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Durante siglos se ha tenido la habilidad para aducir argumentaciones cavilosas o especiosas; en esta habilidad se encuentran los sofistas, cuyo conocimiento era “la sabiduría aparente, pero no real” (Aristóteles, 1982). Del mismo modo se ha seguido con dicha tradición vulgar hasta nuestra época, la cual se mira sobresaturada por las últimas consecuencias del sofismo sistematizado, haciendo de la mitomanía una apoteosis generalizada, corrompiéndose las leyes temporales de forma exponencial. Así pues observamos como los modelos tecnocráticos que la mayoría de las corporaciones ocupan a nivel mundial para devaluar a la mujer es algo abominable, incluso llegan a comparar la mercancía como automóviles, neumáticos, deportes, bebidas embriagantes, etc., con alguna mujer que sirve como modelo para promocionar lo anti-estético de la mercancía con lo estético natural que Dios le ha dado a la mujer. 

A pesar de todo lo que este falso sistema aparente que el sofismo contemporáneo nos trata de imponer, existen muchas personas que han realizado una verdadera revolución espiritual, es más, están entregadas a la voluntad de Dios del cual hacen un sistema de vida a través de distintas fuentes o categorías, dichas personas son las que practican el Islam, de tal forma que los verdaderos musulmanes la han hecho ascender como religión de paz, que a partir del Sagrado Corán, la tradición, el consenso de Sabios y la razón (Al-‘Aql) han logrado traer de vuelta la espiritualidad. Las prácticas de las leyes del Islam ennoblecen el espíritu de quién las practica, el noble ejemplo que tenemos es a la mujer musulmana, cuyo carácter de entrega a la voluntad Divina hace que se presente ante los demás con su velo, característico de la modestia de una mujer que se cubre ante Dios, estableciendo así un límite entre su pureza y la impureza que hay en el exterior (Qur’an 24: 30-31). En cambio en occidente la decadencia hace que las mujeres desplieguen su máximo exhibicionismo al establecer patrones de modas de los cuales sus cuerpos son mercancías o monedas de cambio, ellas se vuelven una divisa más en el bolsillo del tipo común de hombre. Por esta razón es que la mujer occidental se siente desvalorizada como mujer, atadas a fenómenos que solo le ofrecen temporalidad banal en este mundo material. 

Entonces resulta que a la mayoría de las musulmanas en occidente sufren un tipo de ostracismo en cuanto a varios ámbitos de las sociedades, lo que les impide muchas veces poder encontrar un empleo que les permite poder adquirir ingresos para los gastos que surgen en el transcurso del tiempo en las necesidades básicas que el ser humano encuentra en la vida (Tabatabai, 1989). Llegado a este punto nos hace reconsiderar algunos de los puntos que han sido modificados o configurados adrede por los medios masivos de comunicación habiendo así muchos que son falsos entre los verdaderos musulmanes. Anteriormente mencionamos o hicimos hincapié en el de la vestimenta, ahora los otros son: maltrato a la mujer y matrimonio islámico.

Se deduce que muchas veces los hombres musulmanes maltratan a las mujeres musulmanas y que estas mismas no se defienden ante alguna ley que las ampare, pero el caso es que estos casos son cuestiones particulares, o sea noticias difundidas de forma sensacionalista que es probable que hayan sucedido en cualquier país, es así como lo hacen nota roja para que el mundo lo crea. Por consiguiente el hecho es tomado como extremo, hecho en el país del cual se emitió la nota o noticia. Esto a su vez crea un virus ideario el cual se introduce en la memoria de la persona con poca información o peor aún cero conocimiento de dicho lugar (Banrepcultural, 2014). Esto nos lleva a considerar que el maltrato en una sociedad islámica hacia la mujer debe de ser primero considerado estrictamente a través del Islam además de evaluar los contenidos de difusión de los medios considerando a estos como medios de difusión cultural islámica seria y sin fundamentalismos. 

Examinemos brevemente algunas consideraciones sobre una de las palabras árabes que han sido manipuladas bajo contextos con fines políticos en nuestros medios occidentales. La palabra a considerar es daraba que se puede traducir como “causar un efecto impactante, dar un golpe de efecto, llamar la atención”, lo que se refiere a que es un golpe conductual, a saber, de cambio, es decir que, al pasar por alto una regla establecida puede llevar hacia un daño a corto plazo de manera espiritual y física. Es así como las consideraciones anteriores se nos presentan en un orden cuyo fin es que las sociedades asciendan en varias categorías de la vida que son importantes para que el ser humano no se extravíe y descienda a niveles profundos donde se le compare a los bajos instintos de las bestias salvajes donde solo sirvan para poder sobrevivir a este mundo.

Volvamos ahora al último de los puntos modificados estructuralmente de forma falsa por los medios. Ahora pasemos a examinar el matrimonio en el Islam. Antes de continuar examinaremos las decadentes normas sociales del occidente en cuanto al matrimonio, tomando de base distintas citas de diferentes autores con inclinaciones sofísticas (Wikiquote, 2014): 

"El matrimonio acaba muchas locuras cortas con una larga estupidez."  Nietzsche

"En la vida conyugal, la pareja unida no tiene que formar más que una sola persona moral, animada y gobernada por el entendimiento del hombre y por el gusto de la mujer." Kant

"Patrimonio es un conjunto de bienes; matrimonio es un conjunto de males." Enrique Jardiel Poncela

¿Qué tienen de común estas frases? Es que abarcan un período de cambio en occidente desde la filosofía especulativa de Descartes, así surgiendo distintos especuladores que desviaron el verdadero amar a la sabiduría para reducirlo a una categoría de la naturaleza humana, hasta llegar a la transvaloración de los valores con Nietzsche y los posmodernos. Pero ¿qué bases se formulan en el Islam? Los verdaderos musulmanes consideran al matrimonio como un contrato del cual las funciones que realizan el hombre y la mujer están bien designadas pero que además de estarlo así estas se basan en el Sagrado Corán y que a su vez es una transmisión de Dios para la elevación moral, de fe y espiritual del hombre y la mujer en este mundo. Por mencionar algunas ventajas de la mujer en el Islam: la mujer no pierde el apellido, la mujer no es propiedad del hombre, el esposo tiene responsabilidad en el apoyo financiero total del hogar, el dinero que gana la mujer en el trabajo es estrictamente de ella.

Finalmente tenemos la conclusión de la situación en el Islam, que comprende la integración de ella en torno a la voluntad Divina y que gracias a dicha integración, ella puede tener su elevación moral y espiritual en el sistema islámico y en el sistema de vida occidental, aunque este la rechace o si la acepte que la excluya. Aun así la situación de la mujer en el Islam es excelente. Solo las leyes de Dios purifican a las mujeres y hacen que los hombres también se purifiquen y las vean como puras a ellas también. 



Referencias:

Aristóteles (1982). Tratados de Lógica (Órganon). Madrid, España: Gredos.

Tabatabai (1989). Introducción al Conocimiento del Islam. 

Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República (2014). Amarillismo. Bogotá, Colombia: Banco de la República. Recuperado de http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/ayudadetareas/periodismo/per9.htm

Wikiquote (2014). Matrimonio. Wikimedia Project. Recuperado de http://es.wikiquote.org/wiki/Matrimonio

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