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Como semillas

Como semillas
he dispersado a mis muertos
por toda la Tierra,
unos descansan en Odesa,
otros en Estambul,
otros en Praga.
El país que prefiero es la tierra.
Cuando me llegue la hora, cubridme con ella.

El gigante de ojos azules

Un gigante de ojos azules 
amaba a una mujer pequeña 
cuyo sueño era una casita pequeña, como para ella, 
que tuviera al frente el jardín 
con temblorosas madreselvas.

El gigante amaba en gigante, 
su mano, a grandes obras hecha, 
mal podía construir los muros 
ni usar el timbre de la puerta de una casita con jardín 
con temblorosas madreselvas.

El gigante de ojos azules 
amaba a esa mujer pequeña 
que pronto se cansó, mimosa, 
de tan desmesurada empresa 
que no concluía en un jardín 
con temblorosas madreselvas.

Adiós, ojos azules, dijo. 
Y, con graciosa voltereta, 
del brazo de un enano rico 
penetró en la casa pequeña 
Que tenía al frente un jardín 
con temblorosas madreselvas.

El gigante comprende ahora 
que amores de tanta grandeza 
no caben ni siquiera muertos 
en esas casas de muñeca 
que al frente tienen un jardín 
con temblorosas madreselvas.

La ciudad, la tarde y tú

Entre mis brazos estáis desnudas 
la ciudad, la tarde y tú 
vuestra claridad ilumina mi rostro 
y también el olor de vuestros cabellos. 
¿De quién son estos latidos 
que baten bom bom y se confunden con nuestra respiración? 
¿tuyos? ¿de la ciudad? ¿de la tarde? 
¿o tal vez son míos? 
¿Dónde termina la tarde dónde comienza la ciudad 
dónde termina la ciudad dónde comienzas tú 
dónde termino yo dónde comienzo?

Me acostumbro a envejecer

Me acostumbro a envejecer, es el oficio más difícil del mundo, 
llamar a las puertas por última vez, 
la separación para siempre. 

Horas que corréis, corréis, corréis... 
Trato de comprender a costa de dejar de creer. 
Te iba a decir una palabra pero no pude. 
En mi mundo el sabor de un pitillo por la mañana
con el estómago vacío. 
La muerte antes de llegar me envió su soledad. 
Envidio a los que no se dan cuenta de que envejecen, 
tan ocupados están con sus cosas.

Fuente: Nazim Hikmet, Colección Antológica de Poesía Social, Vol. 20, Biblioteca Virtual Omegalfa, páginas 11, 14, 24 y 26.
Encontrado en: www.ebiblioteca.org

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