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1. EL DOLOR CONCEPTO Y FORMAS 

¿Qué entendemos por dolor? Plantear este tema ya supone gran complejidad y sugiere matices distintos. Entendemos por dolor muchas cosas: sufrimiento, daño, ausencia, soledad, frustración, humillación, fracaso, muerte. En el sentido religioso del dolor humano, es conveniente diferenciar dos tipos de sufrimiento: el físico y el moral. El dolor físico -común al hombre y a los animales- es sólo una respuesta defensiva ante los estímulos nocivos del ambiente o una percepción interna de trastornos en el funcionamiento biológico. No tiene, por lo mismo, un mayor sentido espiritual, sino una mera significación adaptativa y -como se ha dicho sería muy peligroso carecer de él, ya que podríamos morirnos sin darnos cuenta. El dolor moral, en cambio, es propio y exclusivo del hombre, como ocurre con la tristeza, la pena, el miedo, la culpa y el remordimiento. Es este dolor moral el que tendría un significado de crecimiento espiritual.

El dolor resulta ser un elemento paradójico, inexplicable humano y en la obra poética de nuestros autores a veces profundamente atractivo y en otro caso intensamente cruel. El dolor se convierte así en una realidad que expresa la insatisfacción profunda del hombre, es la expresión de su propia sentimentalidad, también de su sensibilidad, y se convierte asimismo en fuente de superación.

El hombre, experimenta el dolor a lo largo de su historia, es igual a una sombra que crece paralela a la existencia. Así pues, podemos hablar del hombre como ser sufriente, acompañado e instigado por esa realidad permanentemente. 

Desde aquí también tratamos una pregunta: ¿por qué sufrir? Responder a esta pregunta tampoco es fácil, para muchos no hay razón determinada del porqué del sufrimiento. Las soluciones propuestas al “problema” del Sufrimiento humano han sido varias a lo largo de la historia. Desde los clásicos el hombre propone caminos distintos de superación o resignación cuando llega el dolor. Los estoicos, por ejemplo, establecieron una moral resignada, de anulación del deseo en el hombre, al que se le acusaba de ser el elemento generador de dolor. La “mediocritas”, el evitar los excesos, las resoluciones de estos filósofos que hablan de una moral que Nietzsche llamo “de los débiles” 
Schopenhauer hablaba del deseo, de la voluntad del hombre como fuente continua del dolor, mas no encontraba en la mediocridad ni en la vida retirada el descanso. El arte se convierte en el instrumento de salvación, tal como la música, que calma las potencias humanas.
Aristóteles hablaba en términos de virtud, de ejercitarse en los valores humanos para alcanzar la felicidad? Y tal felicidad, ¿existe? ¿Es posible?
Ahora, podemos hablar del dolor eternal que se convierte a una mitología en nuestra edad “el dolor del Mesías”. Cristo se convirtió en el modelo de la comunidad cristiana. Su muerte por amor a los hombres, y para la redención del mundo resultan ser un elemento paradójico en la concepción del dolor humano, al que dota de un sentido redentor, y que misteriosamente se convierte en la piedra de toque del amor más precioso, desinteresado hacia el hombre. El Mesías ha conocido en su adoración a Dios y esto es la causa de su tormenta, por eso representa una figura que provoca la tristeza y la compasión en el mundo. 
La obediencia celestial del Mesías emociona y causa compasión, porque El señor adora a Dios al mismo tiempo que siente la compasión hacia al hombre. El Mesías vive con el hombre, comprende su situación y la fluctuación de sus condiciones y su amor a lo profano. Por eso los Nazarenos le adoran y sus creencias en Dios vienen después de la adoración del Mesías y la adoración en el cristianismo es la fuente de las moralidades humanas. Y por eso el hombre contemporáneo se dirige al Mesías y esto es digno de mencionar.

La eternidad del Mesías se realiza a través del dolor y la tortura; en la opinión de los cristianos Jesús derrama su sangre para los demás; también se considera el dolor del Mesías y su sacrificio para cargar con los pecados del hombre; es una de las raíces religiosas para la teoría de la individualidad porque esta interpretación de los cristianos determina la religión en el marco de la relación del individuo en Dios y se quita el papel social de la religión como factor para prohibir los pecados. Ahora, para la fe cristiana, el dolor y el sufrimiento son a la vez prueba y motivo de purificación. Pero la actitud cristiana frente al dolor no es, como algunos suponen, una afición morbosa y masoquista por el sufrimiento en sí mismo, sino una aceptación cuando este es inevitable, con la certeza de que tiene que formar parte del plan divino para nuestro propio crecimiento individual.
Pero aquí no estamos hablando de borrar los pecados del hombre en el día del juicio final o absolverlos, sino de la responsabilidad de llevar los pecados. Los "sacrificios”, sean cuales sean, son el símbolo para luchar contra las formas que producen los pecados colectivos e individuales del hombre, en que se presenta el alma y el cuerpo como ofrenda para ellos. En efecto, el padecimiento y los duelos de la muerte juegan un papel decisivo en el interés que despiertan ciertos movimientos religiosos entre quienes los profesan. No tanto por el hecho de sufrir, sino por el cambio de perspectiva que supone pensar que esos dolores del héroe terminan por ser olvidados tras la gloria de la resurrección. Y esos dolores, como ya habrá imaginado el lector, no son otra cosa que símbolo de la vida que debemos llevar.

Respecto al dolor eternal de los chiitas (1) por el martirio de Imam Hussein (2),  lo consideran la verdadera marca del Islam. Imam Hussein un símbolo de la defensa de la libertad del hombre, su muerte es una ofrenda para los musulmanes, acepta el dolor para sí mismo y para su familia para anunciar la razón. Los chiítas lloran cada año en el mes de Ashura, porque creen que Hussein será intercesor por ellos en la Resurrección. Cada año la conmemoración de esa tragedia, el 10 (en árabe: Ashurra, literalmente, diez) de Muharram (primer mes del calendario lunar musulmán), da lugar a unas espectaculares escenas de lamentaciones épico-líricas, que enmarcan la representación denominada en persa Al-Ta´ziya (“testimonio de condolencias”). Esta demostración popular es signo de una culpabilidad colectiva por haber abandonado a un héroe justo (asumida a cuenta de aquellos musulmanes de Kufa desertores de las filas de al-Hussein) que, sabiendo perdido de antemano su combate contra un poder inicuo y usurpador como era el califato Omeya de Damasco, no dudó en abrazar el martirio en el nombre del único Dios. En esta incomparable representación de la Batalla de Ashura, los personajes cantan o recitan, a veces acompañados de címbalos y tambores. Los mártires son también llorados en las procesiones de hombres que cantan antifonalmente frases cortas con el acompañamiento rítmico del golpear sus pechos con las palmas y sus espaldas con cadenas (3) Los dichos que nos han llegado de parte de la casa de los miembros de la casa profética muestran que ellos hicieron duelo por el martirio del Imam Hussein invitando a los creyentes a tener presente el recuerdo de los sacrificios de este Imam.

Entonces, los personajes del dolor fueron sometidos a la ira de los mayores del pueblo y los gobernantes de la ley como Sócrates, Cristo, Hussein por la insistencia a su posición y su cuestión; estos dos constituyen una cuestión moral más que política e ideológica, porque en los últimos hay camino para retirarse mientras que en el moral hay compromiso para que no haya devolución. Así, los protagonistas como Hussein, Cristo y Sócrates reciben la muerte y presentan la sangre como ofrenda para salvar al hombre (4) Así, las imágenes del dolor se diferencian según la situación del personaje trágico, pero generalmente todos han pasado experiencias y guerras para alcanzar un motivo o intentar resolver un problema. Los Dioses en la mitología oriental por supuesto, han pasado por guerras, dolores y sufrimiento, pero los dolores del Señor Cristo y Imam Hussein son más cerca del sentimiento de la gente , porque la idea del Sacrificio de los protagonistas está clara y denominada a lo largo de la historia.  Concluyendo con lo que decíamos antes, el dolor se constituye por lo tanto como elemento constante a lo largo de la historia, y también la historia intelectual del mundo. Las fuentes de dicho dolor pueden ser muy variadas, pueden atender a razones muy distintas, y manifestarse de múltiples maneras. De forma general el dolor produce un estado de tristeza o melancolía en quien lo experimenta, que lleva a la agonía, a la superación o a la resignación ante el mismo.

2. IMÁGENES VISUALES Y TRÁGICAS DEL DOLOR EN EL DRAMA SACRO

Cada año durante la Semana Santa en España en general y en los pueblos de Andalucía en particular encontramos la religiosidad popular tiende a representar la vivencia religiosa a partir de una serie de escenas en las que el relato de la Pasión de Cristo aparece como el núcleo de toda la historia de la Salvación. En la temática hay una sumisión total a los Evangelios, lo que puede hacer suponer que muchos de estos textos en origen fueron redactados por personas relacionadas directamente con la Iglesia. Aunque las escenas de la pasión son repetidas anualmente desde hace siglos, hasta hoy ninguna de ellas ha perdido su atractivo. Sea el Sacrificio de Isaac, el Encuentro de Jesucristo con la samaritana, el sermón de la Montaña, Cristo escoge a sus Apóstoles, el arrepentimiento de María Magdalena, Jesús se despide de su madre, la Última Cena, Judas vende a su Maestro, la Oración del Huerto, Juicio ante Caifás, Anas, Herodes y Pilatos, Jesús muere en la Cruz (5). Además sus escenas contienen impacto escénico con público, porque excitan con más fuerza su sensibilidad, y tienen un mayor valor catártico.

Hemos elegido El Paso de Riogordo, que se presenta en Málaga con motivo de la Semana Santa para el año 2013 (2 y 3 de abril) como ejemplo para hacer un comentario sobre las imágenes de dolor en la obra.

El pueblo Riogordo conmemora el misterio de la Pasión al aire libre de gran fuerza plástica. Todos sus habitantes colaboran en argumentar el drama sacro, en el que participan  personas mayores y niños y animales del pueblo. La obra se articula en diversos pasos, que así se llaman los cuadros o escenas, arrancando con  el Sacrificio de Isaac y terminanda con la subida al Gólgota y Resurrección (6). 
Las imágenes del dolor en El Paso varían desde la escena del sacrificio de Isaac hasta la escena de la crucifixión . La escena del sacrificio de Isaac se muestra la tragedia de la resignación al destino si nos fijamos en toda la escena, Abraham debe haber sufrido tanto por el contraste entre su respeto a las necesidades de los padres emocionales y sus deberes morales, por un lado, la necesidad de someterse a la orden divina de sacrificar a su hijo Isaac. Abraham amaba a su hijo más que a sí mismo, y desempeñó la función de la paternidad en mejor manera, pero qué se va a hacer si opone este amor y los deberes de la paternidad con la obediencia de los mandamientos de Dios que completa con absoluta los deberes religiosos hacia su Señor. Al decir la verdad, la situación de Abraham cargó los elementos de la tragedia y los elementos de la tensión. La contradicción fundamental en la obra está entre el poder y los comandos del cielo eterno. Y cada uno de los dos lados de esta contradicción, al final, coinciden en única fuente: Es Dios. Al mismo tiempo Abraham cuando puso la cuchilla en el cuello de su hijo violó las normas éticas que fueron reveladas por Dios a sus siervos en el tratamiento de los padres con los hijos y los hijos con los padres. En otras palabras, Abraham obedeció al Señor religiosamente, pero le desobedeció moralmente.

Respecto a las escenas representan el clímax del dolor de Cristo empieza antes de arrestarle, cuando Jesús estaba rezando en el huerto Getsemaní. El clímax que aparece en las escenas se puede explicar en lo siguiente: Jesús es el Hijo que cumple la voluntad amorosa del Padre. El Padre quiere salvar a los hombres por la línea del máximo amor del sacrificio en la vida para salvar los hombres; y el Hijo quiere esa voluntad que costará tanto dolor. Ese es el precio de la salvación de los hombres. 

La angustia del alma llega ser terror; pero no le vence, no desiste Jesús de su empeño de entregarse. Quiere la voluntad del Padre, que es la suya, no la del cuerpo que se resiste, lleno de pavor. Cuando  los soldados le arrestaron, Jesús no se aleja  ni se resiste a los soldados y elige  la resignación  al destino del sacrificio y la crucifixión, por eso podemos resumir su  sufrimiento en dos motivos: primero : su temor y su pena de la tortura que va a suceder a los soldados, que puede elegirla. Segundo: su tristeza por el discípulo Judas, el traidor, el que entrega la información sobre el lugar de Cristo para arrestarle, a pesar de que Cristo pueda prohibirle, porque él sabe anteriormente la traición de Judas, lo anunció en la última Cena. 

En este relato surge la compasión y la piedad del público al personaje Jesús, el que va a sufrir mucho y el temor del público de lo que les pasaría a ellos si se ven la misma situación. También  su sufrimiento en el juicio de Pilatos y Herodes, se burlan de él y le escupen hasta se carga la cruz después de azotarle y esto puede determinar dos tipos de dolores que ha sufrido el personaje: que son dolores corporales y psicológicos a través de ella  se realiza la teoría del Catarsis (7) cuando el dolor es intencionado es decir cuando una persona disfruta en la tortura de los otros y esto se realiza cuando los soldados hacen la tortura corporal de Cristo y esto sirve para reflejar la imagen al espectador como la gente sufre y los demás disfrutan  con esto y al final comprende el espectador todo lo que sucede sólo es actuación, pero ¿Cómo si  fuese el personaje que sufre tuviera importancia religiosa para los espectadores? . El autor que representa acciones emocionan la piedad al personaje Cristo al mismo tiempo se trata la cuestión de la injusticia  que surge entre la gente  de esta manera, el público se quita el sentimiento de la angustia y como resultado se realiza el equilibrio emocional para el espectador.

Los sentimientos de Judas, entre el arrepentimiento y la culpabilidad en lo que ha cometido se realizan un tipo de Catarsis, la catarsis emocional para los personajes teatrales. El ahorcamiento de Judas, no se realiza la piedad al personaje, porque se considera traidor para el espectador mientras se realiza el temor para una persona que pasa en esta tormenta y contamina con sus acciones. Pues la Catarsis aquí en esta escena educativa donde el espectador comprende el hecho mal su resulta mal y traición de Judas a su maestro que termina en el suicidio de Judas.

Lo mismo con el personaje de Pedro encontramos el arrepentimiento verdadero que se realiza mediante la Catarsis emocional. El sentimiento de la piedad y el temor al espectador que viene por el destino trágico de Pedro, según la tradición dice que Pedro murió crucificado por su amor a Jesús.  

El arrepentimiento y la culpabilidad del personaje Pilatos no eran trágicos y no realiza la Catarsis, porque el personaje soluciona esta cuestión en la traición de su conciencia al mandar matar a Jesús “lavarse las manos”, para tratar de limpiar su conciencia ya sucia 
El temor y el sufrimiento de la madre, los sentimientos maternales y el cuidar a los hijos aparecen en esta escena cuando la Virgen ve a su hijo, condenado a muerte, lleva la cruz en la que habría de morir y desde aquí empieza el sentimiento de piedad, el sufrimiento de la Virgen y el temor de la persona cuando se viera esta situación.
 La escena de la muerte de Cristo no se realiza la tragedia, pues si reflexionamos sobre la representación de la muerte de Jesús, nos damos cuenta de que, por un lado, simboliza la glorificación, pues no es feo, insignificante o imperceptible, sino un momento sublime, único. Por otro lado, la representación significa a la vez la victoria sobre la muerte, es decir, gracias a la muerte de Jesús los cristianos tienen la ilusión de que hay una vida en el mas allá, lo que constituye una salvación ante el abismo de la nada. La muerte del Redentor soluciono el anhelo eterno de la inmortalidad del ser humano, y significa la escapatoria de nada absoluta dando así a la vida cristiana un concepto por encima de la muerte .En otras palabras, el ser humano se alivia así de incertidumbre ante el fin de su existencia. Una doctrina y una ideología que se expresan en las caras, en los cuerpos y en los vestidos de las imágenes de Jesús y de los actores. 

REFERENCIAS Y NOTAS 

1- los chíitas: son conjunto de adeptos o partidarios de una causa; tienen sistema doctrinal que suma al credo, el tauhid; la creencia en la misión de los imames descendientes de Ali: en origen, la expresión era chía de Ali. Para más información, vease el diccionario Islam e islamismo(2009) de luz Gómez García, pp.16-46.
2- Imam Hussein: es el nieto del profeta Mahoma y el hijo de Fátima Az-azharra.
3- Calmard, Jean(2006): «Ta´ziya» en Dicciónario del islam: Religion y cultura, Editorial Mante Carmelo, Burgos, pp.744-747.
4- Megid Mohamedi (2009): Mawāqif wa jadal fī ša‛āir al-Husseiniya (Opiniones y críticas en los rituales de Hussein). Dar al-Hādī, Beirut, Líbano, p. 462 
5- Brachetti, Ángela (2007): La pasión de Cristo: Representaciones religiosas en Andalucia, Paraguay, Perú y Filipinas, Servicio de Publicación de la Diputación de Málaga (Cedma), Málaga, p. 22.
6- Agromayar, Luis (2009): Fiestas populares I, Promoción y Ediciones, Madrid pp.150- 151. 
7- Catarsis: es uno de los objetivos y una de las cosecuencias de la tragedia, la cual, al suscitar piedad y temor, produce la purga propia a tales emociones(Poética,1449b). Se trata de un término médico que asimila la identificación a un acto de evacuación y de descaraga afectiva: no queda excluido que resulta un lavado y una purificación por regenerescencia de yo percibiente.Para una historia del término, consultar F. WODTKE, articulo «Katharsis» en Reallexion, 1955.

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