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“Creo que más personas se convertirán al Islam en España” 

Padre James O´Leary Universidad de Harvard, profesor de Teología en la Universidad de Sant Louis

La comunidad islámica del Estado Español está compuesta por unos dos millones de personas, provenientes de países de mayoría musulmana, principalmente Marruecos, Argelia, Pakistán y oriundos de países subsaharianos, españoles/as musulmanes/as  de segunda generación y nuevos/as musulmanes/as, los mal llamados “conversos”.

Todos nacemos musulmanes. Son las características familiares, sociales, culturales o nacionales las que nos alejan de nuestra “fitra” inicial, creciendo como cristianos, budistas o simplemente ateos. Por eso, los nuevos musulmanes no somos “conversos”, sino tan musulmanes como los demás.

Los nuevos musulmanes nos encontramos con una problemática grave y sin solución aparente, teniendo muchas veces que vivir nuestro Din alejados de los parámetros culturales propios de nuestra idiosincrasia, y teniendo en cuenta de no caer en otros parámetros culturales, ajenos a nuestra cultura inicial.

Sin embargo, nuestra cultura inicial, con la que hemos nacido y nos hemos desarrollado como personas,  puede y debe ser perfectamente integrada en nuestro Din, de lo contrario, estamos condenados a la alienación más absoluta, tanto como ciudadanos, como musulmanes.

La tarea fundamental de un nuevo musulmán no debe ser la de recluirse en casa y llorar su desesperanza de no saber qué es, al contrario.

El nuevo musulmán debe ser capaz, por una parte, de ser el motor que movilice y unifique las distintas entidades y asociaciones islámicas del lugar en el que vive, y por otra, en el caso de los españoles, y por tanto, respetuosos con la Ley estatal, deben dar un contenido real a las leyes con las que nos regimos como ciudadanos musulmanes de este país.

En este sentido, la Ley Orgánica 26/92 de Acuerdos de Cooperación entre el Estado Español y la Comisión Islámica de España, que todos sabemos que es una ley estancada y sin aplicación alguna, pero que es precisamente el nuevo musulmán el que está en la obligación de ser su máximo exponente y referencia no sólo a nivel estatal, sino europeo.

El nuevo musulmán debe trabajar cada día por dejar claro entre sus paisanos no musulmanes, que es más lo que nos une que lo que nos separa entre los/as musulmanes/as y las personas que  profesan los principios fundamentales de democracia y derechos humanos sobre los que se asienta una sociedad democrática normalizada, muy alejada de lo que nos encontramos en países de mayoría musulmana, inmersos en guerras y revoluciones.

Sólo es cuestión de buena voluntad y de buena intención por ambas partes encontrar las similitudes y no bloquearse en las diferencias.

El nuevo musulmán, uniendo sus características de haber nacido en el país y de ser musulmán como tal, es el portavoz ideal ante las instituciones democráticas de los siguientes derechos del resto de ciudadanos musulmanes:

Democracia. Representación en las Instituciones
Allah nos dice lo siguiente en el Sagrado Corán: “Sed justos, esto es lo más próximo a Allah” (surat Al-Ma’idah/La Mesa 5: 8). “¡Vosotros que creéis! Sed firmes en establecer la justicia dando testimonio por Dios, aunque vaya en contra de vosotros mismos o de vuestros padres o parientes más próximos, tanto si son ricos como si son pobres, pues Dios está más cerca del uno que del otro. No sigáis, pues, vuestras bajas pasiones, de modo que os obliguen a obrar injustamente. Y si dais falso testimonio u os apartáis, Dios conoce hasta lo más recóndito de lo que hacéis. (surat Las Mujeres:135
“Entre quienes hemos creado hay una comunidad que guía por medio de la verdad y con ella  hace justicia. (surat Los Lugares Elevados:18). Obvio es que luchar por la Justicia y la Verdad es un mandato de Allah. En Europa, se lucha a través de la Democracia. La democracia ya se encontraba reflejada en el Islam doce siglos antes que los filósofos de la Ilustración comenzaran a soñar con ellas. En el Islam tenemos el concepto divino, es decir, ordenado por Allah, de “shura”, que no es otra cosa que un consejo asambleario obligatorio entre los musulmanes.  Que se llame “Shura” o se llame “Democracia” son sólo conceptos gramaticales. El Islam también reconoció y otorgó a la mujer sus derechos casi quince siglos antes que en Europa saliera a la luz la primera feminista. Tal y como dijera el muftí de Siria, Europa cuenta con instituciones modélicas, a pesar de que su gestión no sean algunas veces muy afortunadas, que bien podrían haber sido pensadas por musulmanes y aplicadas en países de mayoría musulmana. Instituciones como la Seguridad Social o el INEM son instituciones perfectamente islámicas, aunque desgraciadamente se dejaron de aplicar en la mayoría de los países árabes.
También debe ver el nuevo musulmán en las universidades y sus departamentos culturales lugares ideales en los que puede trabajar y dar a conocer el Islam. Son muchos los cauces que las universidades ofrecen en este sentido. No es algo imposible de hacer. En la Universidad del País Vasco, un grupo de musulmanes/as trabaja en el desarrollo del departamento de Diversidad, codo a codo con profesores universitarios y profesionales de otros estamentos.
También el nuevo musulmán está llamado a participar y desenvolverse en el panorama político y sindical, siempre que los partidos políticos y sindicatos coincidan y defiendan nuestros mismos postulados de servicio a la comunidad. 
También en el País Vasco nos encontramos  nuevos musulmanes/as y de segunda generación,  trabajando desde estos postulados políticos. Si queremos ser reconocidos y aceptados como ciudadanos de pleno derecho, debemos trabajar como tales.
No estoy hablando de algo idealizado, imposible o muy difícil de obtener. En mi ámbito de convivencia, nuevos musulmanes y musulmanes de segunda generación trabajan los siguientes campos, de fácil seguimiento a través de los medios de comunicación:
- Colectivos Euskal Herria 11 Kolore y Harresiak, de lucha por las diversidades dentro del panorama social vasco.

- Colectivo “Jatorri Anitz, Herri Bat” (“Distintos orígenes, un solo pueblo”), de la Diputación Foral de Gipuzkoa, diseñado para tener un punto de referencia contra las nuevas leyes restrictivas en materia de inmigración, sanitarias o sociales del Estado Español.

- Grupo de Estudio de Identidades de la Universidad del País Vasco.

Por otra parte, el nuevo musulmán debe ver un apoyo y no un enemigo en los Mass Media: prensa, radio y televisión son aliados perfectos, si sabemos trabajar y dar la información de forma seria y capaz. Con buena voluntad y trabajo continuo, las llamadas de los medios informativos son constantes, dando la oportunidad que nuestra voz se escuche de forma apropiada.
Por otra parte,  el nuevo musulmán debe considerar que los marcos políticos, sociales y sindicales son perfectos para hacer labor de Dawa, sobre todo con nuestro ejemplo. De nada nos vale saber mucho de Islam y que se nos llene la boca de él, si no somos capaces de servir y ser útiles a los demás.
Es más lo que nos une que lo que nos separa entre los que profesamos los principios islámicos y los principios fundamentales que profesan las sociedades europeas en materia de democracia y derechos humanos. Me reitero en la idea que sólo es cuestión de buena voluntad y de buena intención por ambas partes encontrar las similitudes y no bloquearse en las diferencias.
El nuevo musulmán debe saber aprovechar los recursos que Europa, el estado español en este caso, le brinda en materia de libertad y desarrollo social, político y económico, ya que no nos los encontraremos en otro lugar. 
El nuevo musulmán debe tener constantemente en mente que, como decía aquel dicho, algún día, las estrellas serán para quien las trabaje. 



Derecho a profesorado musulmán

El nuevo musulmán observa que no hay disposición de pasar de las palabras a los hechos por parte del estado español. Reunión tras reunión, se habla pero no se hace nada concreto. Este punto se encuentra complemente bloqueado. Se entorpece y detiene cualquier atisbo de avance y progreso en el cumplimiento de aplicación de la legislación vigente en materia religiosa. Así mismo está en entredicho el propio sistema educativo, contestado desde diferentes sectores sociales, por lo cual, no sólo el cumplimiento de los derechos de los musulmanes queda estancado, sino también el de todo aquel que lucha por la aplicación progresista de sus libertades individuales.

Desbloquear tal cuestión es fundamental para una normalización de la comunidad islámica en el estado español, y que no nos vean como algo externo, sino como algo de aquí, con raigambre y una necesidad actual totalmente necesaria.


Normalización en la apertura de mezquitas / centros islámicos

El nuevo musulmán debe saber que la comunidad musulmana tiene el derecho legal reconocido por la Ley Orgánica 26/92 de abrir nuevas mezquitas y centros islámicas. Las mezquitas existentes se quedan pequeñas a marchas forzadas debido al cada vez mayor número de musulmanes/as. Nosotros/as somos los/as primeros/as interesados/as en enmarcarlas dentro de un contexto legal adecuado.

Una mezquita no es tan sólo un centro religioso, es principalmente un lugar de desarrollo social, cultural y desarrollo personal y colectivo.

En las mezquitas se enseña no sólo lo que es el Islam, sino también otras cuestiones, fundamentales para el desarrollo completo de un musulmán, como por ejemplo el aprendizaje del árabe. También debe ser un centro en el que se debe enseñar, para los hermanos/as que lo desconocen, el idioma del país que les ha acogido, su cultura, su forma de ver el mundo, tan diferente en muchos casos del lugar de donde proceden. Saber compaginar a la perfección ambas culturas, la de origen y la de acogida, debe ser motivo de engrandecimiento personal, y no de vergüenza.

El nuevo musulmán, sin embargo, observa de forma negativa que la apertura de nuevas mezquitas es moneda de cambio para determinados grupos políticos e intereses no muy claros para achacar a los/as musulmanes/as acusaciones como de ser ciudadanos/as de “segunda clase” o ser consideradas personas “non gratas” por las poblaciones donde residen. 

Es fundamental que el nuevo musulmán haga ver que es un ciudadano fiel al orden establecido,  y que ama las ciudades y pueblos donde vive y que le duele ser tratado de forma despectiva, ya que es tan español como su vecino.

El Profeta, sala Allahu aleihi wa sallam, mandó a un numeroso contingente de musulmanes a Abisinia. Su rey no era musulmán, era cristiano, y sin embargo, los musulmanes vivieron, trabajaron y se desarrollaron como perfectos ciudadanos. 

Otro tanto estamos obligados a hacer en este país. 

Pero no hay que echar siempre la culpa a los demás. También desde nuestras posiciones musulmanas tenemos que entonar el “mea culpa”.

El nuevo musulmán ve que, en un tanto por ciento muy grande, las mezquitas no cumplen con el papel ideal anteriormente señalado. Muchas veces se convierten bien en meras extensiones del consulado de turno, bien en su extremo, y muchas, demasiadas veces, campo de batalla para luchar contra ese consulado por cuestiones políticas, ajenas a nuestra nacionalidad hispana. 

El nuevo musulmán, con el paso del tiempo, cae en la cuenta, triste cuenta, que la mezquita queda muchas veces como algo marginal, refugio perfecto para pasar el tiempo, algo así como “centro de ocio” del país de donde mayoritariamente son los hermanos. 

Y eso por no decir las llamadas a la “integración del inmigrante” del ayuntamiento de turno, actividad que empieza y acaba con degustaciones varias del país mayoritario en esa mezquita. Eso no es una mezquita, es un centro gastronómico vergonzante y vergonzoso.


Dawa

El nuevo musulmán intuye que el lugar primigenio e ideal para hacer Dawa es la mezquita. 

Aunque tengamos una primera toma de contacto en otro sitio con un futuro hermano, algún día tendremos que llevarlo/llevarla a la mezquita, y ahí es cuando se encuentra con la fría y cruel realidad,  sus primeros contrasentidos de vida musulmana.

Como antes decía, el problema que el nuevo musulmán se encuentra en muchas de las mezquitas en España es que se organizan como sucursales del país mayoritario de origen de los musulmanes que allí se dan cita. 

Muchas veces, los miembros de las juntas directivas tienen un Islam más bien tribal y/o cultural, y no quieren involucrarse con el resto de la sociedad del sitio donde viven. Nos encontramos con el problema que no hacen labor de Dawa, y si la hacen, no de la forma correcta, y en el caso de posibles retornados, son vistos como algo “exótico”, algo que hay que mostrar a los demás, pero sin que no hablen u opinen demasiado, ya que la unión de varios nuevos musulmanes o hermanos/as de segunda generación podría llevar al traste con la junta directiva, a no ser que se traguen sus vergüenzas,  hagan mutis por el foro y miren para otro lado.

Con excepciones, el método mayoritario enseñado para la enseñanza del Islam es el usado en los países árabes, pedagogía que se caracteriza por una total falta de pedagogía, valga la redundancia. Eso cuando no de una falta preocupante de saber islámico, con  pulsiones y conatos tribales / culturales.

También las jornadas de puertas abiertas en mezquitas y centros culturales son adecuadas para la labor de Dawa. Abrir las casas de Allah es la mejor forma de conocimiento mutuo entre musulmanes y no musulmanes.

El nuevo musulmán debería ser la voz que presente una organización de Dawa moderna unificada, con material pedagógico adecuado, y realizando cursos continuos a los docentes de Islam.

Dicho lo cual, el nuevo musulmán se da cuenta que no hay que dejar la enseñanza del Islam sólo en manos de las mezquitas. Aparte de lo ya explicado respecto a éstas, tampoco sabemos muy bien quién y qué se les puede enseñar a los alumnos/as, sino que se requiere una especialización y organización también a nivel escolar, con profesorado adecuado en colegios e institutos, y por supuesto, con inspecciones periódicas por parte de las administraciones públicas educativas correspondientes.

Hay que matizar que existen entidades islámicas, bien centros culturales, bien mezquitas, que enseñan el Islam de una forma flexible y modernizada, y con una pedagogía adecuada, pero son las menos.


Cuestión Halal

El nuevo musulmán debe exigir, en base a la ya nombrada Ley 26/92, que la alimentación halal sea normalizada y estandarizada en los colegios e institutos públicos del estado español, así como en otros organismos, centros penitenciarios, centros de menores, hospitales, etc. 

Es fundamental aplicar comisiones de estudio bilaterales con las instituciones públicas adecuadas., y para eso, la presencia del nuevo musulmán es fundamental, ya que él domina el idioma y se mueve mucho mejor por las instituciones. O por lo menos, debería.

Una y otra vez, el nuevo musulmán se da cuenta que tras mil y una solicitudes, y otras tantas negativas por parte de la administración de la que es parte como ciudadano,  se da el silencio por respuesta de forma reiterada.



Problemática Social. Paro. 

 “El mejor musulmán es el más útil para su comunidad”.

Estamos en una época de profunda recesión económica. 

El nuevo musulmán debe de considerar que hace falta establecer unas mínimas pautas de comportamiento que procuren una mejor gestión de los asuntos sociales y económicos  que nos conciernan como ciudadanos y musulmanes a la vez.

Debemos trabajar por una  organización  que coopere en la resolución de los grandes conflictos y problemas sociales y económicos de nuestros lugares de residencia.
Existen grandes problemas dentro de la población musulmana que, aunque se habla de resolverlos y de poner solución a los mismos, aún no se han visto ni tratado tal y como se debería. Esto es, analizarlos en profundidad y conocer las raíces de los mismos, para a partir de ahí tomar medidas al respecto.
La alta tasa de paro, de absentismo y fracaso escolar o incluso la fragmentación de  núcleos familiares por asuntos derivados de la delincuencia en área marginales,  son problemas endémicos que estamos arrastrando, y que no se están solucionando como se debería por que no hay unos objetivos claros por los que luchar. Ello va en detrimento de una realidad social que se va agrandando paso a paso. 
Considero que las pautas fundamentales a seguir serían las siguientes:

Incremento de las ayudas sociales. La pérdida de derechos de la sociedad inmigrante, de mayoría musulmana, es impresionante en materia de sanidad, extranjería, educación, etc.

Incremento de las ayudas en materia de vivienda, tanto en calidad, como en cantidad y facilidad para acceder a ellas.

Facilitación del aprendizaje del idioma. De forma contraria, desde las instituciones se  crean amplias bolsas comunitarias sin integrar, que desembocan en ghettos marginales.

El nuevo musulmán debe tener totalmente claro que es absolutamente necesario trasladar y poner en marcha un modelo de diálogo y entendimiento, que aúne esfuerzos a los que estamos comprometidos/as en la misma línea para trabajar conjuntamente para conseguir un nuevo panorama social.

Cementerios.

La Ley 26/1.992, de Acuerdos entre el Estado Español – Comisión Islámica de España, reconoce el derecho de la comunidad islámica a disponer de sus propios cementerios. 

El nuevo musulmán tiene derecho a ser enterrado en su país como ciudadano de él que es, no queremos que se nos entierre en otro país que no sea en el que hemos nacido, o en que vivimos.

El talante de solucionar tal problema es nulo, al tratarse de lugares físicos en espacios de competencia municipal, con diferentes corporaciones en cada ayuntamiento, y en cada uno se desgrana toda una serie de trabas administrativas para impedir la creación de cementerios islámicos, máxime cuando ciertos partidos políticos alimentan ideas xenófobas, racistas e islamófobas. 

Con un cementerio islámico en cada provincia del estado español, y con muy poca inversión económica, casi inexistente, se acabaría con un grave problema.

Si no lo tenemos, es porque no quieren, y ahí el nuevo musulmán debe estar en primera fila de la reivindicación.



La mujer musulmana

He dejado deliberadamente en último lugar, pero no por ello menos importante de los puntos que he expuesto, a la mujer musulmana, tanto nueva musulmana como no.

Las mujeres musulmanas, desde los inicios del Islam, han tenido la posibilidad de expresarse, de ser activas y de participar dinámicamente en la reforma y en la construcción social.

Diversos motivos fueron la causa que las musulmanas perdieran las competencias en esa esfera social, perdiendo su status histórico. Han sido relegadas a un segundo plano, perdiendo incluso la mayor parte de los derechos que el Islam les otorgó en su momento.

El nuevo musulmán tiene la necesidad imperiosa de ser consciente de estas privaciones, y tiene que dar el paso de unirse para defender esos derechos y deberes. Por eso necesitamos promover actividades que desarrollen nuestras capacidades, informarnos y formarnos, basándonos en el mensaje liberador de la mujer en el Islam y en el sistema social europeo.

El nuevo musulmán tiene que estar de nuevo en primera fila para  que en el estado español, las mujeres musulmanas no sean relegadas a un segundo plano, que limite su desarrollo, la convivencia y el respeto de toda la ciudadanía.

Demasiadas veces, el lugar reservado para nuestras hermanas en la mezquita no es algo más digno que una escombrera o el cuarto de los trastos. El nuevo musulmán debe dejar claro que él y sus hermanas musulmanas son dignos de igualdad y respeto, y no habitantes de una sociedad tercermundista donde rige el patriarcado más cerril disfrazado de Islam.

El nuevo musulmán debe reunir los esfuerzos no sólo de las nuevas mujeres musulmanas, sino de todas aquellas mujeres, musulmanas o no,  para conseguir un pleno desarrollo psicosocial.



PROPUESTAS

El nuevo musulmán debe ser abanderado de las siguientes propuestas:

1.- Concienciar a las entidades islámicas e instituciones públicas, así como a los agentes sociales concernientes, partidos políticos, sindicatos y asociaciones sociales, que las comunidades musulmanas deben ser comunidades vivas y predispuestas a trabajar mano a mano con ellos.

2.- Ciclos de conferencias, charlas, mesas redondas para debatir las propuestas que se consideren de interés. Las jornadas de puertas abiertas son fundamentales para una mayor claridad y transparencia.

3.- Incremento del espacio social entre los diferentes agentes sociales estatales y las diferentes comunidades musulmanas. 

4,. Incremento del diálogo social, político y religioso entre los distintos organismos administrativos estatales y las comunidades musulmanas.



RESUMEN

Desgraciadamente, y hablando claro, el nuevo musulmán es un elemento marginal dentro de un conjunto también marginal.

¿Qué hacer?

Simple. Hay sólo dos opciones. O quedarse en casa, siendo un musulmán “aislado” o ponerse  manos a la obra.

Allah, en el Sagrado Corán, nos dice lo siguiente: “Sois la mejor comunidad que ha surgido en bien de los hombres. Ordenáis lo reconocido, impedís lo reprobable y creéis en Allah”. La familia de Imram, 110

Hussein Labras da la siguiente explicación a esta aleya:

 “Es la comunidad que salió para servir a la gente, para transmitir a la gente, para lograr ofrecer una alternativa constructiva a la gente, para ayudar a la gente, para auxiliar a la gente, en general "para" la gente. Si esta comunidad no puede ofrecer nada a la gente, ni puede sacrificarse por la gente, ni ayudar a la gente ni está a la altura para transmitir la luz del Corán a la gente, entonces no cumple con el requisito para ser la mejor comunidad que salió para la gente.”


Esta aleya  impone una responsabilidad, y esa responsabilidad es la que le corresponde al nuevo musulmán en particular, y a todos los musulmanes en  general. 

El nuevo musulmán  nunca debe olvidar que es musulmán. Ni su entorno familiar o social, ni el resto del mundo lo va a olvidar. Tiene que aprender a convertirlo en su mejor arma, y de esta forma nunca será su punto débil. 

Si aprende a usarlo como armadura, nadie podrá utilizarlo para herirle y tendrá siempre en su mente y en su corazón que el mejor musulmán no es ni el nuevo ni el antiguo, sino el que lucha con su persona y hacienda por la causa de Allah.

Yusuf Ibn Oroza es musulmán español, autor de libros, ensayos y primer musulmán dentro del Parlamento del País Vasco


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