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Es cierto, quizá no podré abrazarte esta noche y decirte, padre. mira este poema que he escrito,, quizá no podré correr tras de ti para pedirte con los ojos llorosos, por favor, llévame contigo, quizá no podré decirte tantas cosas que quedaron pendientes aquel día de tu partida, colgando inciertas allá por la montaña.

Es cierto, quizá no podré, no nos quedó tiempo de ver juntos a la luna y descubrir en su claro fulgor tus ojos, tu sonrisa, tu cariño de verdadero hijo del pueblo, pero las cosas son así, no podían ser de otra manera, porque los elegidos tiene una vida diferente, corta, pero intensamente vivida al calor de la lucha por su gente, y tú, padre, fuiste uno de ellos.
Es cierto, nos faltó tiempo para escuchar entre sonrisas, regaños y consejos, el murmullo del mar, y embarcarnos en sus olas para descubrir juntos el infinito, como me hubiera gustado temblar junto a ti de frío, de la intensa soledad que sentiste el día que sombras extrañas robaron tu cause, por esta vorágine que nos envolvió de noche.
Es cierto, no podré hacer tantas cosas que quisiera hacer, pero desde mi poesía elevo tu grandeza  a la presencia de los dioses que te consagraron y grito junto a nuestro pueblo la proclama de libertad y justicia por la cual entregaste la existencia.

Desde la poesía que me heredaste, siembro la semilla para que todos conozcan ese hermoso  legado, desde mi poesía, envuelvo en las olas del mar tantas metáforas,  imágenes,  símiles y sobre todo el amor por la vida.

Desde mi poesía y junto a mi madre te grito con todo el amor de un hijo: ¡ padre, cuánto te amo, cuánto te amamos! El destino te llamó a formar parte de la bendita constelación de la cual forman parte Roque, Jaime Suárez, Alfonso Hernández, Otto René y muchos más que con su voz de profetas encausaron el rumbo de la lucha histórica de liberación de este sufrido pueblo, por eso, por tantas cosas más, y por ser tu hijo heredero de tan inmenso historia martirial, este día elevo una plegaria porque el sacrificio por el cual entregaste tu vida siga floreciendo en la conciencia de aquellos que les falta el pán y por los cuales , luchaste incansablemente.

No podré hacer las cosas que quisiera hacer, pero podré decirle a mi gente que fuiste un padre que amaste más allá del amor, que fuiste un padre que construiste los más nobles y caros ideales a fuerza de férrea  convicción, que tuviste fe inquebrantable y que creíste que un mundo más humano si era posible.

En medio de las más grandes tormentas, aún hay un espacio para el amor, aún en medio del más profundo dolor de la montaña que llora en silencio hay un espacio para la sonrisa, en medio del sufrimiento aún se guarda la esperanza de escuchar ese nombre que hace eternas las estrellas y verte cabalgar sobre inmensos potros de niebla en los caminos inciertos de la vida, en medio de todo y a pesar de todo, existe la dicha inmensa de contar con un padre como tú, que desde la infinita constelación aun... aún... acompañas y guías mis pasos.

Ese día en que partiste, una bandada de pájaros nos trajo la noticia de que habías terminado de escribir el más grande poema de amor con tu vida y que comenzabas a vivir... a vivir.... a vivir...
Por eso este día especial, en que muchos se preparan para decirles a sus padres ¡ feliz día papá ! yo me preparo junto a mi trinchera literaria a continuar ese grito de combate junto a los más desposeídos para no dejar morir ese nombre que se pronuncia desde la cuna  ¡ papá !
A Mauricio Vallejo Marroquín, poeta mártir.

Ahuachapán, 17 de junio de 2014,
PORQUE LOS QUE MUEREN POR LA JUSTICIA, VIVEN PARA LA PAZ.
Santiago Vásquez.
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