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Con la cabeza hundida en el manto azul de la virgen declamó a Omar Khayyam
mientras el niño jugaba con su abundante cabellera de ermitaño.
Y aquél, descoyuntado, hirsuto, se levantó, se acercó a él, le tomó de las barbas
y lo arrastró de ellas por el fuego fangoso. Fuese a lavar el rostro en la lluvia
y les dejó solos.

Aquí arriba hace frío; miro desganado y 
de cuando en cuando la ciudad.
Mi cuerpo satisfecho descansa; pero a cada
momento reviene aquella voz y entristezco.

Sabemos que por aquí pasa un río, bajo nuestros pies oscuros,
sobre el tejado, en las paredes, a través de nuestro cuerpo;
sabemos que por aquí pasa un río... muy cerca... no se sabe donde...
Y viene desde allá, de recorrer todas las galaxias.

La mano azul del silencio
nos enjoyece el corazón a todos
y de ti el alimento
con la misma mano suave
conque él nos pone cada día
a cada uno
una a una sus joyas

Fuente: Helechos y otros poemas, Ediciones El Venado Blanco, San Salvador, El Salvador, 2009.

Fotografía tomada de: http://forodeescritoreselsalvador.blogspot.com/

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