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EL COLOR DEL AGUA

Tu color es el color del agua,

oh cuerpo del lenguaje

allí donde el agua es

levadura, rayo o fuego.



El agua se enciende y se convierte en rayo, se convierte

en levadura y en fuego,

en nenúfar

que pide mi almohada

para dormir...

Oh río del lenguaje,

viaja conmigo dos días, dos semanas por la levadura de los secretos,

recogeremos mares, descubriremos madreperlas,

lloveremos rubíes y ébano,

aprenderemos que la magia

es un hada negra

que no se enamora más que de el mar.

Viaja conmigo, aparece aquí... desaparece allí...

y pregunta conmigo, oh río del lenguaje,

por la concha que muere para convertirse

en nube roja

de lluvia,

en isla

que camina o vuela,

pregunta conmigo, oh río del lenguaje,

por una estrella cautiva

en las redes del agua

que lleva entre sus pechos

mis últimos días.

Pregunta conmigo, oh río del lenguaje,

por una piedra de la que brota el agua,

por una ola de la que nace la roca,

por el animal del almizcle, por una paloma de luz.

Desciende conmigo por el tragaluz de las tinieblas

al lugar

donde habita el tiempo roto

para que el lenguaje sea

un poema que se viste con el rostro del mar.



CELEBRACIÓN DEL DÍA Y DE LA NOCHE


El día cierra la verja de su jardín,

se lava los pies y se pone el manto

para recibir a su amiga la noche.

                       

El crepúsculo avanza lentamente.

En sus hombros hay manchas de sangre,

en sus manos una rosa

a punto de marchitarse.



La aurora avanza ruidosa.

Sus manos abren el libro del tiempo

y el sol pasa las páginas.



En el umbral del ocaso

el día rompe sus espejos

para conciliar el sueño.



Los momentos son olas del tiempo.

Cada cuerpo es una playa.



El tiempo es viento

que sopla del lado de la muerte.



La noche abotona la camisa de la tierra.

El día la desnuda.



Es el alba:

en el balcón las flores se frotan los ojos,

en la ventana

ondean las trenzas del sol.



El día ve con las manos,

la noche ve con todo el cuerpo.



Si el día hablara,

anunciaría la noche.



Suave es la mano de la noche

en las trenzas de la melancolía.



El día no sabe dormir

más que en el regazo de la noche.



Se le concedió a mi tristeza

ser una continua noche.



El pasado,

lago para un solo nadador:

el recuerdo.



La luz: vestido

que a veces teje la noche.



El crepúsculo: única almohada

en la que se abrazan el día y la noche.



La luz sólo actúa despierta.

La oscuridad sólo actúa dormida.



Los sueños de la noche son hilos con los que tejemos

los trajes del día.



CELEBRACIÓN DE LA REALIDAD


Por alto y radiante que sea el deseo

no puede tocar el cuello del sol.



La realidad es la flor más marchita

en el jardín de las palabras.



Realidad: sueño que no visita

ni hace amistad

más que con los párpados durmientes.



A veces el cuerpo parece un árbol

cuyo más bello fruto, el sueño,

no se puede recoger.



No hay diálogo entre el fuego y el agua:

un abrazo

hasta extinguirse.



La realidad

en la que se han convertido los caminos de la derrota

es la única

que conduce a los caminos de la libertad.



El olvido tiene una guitarra

en la que el recuerdo toca

sus calladas tristezas.


CELEBRACIÓN DEL JUEGO DE LA VIDA Y DE LA MUERTE


La lengua se oxida por falta de palabras,

el ojo se oxida por falta de sueños.



El rostro es la luz del cuerpo.

Cuando el rostro se ensombrece

todo el cuerpo se apaga.



El hombre es un libro

que la vida lee sin cesar.

La muerte lo lee en un instante,

una sola vez.



La melodía es para el oído,

el color es para el ojo,

la palabra es para todo el cuerpo.



Negro: desmayo de la naturaleza

en el regazo del universo.


La locura es continuo encuentro con las cosas

y es, al mismo tiempo, continua despedida.


Todas las cosas se cubren con ropajes que las

enmascaran.

Nada aparece en completa desnudez

más que cuando lo toma la mano de la locura.

Traducidos por María Luisa Prieto
Poesiaarabe.com

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