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“No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios…”

Estas palabras las oí mil veces de boca de mi madre, una mujer profundamente religiosa. Mucho tiempo creí que ella  citaba a su familia  algún texto de la Biblia. Sin embargo, levemente modificado, este pasaje del Corán, (6:59), libro que ella nunca leyó por pertenecer a otra cultura,  y mensaje que tanto ha marcado mi existencia,  lo encontré años después en la obra que, para los hispanohablantes, es el equivalente al Shahnameh de Ferdowsi para los iraníes: en Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, quien en el capítulo tercero de la segunda parte,  le dice a Sancho Panza que no se preocupe por nada, que todo irá bien, que no se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios…

Y es así que en ocasión de la publicación del  Shahnameh  o Libro de los Reyes de Hakim Abol Ghasem Ferdowsi en español, por primera vez a nivel internacional, después de más de mil años, realizada por el Instituto de Estudios Islámicos de Irán en junio de 2014, insisto en afirmar que las grandes obras de la literatura marcan a las gentes, sin importar el lugar, el tiempo, el origen o la tendencia espiritual que tengan. De ahí la importancia de difundirlas en el mundo, pues siempre actúan de manera benéfica entre los lectores y son instrumentos altamente eficaces en el diálogo internacional por manejar principios éticos universalmente aceptados.
600 años antes de la obra de Cervantes, Ferdowsi, a lo largo de todo el Shahnameh, repite y repite, como una letanía: “Nada escapa al que hace posible la rotación de las esferas en el firmamento”, recogiendo  la esencia del mensaje coránico que, en muchos aspectos, influirá en la tradición y cultura hispanohablante.  
El Shahnameh fue desde muy temprano traducido al árabe, y muchas de sus historias y leyendas llegaron a España. A través del Ándalus español, fueron incorporadas al repertorio literario de las lenguas romances europeas gracias a la labor de traductores.

Ferdowsi ha sellado genialmente a la literatura universal y específicamente a las letras hispanas, desde el libro de caballerías “Amadis de Gaula” de Garci Rodríguez de Montalvo, pasando por Cervantes hasta Gabriel García Márquez. Cuando en el Amadis se habla de la maga Urganda, dragones y hazañas del héroe, vemos que  el realismo mágico comparte características con el realismo épico en la aspiración de hacer lo fantástico posible. En “Cien años de soledad”,  Úrsula murió a los 122 años,  hipérbole que se queda corta pues en el Shahnameh, el reino de Mahnucher duró 120 años, y el de Fereidum,  500. Al rey  Zahak le salen serpientes en los hombros que  alimenta de cerebros humanos, en medio de la indiferencia de su corte de aduladores. El ave Simorg habla con el héroe Zal de una forma muy cariñosa y familiar, ya que lo adoptó desde niño, o cuando el rey Josro ve el presente reflejado en una copa y, así, incontables ejemplos. Llega un momento que al  lector, al principio sorprendido, a medida que avanza en la lectura, estas narraciones empiezan a parecerle algo normal, especialmente cuando vienen mezcladas con reivindicaciones sociales tan importantes como las que le presenta el herrero Kaveh al rey Zahak.

Para mí, Ferdowsi aplica magistralmente a la épica la técnica que confunde la realidad con la fantasía. El realismo mágico lo aplica Márquez a la novela contemporánea, adaptada al humor y al mundo latinoamericano. Y en obras más recientes que están teniendo un éxito increíble, como en Juego de Tronos, de George R.R. Martin, vemos el mismo recurso de utilizar el concepto universal de los dragones, por dar un ejemplo,  en una trama que parece histórica. Pero lo increíble es que en Ferdowsi, mil años atrás, el dragón tiene más personalidad, habla con el héroe Rostam y no se limita a echar fuego por la boca. 

El Shahnameh ha inspirado a muchos y a los más grandes autores. Temas que vemos recogidos en el Cantar de gesta francés, Le Charroi de Nimes, del siglo 13, ya aparecían en el Shahnameh en el episodio de la conquista del castillo Sipend. La variante es que en la obra francesa el héroe se disfraza de mercader de vino y en el Shahnameh el héroe lo hace transformándose en comerciante de sal. En  Romeo y Julieta de Shakespeare, la escena del balcón es casi exacta a la de la muralla en el romance de Zal y Rudabeh, casi 600 años antes. En  Calderón de la Barca, en “La Vida es un sueño” hay paralelismos exactos con el Shahnameh en relación al episodio del rey Josro y su hijo Shiruye, al que encierra su padre atendiendo a los horóscopos nefastos muy sorprendentemente concordantes con el argumento de la “Vida es un sueño”, en el que Shiruye pasa a ser Segismundo, como anota el profesor Álvaro Galmés de Fuentes. Por otro lado, los consejos de Piran a Afrasiab para conservar el poder, son fabulosos, superiores, yo diría, a los que Maquiavelo propone en su obra a “El Príncipe”, obra de lectura obligada para políticos y diplomáticos desde el Renacimiento. 
Y vuelvo a citar a Cervantes. Una de las principales características que maneja en Don Quijote de la Mancha, es  la dualidad de los dos personajes que, al final, resume  la condición total del ser humano: el idealista y espiritual Don Quijote, y el realista y material Sancho Panza. Este dualismo, tan presente en todos los personajes del Shahnameh, en el que ninguno es totalmente bueno ni totalmente malo, y hace que cualquier lector, proveniente de cualquier origen, condición o país, se identifique, creando la universalidad. Esa es la maestría del autor, que atraviesa fronteras de lugar y tiempo. Es lo que lega Ferdowsi a la posteridad.

Y no me quedo solamente con la imaginación. En  realidad, se puede afirmar que la conquista española de tierras americanas estuvo marcada por el espíritu épico medieval en que todavía estaban bañadas las mentes de los conquistadores europeos. Espíritu basado en narraciones de héroes y hazañas que marcaron a muchas gentes.  Buenos o malos, el delirio por obtener gloria, honor y fortuna hizo que esos hombres, de una temeridad fuera de toda lógica, sacando fuerzas de su propia flaqueza los hiciera, por dar sólo un  ejemplo, que en varios casos ellos mismos se cortasen los miembros congelados al franquear la Cordillera de los Andes, para seguir adelante, en busca del magnífico El Dorado,  o mítica ciudad en que todo era de oro, efectuando hechos de una audacia y codicia incomprensibles.  Es la fascinación por lo increíble, de que habla Unamuno, que une el personaje al lector.
Afortunadamente, el espíritu de heroísmo que marca la épica, fue entendido más tarde en nuestras tierras latinoamericanas por héroes de la Independencia, como un Simón Bolívar, en el pasado, o tantos otros, en años recientes, que buscando la identidad nacional y la resistencia a la dominación, fueron guiados por sentimientos de altruismo y libertad para sus respectivos pueblos, tal como muestra Ferdowsi en su Shahnameh. 

Insistí en que fuera el Dr. Mehdi Mohaghegh, actual presidente de la Asociación de Obras y Personajes Culturales de Irán, y también presidente del Instituto de Estudios Islámicos,  el que escribiera la introducción del Shahnameh en español, y nos hizo un gran honor al aceptar. Insistí por su condición de especialista de esta obra y por su trayectoria académica. En este mundo actual,  se impone el diálogo y la educación de las gentes como algo necesario. El Dr. Moghadeh cita la opinión de Ferdowsi al respecto al decir que es fundamental mantener vivo y difundir el mensaje de grandes autores universales. Sus recomendaciones permanecen válidas para llevar una vida familiar y social en armonía, en medio de tanta confusión en que vivimos. Siento que es un honor y una responsabilidad este trabajo de traducción íntegra del Shahnameh al español.  Es un trabajo que recibe el  apoyo moral y económico del gobierno venezolano, a través de su embajada en Irán, para quienes nunca tendré palabras suficientes de agradecimiento y para todos aquellos que me ayudan en esta empresa.
Es un trabajo en prosa, no en verso, que sigue el modelo de otras traducciones del Shahnameh, como la de Jules Mohl, en francés, y otras en inglés, cotejadas siempre con el original en farsi de Ferdowsi, gracias a la ayuda de mi esposo, Rafie Rafiee, un iraní de Jorasán del Sur, la tierra del sol persa. En prosa fue la forma en que pude abordar el magistral Shahnameh, y pienso que así tendrá más aceptación y difusión entre el público hispanohablante. 

La identidad nacional de los pueblos se construye a través de la memoria colectiva, que es la Historia, en la medida en que es contada, escrita y leída. Los traductores no somos creadores de cultura. Somos, básicamente, difusores de cultura. Así, este trabajo lo hago con  agradecimiento a Irán, que me ha acogido todos estos años, reteniéndome y fascinándome con su cultura. Lo hago con sincero aprecio, y la razón fundamental quizá sea porque:  

“No se mueve la hoja en el árbol sin la voluntad de Dios…”


Bibliografía

Cervantes, Miguel de. El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Espasa Calpe. Ed. Austral, Madrid, 1994,680 pp.
Del Castillo, Michel. Diccionario amoroso de España, Ed. Plon, Francia, 2005, 406 pp.
El Corán, Traducción al español por Hayy Abdel Ghany Melara, Madrasa Editorial, Granada, España, 1993, 606 pp.
Ferdowsi, Hakim Abol Ghasem. Shahnameh o El Libro de los Reyes, Traducción al español por Beatriz Salas de Rafiee, Ed. Instituto de Estudios Islámicos, Vol. I y II, Teherán,  2014. 745 pp.
Galmés de Fuentes, Álvaro, Reminiscencias del Shahnameh en las literaturas románicas, www.lenguapersa.com 
García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad, Editorial Cátedra, Madrid, 2004, 560 pp. 
Maquiavelo, Nicolás. El Príncipe, Editorial Tecnos, Madrid, 2005, 152 pp.
Morales Padrón, Francisco. Historia General de América, Tomo VI, Espasa Calpe, Madrid, 1975, 855 pp.
Shakespeare, William. Romeo y Julieta, Alianza Editorial, Madrid, 2009, 176 pp.
Rodríguez de Montalvo, Garci . El Amadís de Gaula, Grupo Anaya, Madrid, 2004, 94 pp.

Unamuno, Miguel de, Vida de don Quijote y Sancho, Alianza Editorial, Madrid, 2004, 320 pp.


Teherán, julio de 2014 

Dra. Beatriz Salas de Rafiee
Profesora titular de Lengua española y Literatura
Universidad Azad islámica de Teherán, sección Norte.


2 comentarios:

  1. Hola, alguien sabe dónde puedo conseguir este libro?
    Gracias.

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  2. Sin duda, un regalo para esta convulsionada humanidad.

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