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Poesía de Rumi

En nuestra mente hay voluntad de otra tarea.
Es otra cara nuestra amante buena.
Juro por Dios: tampoco el amor nos bastará.
Para nosotros tras este otoño habrá otra primavera.

***

Ni el agua que fluye de los peces se sacia;
ni el pez del agua que fluye se sacia.

Ni el alma del mundo se sacia de los enamorados;
ni los enamorados del alma del mundo se sacian.

***

Mira mi cara como el oro del tiempo y no preguntes.
Mira esta lágrima cual grano de granada y no preguntes.
No inquieras sobre el estado interior de la casa.
Mira la sangre en el umbral y no preguntes.


Fuente: Rubayat, Yalal ud-Din Rumi, Alianza Editorial, Madrid, España, 2015, páginas 51, 55 y 57 .

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