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El noveno mes del calendario lunar islámico se denomina Ramadán y es sagrado para el mundo musulmán. En estas fechas que comprenden el año 1435 de la Hégira comienza el ayuno y se incrementan las oraciones y todo tipo de acciones de amor, caridad, comprensión y solidaridad con el prójimo. Es obligatorio para cada creyente observar el ayuno desde que aparece la luz del día hasta el crepúsculo, con excepción de quienes están enfermos o débiles por avanzada edad. Se acostumbra a leer El Corán, meditar y reflexionar. Es un espacio de 30 días que estimula la autocrítica e invita a todos los musulmanes, hombres y mujeres a proponerse ser mejores personas.

Muhammad (Mahoma), profeta del Islam comenzó a recibir los versículos que conforman las suras o capítulos de El Corán en un mes de Ramadán. En el libro sagrado que orienta y rige la vida de los musulmanes, Dios explica que en otros tiempos y también en un mes de Ramadán fue revelada La Torá, libro sagrado del Judaísmo y un tiempo después durante el transcurso de Ramadán fue enviado el Evangelio al profeta Jesús. Los Evangelios forman el libro básico del Cristianismo. Las diferentes escuelas islámicas: chiita, sufí y sunita, reconocen que El Corán se mantiene originalmente en idioma árabe sin ningún cambio desde su aparición.

Los estudiosos del Corán en la República Islámica de Irán, Arabia Saudita, República Arabe de Egipto, Palestina y Pakistán han llamado desde hace varias décadas a la unidad del mundo musulmán para enfrentar ataques y desafíos de los imperios, gobiernos y organismos que amenazan al Islam. Ayatolas, dirigentes religiosos, sabios y ulemas islámicos también se han pronunciado contra grupos de fanáticos que utilizan banderas del Islam pero olvidan los principios de amor, fraternidad y respeto que debemos a toda la humanidad. En la aleya 256 de Sura de la Vaca, capítulo 2 de El Corán, el Creador dice: “No se puede forzar a nadie a aceptar la religión”.

Un grupo insurgente llamado Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL) ha realizado acciones violentas de tipo terrorista en esa república árabe que ha sido víctima de guerras e invasiones imperialistas. Los dirigentes del movimiento se identifican como sunitas, escuela islámica, pero amenazan, asesinan y persiguen a ciudadanos inocentes libaneses, iraquíes y sirios que son sus hermanos en el Islam, aunque pertenezcan a otras escuelas como la chiíta o la sufí. ¿Por qué tanto odio?, ¿No sería mejor que reconocieran la importancia del diálogo entre hermanos, donde estén presentes la crítica, y sobre todo la autocrítica, de donde posiblemente surjan propuestas razonables que permitan una auténtica reconstrucción de las repúblicas árabes sin más intervencionismo británico y estadounidense?

Los imperialistas y sionistas han causado demasiado dolor al mundo árabe y musulmán en Oriente Medio y Africa como para agregarle acciones bárbaras de nuevos grupos como el llamado Boko Haram en Nigeria que secuestró a 200 chicas y amenazó con venderlas en el mercado. La dirigencia de este movimiento, supuestamente islámico, debiera reflexionar durante los días del Ramadán y los meses que vienen. Estudiar la vida del profeta Muhammad para regresar a las fuentes de la religión monoteísta y recordar sus cinco pilares: 1. Dar testimonio de la creencia en Allah como el Único Dios y reconocer a Muhammad como un profeta del Creador; 2. Establecer el salat, la oración en tiempos determinados de cada día; 3. Otorgar el zakat, impuesto y caridad para apoyar a los necesitados; 4. Realizar el ayuno durante el mes de Ramadán y 5. Hacer la peregrinación a La Meca, por lo menos una vez en la vida, si cuenta con los medios para viajar hasta la Kabah.

Promover la paz y la justicia social es un deber en el Islam. La causa de Palestina está presente en el actual mes de Ramadán cuando aumenta el clima antiárabe en Tel Aviv y Jerusalén donde fueron asesinados tres israelíes. Vino entonces el linchamiento desde el sionismo contra todo el pueblo palestino y se encontró el cuerpo carbonizado del joven Mohamed Abu Jadair en un bosque situado en el oriente de Jerusalén. Un grupo de colonos israelíes incendió una granja palestina y dejó escrita la leyenda: “venganza sangrienta”. La escalada de violencia se ha mantenido en diferentes grados en los recientes 15 años a pesar de las promesas de Ehud Barak, el entonces primer ministro, que en julio de 1999 al hablar ante la Kneset (parlamento) ofreció trabajar por alcanzar la paz con libaneses, palestinos y sirios.

Las agresiones al mundo musulmán continuaron incluso en Estados Unidos donde el Islam presenta un gran crecimiento. El 22 de junio del año 2000 Shaka Sankofa, negro y musulmán, fue ejecutado con una inyección letal en una cárcel de Houston, Texas. Los funerales del hermano islámico estadounidense se convirtieron, 14 años atrás, en actos de reafirmación por la lucha de los derechos civiles y sociales de las minorías en la Unión Americana.

En Ramadán también son recordados todos los mártires, hombres y mujeres, que se inmolaron defendiendo el Islam, como el Imam Hosein, nieto del profeta Muhammad e hijo de Fátima Az-Zahra y Ali Ibn Talib. Hosein dijo: “Dios ha ordenado el ayuno para crear igualdad entre el pobre y el rico; para que el rico pruebe el sabor del hambre; y así tenga compasión y misericordia del pobre”. La lucha contra el egoísmo y la injusticia se gana primero internamente, porque quien no cambia, no puede promover el cambio.  

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