Moisés y Jesús -a quienes los musulmanes consideran profetas- como de hecho lo hacen muchos escritores del Nuevo Testamento. El evangelio de Lucas hace referencia a Jesús como un profeta desde el inicio hasta el final; la idea que Jesús era divino fue un desarrollo ulterior, a menudo no comprendido por los cristianos. 
Sin embargo, a muchos religiosos les gusta pensar que tienen el monopolio sobre la verdad, llegan a considerarse poseedores de la fe verdadera. Pero esto es puro egoísmo y no tiene nada que ver con las enseñanzas religiosas.


¿Necesita Occidente darse cuenta que los musulmanes pueden ejecutar un estado moderno, aunque no sea con el tipo de democracia que deseamos ver?

Tal y como muchos intelectuales musulmanes han sostenido, el Islam es absolutamente compatible con la democracia, pero lamentablemente la democracia adquirió una mala reputación en muchos países musulmanes. Parece que Occidente señala constantemente creer en la libertad y democracia, pero implantó a dictadores como el Sha o Saddam Hussein. Parece que hay una doble moral. La democracia no puede ser impuesta por armas, tanquetas y coerción. El espíritu moderno tiene dos ingredientes especiales, si estos no están presentes, no importa cuántos aviones de combate, computadoras o rascacielos tengas, tu país no es realmente “moderno”.
El primero de ellos es la independencia. La modernización de Europa desde el siglo XVI hasta el siglo XX fue marcada por las declaraciones de independencia en todos los frentes: Religioso, intelectual, político, económico.
Las personas demandan libertad para pensar, inventar y crear .

La segunda  es la innovación, como sucedió en Occidente: Estuvimos siempre creando algo nuevo, hubo un dinamismo y entusiasmo en el proceso, a pesar de los problemas.
Pero en el mundo musulmán, la modernidad no llegó con la independencia sino con la subyugación colonial; y los musulmanes aún no son libres, porque a menudo las potencias occidentales están controlando sus políticas  para asegurar el suministro de petróleo, entre otros. En lugar de la independencia ha habido una malsana dependencia y pérdida de la libertad. A menos que las personas se sientan libres, cualquier “democracia” será superficial y equivocada. 



¿Qué se necesita desde un punto de vista práctico para cerrar las brechas? ¿qué le aconsejaría a nuestros líderes  y gobiernos? 

Una revisión de la política exterior. Una solución en Israel/Palestina que brinde seguridad a los israelíes y justicia y autonomía a los palestinos. No más apoyo a los regímenes dictatoriales. Una solución justa al horror desplegado en Iraq, el cual ha sido una “maravillosa” ayuda para grupos como Al-Qaeda. No más situaciones como la de Abu Ghraib o la de la Bahía de Guantánamo. Una solución al problema de Cachemira. No más soluciones a corto plazo para obtener petróleo barato. 

Notas:

Palabra en hebreo que significa restaurar.
Palabra en hebreo utilizada para referirse al Holocausto.
Palabra árabe que se traduce como “rebelión” se refiere a la primera rebelión palestina.

Entrevista publicada originalmente en la desaparecida «Islamica Magazine» en inglés. Traducida al español con la colaboración de Fátimah Serrano y editada por la Revista Biblioteca Islámica.

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