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Suhail Assad en el Centro de Artes Hermanos Aguilar de San Salvador/foto de Elvis Aviv Guzmán


Entrevista por Maryam Claret para La Revista Biblioteca Islámica

Aparece ante nuestros ojos con semblante sereno, responde a cada una de nuestras preguntas con profunda determinación y  un alto sentido  de la dignidad humana. Este hombre ha sido objeto de varios reportajes en diferentes países, por lo general no muy halagadores y según él carentes de todo fundamento. Muchos hermanos de cariño le llaman Sheij, Wally o simplemente Sujeil, los que le conocen dentro de la comunidad musulmana destacan su disposición de escuchar a los demás. A continuación mi entrevista con Suhail Assad*.

Comunidad islámica de Venezuela

-¿Cuánto tiempo tiene el centro islámico en Venezuela?

En el 2008 lo fundamos y casi de inmediato comenzaron las actividades dentro de este centro, así que ya son ocho años aproximadamente que venimos con las actividades.

-De estos ocho años ¿Qué saldo organizativo ha dejado en la conciencia de los Venezolanos?

Básicamente se abrió una nueva puerta para el conocimiento de una religión, una nueva forma de vivir y una cultura de vida como lo es el islam, que para el pueblo Venezolano si bien no era tan desconocida por la presencia de inmigrantes musulmanes antiguos en el país, si era desconocida desde cerca, porque al fin y al cabo los inmigrantes -que como la gran mayoría de los venezolanos- son trabajadores y están ocupados en sus asuntos personales. Por lo que no se habían abierto puertas hacia una nueva alternativa cultural, es decir, que no había un dialogo fluido, digamos entre el pueblo Venezolano y los musulmanes, no había instancias académicas, ni mediáticas; entonces el primer punto es que con esto se abrió una nueva puerta para que el pueblo venezolano pueda conocer de cerca el Islam y su cultura, a sus pueblos, ese es el tema del primer punto. El segundo punto es una articulación directa con el gobierno Venezolano a nivel cultural, porque el rol fundamental de este centro es de intercambio, entonces se aprovecharon muchas instancias en común con el Gobierno de Venezuela para poder hacer de alguna manera un intercambio cultural real. Entonces se participaron en muchas actividades, ya sea a nivel social, en cuanto a la participación popular, a nivel mediático, y diálogos con autoridades, eso también es parte del segundo punto es decir de ese «saldo» organizativo de actividades.

El tercer punto es un poco general, hago espacio en el aspecto religioso y cultural para la misma comunidad, porque esto además de ser un centro de intercambio cultural donde tienen cabida diversos temas y actividades como cursos y seminarios. También debo señalar que este centro funciona como templo religioso, por lo que es un lugar de encuentro para los musulmanes, quienes discuten aquí temáticas religiosas, devocionales y la práctica de los rituales fundamentales del Islam; finalmente este también es un espacio de conocimiento para las público en general, de hecho muchos jóvenes se conocieron acá y continuaron con una amistad, algunos culminaron en un matrimonio, o realizan trabajo en común. Eso ha hecho de este espacio un lugar para el fortalecimiento de los lazos entre las culturas y las religiones, a la vez que se colabora al desarrollo de la sociedad venezolana, porque lo que interesa en realidad es que al fin y al cabo el beneficio de nuestra identidad vuelva a su vez a la sociedad Venezolana.

Cultura, religión y revolución

-Usted mencionó las palabras cultura y religión, tengo entendido que este centro islámico básicamente fue fundado por latinoamericanos e iraníes, es lo que he podido apreciar estando aquí, ¿se confunde la cultura con la religión?

El Islam abarca un gran espectro geográfico por lo que no debemos presentarlo como una religión en el sentido de que es un asunto de la vida privada del hombre y su relación con Dios, sino como un sistema general de vida para todos los hombres, donde hay una dimensión social muy importante. Entonces está claro que como forma de vida, también incluye el islam moldes culturales, es decir que el islam tiene su propia cultura basada en las enseñanzas religiosas, porque la ley en el islam no es algo que tiene que ver nada más con el aspecto ritual,  o con lo devocional, sino que tiene que ver también con las demás dimensiones de la cultura del ser humano, como puede ser la economía, la política, lo social, lo educativo, lo artístico, lo deportivo, en fin, tiene leyes para todos los ámbitos de la vida del hombre. Por eso decimos que se crea una cultura, a pesar de que, obviamente en el caso de América Latina -en este caso Venezuela-, el islam también tiene una puerta abierta hacia el respeto de los parámetros culturales de las sociedades, o sea no se impone una cultura, crea una cultura en sentido de que tienes pautas claras sobre lo permitido y lo vedado.   No existe la imposición de un molde cultural específico para la sociedad, es decir el caso de los venezolanos  que se conviertan al islam no cambia su cultura, siguen siendo venezolanos, el boliviano sigue siendo boliviano, el campesino sigue siendo campesino, y el citadino sigue siendo citadino; lo que cambia un poco es el estilo de vida.

-En 1979 triunfó en Irán una revolución liderada por el Ayatolá Jomeini, aquí en Venezuela también se habla de una Revolución Bolivariana ¿Desde su punto cuáles son las similitudes y las diferencias entre estas revoluciones?

¡Sí! Hay semejanzas y encuentros, la primera similitud es que son revoluciones populares, cuando nosotros estudiamos la revolución liderada por el Ayatolá Jomeini, uno de los ejes fundamentales de esa revolución es su carácter popular, este no fue un levantamiento de armas, no fue el levantamiento de un sector o de un grupo de poder, no fue un levantamiento de un ejército, este fue un levantamiento del pueblo, es decir que la Revolución comenzó con manifestaciones populares; en este primer punto vemos que las revoluciones en América Latina, especialmente en la Bolivariana, también hay un factor popular muy importante.

La segunda similitud reside en los objetivos, la meta de las revoluciones  -ya sean estas socialistas, bolivarianas, o la iraní- es alcanzar una reforma en el sistema, porque hay una disconformidad un desacuerdo con los parámetros políticos y económicos del sistema, en consecuencia se quiere crear un cambio, y ese cambio -tanto en la República Islámica como en el gobierno de Venezuela- se logró a través de la revolución. 
El tercer punto es el servicio que se brinda a la comunidad, al fin y al cabo estas revoluciones no son revoluciones para lograr poder, para lograr dominación, o explotación, sino que son revoluciones al servicio del pueblo y esto también es uno de los puntos fundamentales. En cuanto a las diferencias obviamente hay muchas, por ejemplo el motor de la revolución islámica fue el Islam cuyas leyes se tomaron como base para gobernar, cosa que acá no ocurre porque este es un modelo gubernamental de estilo «secular»; aunque al final pienso que hay más puntos en común que diferencias.

-Cuando hablamos del ejemplo y del mensaje del Ayatolá Jomeini ¿De qué manera ha influenciado ese mensaje a la humanidad?

 En Medio Oriente que fue el área geográfica en donde más se movió el Ayatolá Jomeini su legado está más vivo. Por otro lado yo creo que hubo cambios importantes a nivel mundial, por ejemplo con respecto a la fuente de poder del imperio, el Imam Jomeini creó un nuevo frente que tuvo los recursos para enfrentarse al imperialismo y contrarrestar esta política, sobre todo la influencia de Israel y todos esos países que de alguna manera son parte de este sistema internacional de relaciones. Creó pues un nuevo modelo de independencia.

-Volviendo a América Latina, ¿Cómo está el movimiento islámico shiita en su país Argentina y si hay algún punto de comparación con el de Venezuela?

En Argentina históricamente el movimiento tiene más antecedentes y una experiencia mucho mayor que Venezuela,  porque desde el comienzo de la Revolución Iraní,  Argentina de alguna manera estuvo involucrada en la fundación de ciertas mezquitas y todo eso. Históricamente tiene unos antecedentes de iniciación mucho mayor que Venezuela,  a nivel religioso cultural, pero eso no significa que se encuentre mucho más fortalecida. Aunque en el aspecto de su estructura sí que lo está, porque tiene una mezquita importante, tiene medios de comunicación, tiene un cementerio islámico, tiene un club social, tiene una husainia (centros para el recuerdo del martirio del Imam Hussain), se observan los rituales de Muharram y Ashura; también hay una escuela, una gran galería donde se exhiben obras, todo eso forma parte de una estructura que ayuda a desarrollar  sus actividades educativas, culturales, religiosas, no como acá que hay más limitaciones. 
  
-¿Quisiera dar un último mensaje?

Quisiera expresar el mensaje que nuestro líder Ruhollah Jomeini, le dio al mundo occidental, sobre todo a los más jóvenes y este es que aquel que desee conocer el Islam tiene que acercarse a las fuentes islámicas. No hay que conformarnos solo con la información que llega vía internet o por métodos fáciles, debemos también analizar el hecho de esta hipocresía occidental en la que ciertas potencias tratan al que trabaja  por la paz como terrorista.

*Entrevista corregida y editada por La Revista Biblioteca Islámica, si desea leer la versión completa sin edición puede hacerlo desde: 

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