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El vocabulario de algunos especialistas y analistas que se presentan como expertos en asuntos islámicos y del Medio Oriente, utilizan con desmesura el término de «Islam político», pero en oposición a esta definición varios estudiosos musulmanes hablan de una «política islámica». Un Islam político equivaldría a desojar el rosal, es decir convertir toda una tradición cultural (con su arte, doctrina, rituales, filosofía, política, etc.) en una figura monolítica, limitada a una sola dinámica y por supuesto aburrida.

Pero en que se basa esta «política islámica», las fuentes islámicas por excelencia son El Sagrado Corán y la Tradición Profética, ahí hay indicios claros, aunque de casi igual importancia es la elaboración progresiva de estatutos, mandatos e interpretaciones hechas por los estudiosos musulmanes. Regresando a las fuentes primigenias del Islam, el Corán establece el reino de Dios sobre la tierra como principio de la política del Islam (31:25), en la colección de discursos del primero de los imames shiitas, conocido en español como Las Cumbres de la Elocuencia, hay una interesante carta dirigida a Malik Ashtar en la que hay detalles sobre las bases fundamentales de la política del Islam:

-El combate de la tiranía
-La atención de los desposeídos
-El equilibrio y justicia en el reparto de las riquezas
-La aplicación de justicia sin importar el estatus
-Oportunidades para el comercio justo
-Evitar la usura y las especulaciones
-Castigo de la prevaricación


El asunto de Dios en la política del Islam, es una cosa de capital importancia (1), no hay política islámica sin la presencia divina. Y no hay práctica de esta política sin la imitación del enviado o los enviados de Dios. De hecho el shiismo -quizá la escuela islámica más dinámica- a servido como laboratorio para el ensayo de teorías interesantes en el espectáculo político contemporáneo como la «Wilaya al-faqih» experimentada en tiempos modernos en Irán después del triunfo de su Revolución de 1979, cuyos lemas y postulados se basan en el texto coránico y la enseñanza del apóstol Muhammad y sus sucesores.

Pero ¿existe realmente en la realidad la implementación de esta política islámica a plenitud? Seguro es que no, el ideal implantado por el primer Estado islámico en Medina no tiene parangón, hay a lo sumo intentos que se acercan a ese ideal, aunque esto es materia prima para análisis más amplios y de mayor erudición del que nosotros podemos hacer acá.

Notas:
1-Islamic Political Theory, Muhammad Taqi Misbah Yazdi, The Ahl ul-Bayt World Assembly,2011,page 203.  

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