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Desde hace poco más de una año -aunque su planeación seguramente llevó más tiempo- la monarquía saudita atacó y continua atacando a su vecino Yemen, las causas de esta agresión parecen hundir sus raíces en un fenómeno impactante que se gestó en la región desde hace más de treinta y ocho años: el avance y la influencia de los movimientos shiitas en el Medio Oriente. Irán con su Revolución, el Líbano con su Hezbolá, Siria con sus alawitas y ahora el Yemen con los hutíes. Parece que este avance que logró algunos éxitos importantes como la derrota del ejército israelí en Líbano y el derrocamiento del Shah Reza Pahleví en Irán, trajo como consecuencia la incesante preocupación de algunos gobiernos occidentales y de la región -a fuerza de ser sinceros los mismos de siempre: Francia, Inglaterra, EE.UU e Israel- sumándose algunos gobiernos árabes como los Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Qatar y Egipto por mencionar algunos. Estos gobiernos han sentido amenazada su influencia en algunas zonas importantes de la región, la pérdida de la influencia e injerencia en suelo iraní ha sido el golpe más duro a sus aspiraciones en la región durante los últimos cuarenta años, pues no solo perdieron su capacidad de influenciar este territorio de casi dos millones de kilómetros cuadrados y con una plétora de riquezas naturales y culturales, sino que han tenido que conformarse con aliados de segunda o tercera clase como la monarquía saudita. A esto hay que añadirle la progresiva pérdida de la influencia en el Líbano, Siria, y hoy parte de Yemen.

La resolución 2216 de la ONU prácticamente permitió la invasión saudita al Yemen, y con ello ha permitido que una vez más tengamos que ser espectadores en primera fila -más o menos dependiendo de dónde nos encontremos- de un nuevo crimen de lesa humanidad, permitido y avalado desde la ONU y apoyado desde EE.UU y compañía. Este nuevo crimen internacional ya dejó sus amargos frutos por todo el Yemen y por consiguiente en la región, dice por ejemplo un informe sobre la situación del Yemen publicado por el Consejo Internacional Geopolítico del Medio Oriente (1) que la invasión ha dejado los siguientes números -escalofriantes por cierto-:

-35,000 víctimas (heridos y asesinados)
-2.430.178 desplazados el el interior del país
-75.000 viviendas destruidas
-250.000 viviendas dañadas
-14 sitios patrimonios de la humanidad arrasados
-11 aeropuertos reducidos a cenizas
-43 universidades hechas polvo
-2000 niños y 1500 mujeres asesinados

Y la lista sigue sumando víctimas y destrozos. Y como suele pasar todos estos destrozos ocasionados con la venia de EE.UU, Israel y la ONU, pasan a engrosar la lista de crímenes silenciados, por otra parte Arabia Saudita es lo que podríamos llamar: una introducción al ateísmo religioso.

Notas:

1-Informe Internacional Anual YEMEN "Crímenes contra la Humanidad"
2015 - 26 de Marzo - 2016, editado por el Consejo Internacional Geopolítico sobre Medio 
Oriente (http://www.middleeastcouncil.org/) y publicado en: 
http://www.rebelion.org/docs/210480.pdf


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