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El proyecto poético Alba de Primavera concluyó su primer capítulo en las instalaciones de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador, durante los cuatro recitales hubo además de poesía y libros, un surtido intercambio de conocimientos entre los asistentes y los autores, quienes a parte de contestar las preguntas del público también recomendaron la lectura de algunos autores. En los recitales participaron poetas menores de 36 años, algunos con una trayectoria de importancia en la literatura joven de El Salvador como Alberto López Serrano,Josué Andrés Moz, Mauricio Vallejo Márquez, Erick Tomasino, Wifredo Arriola, Héctor López, Edwin Gil, Jorge López, Geldyn López, Alberto Jirón, Oliver Morales, Carlos Godoy, Roxana Artero, Silvia Renderos y Francisca Alfaro. Este evento fue coordinado por Editorial Amada Libertad, La Fragua y contó con la colaboración de la Asociación Cultural Islámica Shiita de El Salvador.

A continuación algunas imágenes y una pequeña selección de poesía de algunos de los participantes:







Josué Andrés Moz

Demonios

La mejor forma de lidiar con tus demonios es:
invitarlos a tu mesa,
llevarlos a la recamara detrás del cerebelo,
llevarles un cigarrillo,
una copa de ron puro,
jugar una partida de pool y así,
sólo así luego que el ocaso se transforme en pupilas dilatadas
y pestañas cariñosas que no se sueltan,
podrás convivir con ellos;
saludarlos con un beso en la mejilla
y ellos te protegerán,
harán de tu mirada de borrego,
la vista de tigre…
de depredador.
Levantarán un cuartel en tu alma frágil,
contratarán sarcasmos armados con rifles al tope de dirección,
y sin un gramo de remordimiento…
La mejor forma de lidiar con tus demonios es tratando de entenderlos, de esa forma equilibras tu crueldad,
de esa forma equilibras tu debilidad.

Erick Tomasino

MIENTRAS TANTO

En estos casos se sufre en los suburbios
los hijos de la guerra que fuimos desvanecidos por pactos
engavetados como malos recuerdos
lo llevamos cual marca indeleble en el gris bautizo.
Caer en el juego de la autodefensiva
asumiendo
que todos los reflejos son más peligrosos
que profanar verdades.
Es decir (cantando)
ya sólo nos toca
jugarnos la vida
con la vida misma.
Tejer enmarañado hasta el cariño
mientras rebotan las acciones de la mano invisible
que hala el gatillo de la tragedia
y sonríe atragantado de billetes.
-Si fuera para los que están ocultos en sus atalayas
al otro lado
sería persecución política-
me explicaba el confesor de oficio
en quien tampoco creo.
Porque es difícil entender el entorno
cuando se transita con la angustia
y las ovaciones asesinas exigen tu cabeza.
(Yo no maté
pero soy nominado a la pena de muerte).
Todo lo descubrí esta mañana
en que leí tu última carta
mientras nos trasladan
deshumanizados y desnudos
frente a las cámaras de la tevé.

Wilfredo Arriola

LA LLUVIA DEBAJO DE UN POEMA

Los que esperan la lluvia debajo de un poema.
Quienes hacen de la tristeza una libertad
que cabe solo en un nombre.
La paz juega a comprometerse adonde no la llaman
por eso estoy tan deforestado
impropio, como el dogma de los desesperados
lleno de ropa del pasado
sin cuerpos, sin manos para quitarlas, simple, llano.
Soy la brújula en el tiempo de nadie.
Otra forma de auxilio crece en la página en blanco
también las letras se crucifican
en el puente de los enamorados.
Algo muere en medio de la frase:
Confieso que te he amado
Si se te da por quebrar las copas.
Hazlo.
Que los faros del olvido encienden
al contrario de quien los necesita.
Riega las flores con vino
toca en el piano, si es posible
La canción de los desesperados
La angustia mueve más que la capacidad
por eso somos un paisaje hecho a manos rotas.
Cuando nos desploman las letras del final de la película
e inundan la casa de un silencio de voces prestadas
y uno no es uno
sino un impostor en primera persona.
Luego el sax no perdona el lado blando del alma
me toca, nos toca; algo debe de estar herido
porque la sangre y las lágrimas no se equivocan.
De aquí me marcho porque la usura
arremete siempre en  noches de frío malintencionado
y no tengo más que un escudo, un verso, una bandera
y los ojos dilatados del gato que no esta.
Supongo las estaciones de tu piel
como brazas de invierno
dándole a tu mente el luto de una promesa sin cumplir.
Me resumo, por no contarme en ti
la bastedad solo se encuentra en quienes
conocen la inmensidad de lo preciso.
Por eso, por todo eso
me bastará tu última verdad
aunque recuerda compañera
en el infinito
lo más
y lo menos
están
de más.

Francisca Alfaro

Ahora el silencio
Hacia dónde caminaremos sin lámparas esta noche.
En qué esquina habrá un beso esperando como niño
la dulce mentira que se dice en los encuentros.
Quien dejará que la lengua se oscurezca
en la madrugada de este invierno
Mientras
la canción se repite  se repite.
A qué hora estaremos cenando este silencio
y daremos las gracias por callar
Rezaremos una misericordia, sin remordimientos,
por habernos olvidado de los pájaros.

Alberto López Serrano

MONTAÑA

III
Llega tarde el viento… y los labios me tiemblan fijos como rocas en el río. Largo el camino bajo nubes que se cierran, y el bosque en la montaña ya se adentra en mis pasos. Llega tarde el viento… ¿Qué señal ha de llegarme del camino? Camino que me lleva hacia lo incierto mientras subo con pasos presurosos y cautelosos. Llega tarde el viento ahora que mi aliento ya no es tibio y vago entre lo espeso de mis pasos.



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