Menu



Cuando aún no termina el día en San Bernardino California Estados Unidos las autoridades policiales locales siguen levantando evidencias de un nuevo y ya rutinario tiroteo con el saldo de 14 fallecidos, nuevamente las calles de algún lugar de aquella nación se ha teñido de rojo que los noticieros se niegan a transmitir.

Según datos preliminares tres sujetos han abierto fuego contra personas civiles durante un evento social, como los que se producen todos los días y a toda hora, y no quisiéramos sonar insensibles pero viviendo en condiciones como las de Centroamérica hoy, con al menos 20 o 30 muertos diarios, es la insensibilidad la que permite poder poner un pie fuera de la casa.

Lo sorprendente de este evento fueron dos hechos a saber: 1. Que fue un acto organizado y premeditado, donde ciertamente los atacantes no se suicidaron al finalizar su acto criminal lo que no significa que en las próximas horas o días no pueda suceder, y 2. Que en las horas posteriores al evento, la conferencia de prensa llevada a cabo por la policía local afirmaba que “no podían afirmar que este hecho se pueda calificar de terrorismo” aun con los cadáveres tendidos en el suelo y tres sujetos accionando armas de fuego,

Es claro que la lección de hoy es: asesinos despiadados con un objetivo en mente y muertes colectivas no es evidencia suficiente para definir un acto terrorista, creo entender ahora porque en Guatemala los asesinatos de pilotos de transporte colectivo que superan los doscientos en este año, que tienen el objetivo de sembrar el pánico entre los autobuseros para que paguen las extorsiones no son calificados de actos terroristas o porque los narcotraficantes que en México y Centroamérica que llevan a cabo una guerra desde hace más de 20 años y que provoca desde asesinatos selectivos hasta secuestros colectivos como los 43 estudiantes de Ayotzinapan.

Pues en efecto, para finales del 2015 el calificativo de terrorista solo se reserva para aquellos actos de violencia extrema lleva a cabo por musulmanes. Estados Unidos con una amplia experiencia en actos de violencia desarrollada por psicópatas armados nunca fueron calificados como terroristas y menos aún calificados a partir de su adscripción religiosa, por cierto la mayoría de aquellos lobos solitarios eran cristianos y los abiertamente cristianos como Timothy Mcveigh,  David Koresh y las decenas de criminales que han puesto bombas en clínicas de aborto no han sido calificados de terroristas.

Esta lógica en los países bajo influencia norteamericana y su particular percepción de la seguridad han heredado, además de la tecnología, los parámetros de calificación de lo que es y no terrorismo, tanto es así que incluso en aquellas regiones donde la población musulmana, como Centroamérica es absolutamente marginal, la paranoia les ha sido contagiada a tal grado que se llevan a cabo programas “antiterroristas” y se gastan recursos en vigilar a musulmanes más que a delincuentes que por mucho podrían superar en crueldad a aquellos que asumen identidades discursivas desde el islam al otro lado del planeta.

El problema con definir a los sociópatas locales y criminales comunes como terroristas es que deja por un lado la tesis del enemigo externo, hace del islam el eterno enemigo, perpetua la idea de que el otro es el “malo” y si es local el que hace actos terroristas como los de Paris es porque encontró su inspiración afuera que es en este caso Siria.

Los Estados Unidos se resisten a creer que el terrorista va a una tienda de barriada a comprar armas con las libertades democráticas que tiene el país más armado del planeta, y que en sus aulas se forman los sociópatas más autodestructivos de su propia sociedad.

Para los países periféricos de la metrópoli Americana el terrorismo es violencia nada más, los terroristas como eran calificados en antaño a las guerrillas, que por cierto era un concepto también heredado a los jefes militares formados en Fort Bragg  o en el Comando Sur, pero de cara a los procesos de paz y la incorporación de las organizaciones político militares de izquierda a los procesos electorales el termino terrorista dejo de tener sentido, pero con el aparecimiento de los enormes grupos de pandilleros organizados, con ideología, y hasta cultura propias no se califican como terroristas debido a que el termino cayo en desuso o porque están pendientes de que aquellos se hagan de una identidad “externa” para ser calificados como terroristas.

La lección aprendida de este nuevo hecho de sangre que enluta hogares en Estados Unidos es que en vez de estar gastando millones de millones de dólares en bombardear otros países del mundo en busca de terroristas inviertan en cambiar las condiciones de vida que permiten que anualmente “buenos ciudadanos” se conviertan en verdugos de sus propios vecinos y compatriotas.

0 comentarios:

Publicar un comentario

No se permite bajo ningún criterio el lenguaje ofensivo, comente con responsabilidad.

 
Top